En unos pocos minutos televisivos es poco probable convencer con argumentos, debatir con ideas, construir opinión pública.

José Luis Córdova. Periodista. 25/09/2020. En unos pocos minutos televisivos es poco probable convencer con argumentos, debatir con ideas, construir opinión pública, sin embargo, la franja electoral está llamada legalmente a emprender la tarea de concientizar a la ciudadanía de la necesidad de participar en el próximo plebiscito de entrada al proceso constitucional del 25 de octubre.

Este viernes 25 partió la franja, primero con el flamante partido neofascista de José Antonio Kast, naturalmente con mensajes a favor del Rechazo a una Constitución que reemplace al engendro pinochetista de 1980. Un relato odioso, mentiroso, de desprestigio a la propia acción política. Se recurre a medios tan absurdos como que la derecha ahora sí que estaría dispuesta a reformar la actual Constitución presuntamente en un plazo más acotado, supuestamente sin mayores gastos del erario nacional.

Curiosamente la UDI y Evópoli centraron su relato en la Convención Mixta más que en el Rechazo, obviamente para eludir un enfrentamiento con adherentes de estos partidos que están decididamente por el Apruebo, contra la opinión de la dirigencia. Una situación similar enfrenta Renovación Nacional, con su alma dividida, pero insistiendo en la participación de parlamentarios en la mitad de la Convención Mixta.

Tres partidos de la ex Concertación se atrevieron y aparecen con su clara identificación, incluso con el senador Alvaro Elizalde, presidente del PS hablando con jóvenes sobre el sentido de “ser socialista” en estos tiempos. Lo mismo el PPD y el PR exhibieron sus logos y banderas sin tapujos para reforzar la idea del Apruebo y la Convención Constitucional.

La primera franja, además, cedió fracciones de segundos para los diputados René Alinco y Pepe Auth, ambos partidarios el Apruebo sin mayores posibilidades de argumentación.

Los partidos progresistas tienen una larga y fructífera historia en materia de franjas electorales, más allá de la gesta por el NO del ‘88, también en las campañas parlamentarias y presidenciales siguientes.

Destacados cineastas y audiovisualistas, reconocidos internacionalmente, colaboran en forma espontánea en la elaboración de mensajes que han calado en la conciencia de la gente. La cultura y el arte parecen inherentes a las posiciones del progreso y el cambio y por ende aparecen con toda su creatividad en la franja del Apruebo y de la Convención Constitucional.

Chile Digno es el conglomerado que incluye al Partido Comunista, a la Federación Regionalista Verde y al Partido Progresista que, en una actitud democrática, participativa y encomiable, entregó sus escasos minutos a las organizaciones sociales que tienen sus demandas específicas para incluir en la próxima Constitución Política de la República.

La actualización del estilo de las BRP del “Mono” González, Pajarito Ruiz y otros maestros, el colorido y la dinámica de las piezas gráficas incentivan los mensajes de equidad, justicia social, nueva institucionalidad democrática y las sentidas demandas que la gente expresara masivamente en las calles desde el 18 de octubre del año pasado.

Las consignas y exigencias de esa gesta histórica están en forma indeleble el actual mensaje de Chile Digno por el Apruebo y ello, por boca y con la presencia directa de organizaciones sociales, de mujeres, trabajadores, estudiantes, adultos mayores, de los llamados “vulnerables” y también de la “clase media” hoy día empobrecida por la política social de un gobierno insensible ante la pandemia sanitaria y sus estragos.

Es imposible contener todas las demandas sociales en una franja de pocos minutos, pero el mensaje fundamental es la urgencia imperiosa de participar en el proceso constitucional, de ganar por amplia mayoría en el plebiscito y llegar en las mejores condiciones a la elección de los constituyentes o constitucionalistas -o como se las llame- para iniciar la elaboración de la primera Carta Magna realmente democrática y participativa en la historia de nuestro país que responda a los reclamos ciudadanos.