Jefe del Vaticano cuestionó actuales sistemas económicos, sanitarios y sociales, y bloqueos a naciones. Pidió garantizar acceso a vacuna Covid-19 a los más pobres.

Agencias. 09/2020. El Papa Francisco expresó que es “urgente (la) necesidad de promover la salud pública y de realizar el derecho de toda persona a la atención médica básica” en todos los países y sostuvo que “esta crisis está cambiando nuestra forma de vida, cuestionando nuestros sistemas económicos, sanitarios y sociales, y exponiendo nuestra fragilidad como criaturas”.

El jefe del Vaticano, al hablar vía telemática ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (NU), manifestó que es  necesario “cambiar el paradigma económico dominante que sólo busca ampliar las ganancias de las empresas”.

Frente a lo que viene por la pandemia del Covid-19, el Papa llamó al sector privado empresarial, a las trasnacionales y gobiernos de las potencias a adoptar las medidas adecuadas para garantizar a los más pobres el acceso a las vacunas contra el Covid-19 y a las tecnologías esenciales necesarias para atender a los enfermos. “Y si hay que privilegiar a alguien, que ése sea el más pobre, el más vulnerable, aquel que normalmente queda discriminado por no tener poder ni recursos económicos”, acentuó el Sumo Pontífice.

El jefe de la Iglesia Católica enfatizo que la actual crisis derivada de la pandemia de la Covid-19 puede ser una oportunidad real para la transformación de las formas de vida actual y los sistemas económicos y sociales, para reducir la brecha entre ricos y pobres.

Al mismo tiempo, demandó ante Naciones Unidas, que se reduzcan o eliminen “las sanciones internacionales que dificultan que los Estados brinden el apoyo adecuado a sus poblaciones”, situación que se vive con especial dramatismo en Cuba y Venezuela, a donde el bloqueo de Estados Unidos impide que lleguen medicinas, insumos y material técnico médico para enfrentar las consecuencias del nuevo coronavirus.

En países como Chile tuvieron nula o poca difusión las palabras del Papa Francisco, considerando que es un país donde el sector salud está hegemonizado por consorcios y empresas privadas, donde hay serios problemas con la salud pública y se ven marginados de una atención adecuada millones de personas.

El jefe del Vaticano manifestó que la crisis originada por el coronavirus “nos coloca frente a una doble vía: la que conduce al fortalecimiento del multilateralismo, “como expresión de una solidaridad fundamentada en la justicia y en el cumplimiento de la paz y de la unidad de la familia humana”; y, por otro lado, la que nos encamina “a actitudes de autosuficiencia, nacionalismo, proteccionismo, individualismo y aislamiento”, apartando a los más pobres y vulnerables.

“De una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores. Por ello, en esta coyuntura crítica, nuestro deber es repensar el futuro de nuestra casa común y proyecto común. Es una tarea compleja, que requiere honestidad y coherencia en el diálogo, a fin de mejorar el multilateralismo y la cooperación entre los Estados. Esta crisis subraya aún más los límites de nuestra autosuficiencia y común fragilidad y nos plantea explicitarnos claramente cómo queremos salir: mejores o peores. Porque repito, de una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores. La pandemia nos ha mostrado que no podemos vivir sin el otro, o peor aún, uno contra el otro. Las Naciones Unidas fueron creadas para unir a las naciones, para acercarlas, como un puente entre los pueblos; usémoslo para transformar el desafío que enfrentamos en una oportunidad para construir juntos, una vez más, el futuro que queremos. ¡Y que Dios nos bendiga a todos!”, expresó el Sumo Pontífice.