Alentó el acuerdo para “transparencia y eficacia en defensa del medio ambiente” y ahora vía Allamand, lo rechazó. “Chile pierde credibilidad”.

Equipo ES. Santiago. Valparaíso. 23/09/2020. El Presidente Sebastián Piñera alentó el Acuerdo de Escazú, una iniciativa de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) promovida desde el 2018 con el objetivo de “garantizar el derecho de todas las personas a tener acceso a la información de manera oportuna y adecuada, a participar de manera significativa en las decisiones que afectan sus vidas y su entorno y a acceder a la justicia cuando estos derechos hayan sido vulnerados”.

Pero desde fines de 2019 comenzó a trastabillar, a emplear argumentos que vienen desde el mundo empresarial, de juristas conservadores, de trasnacionales, y el mandatario empezó a hacer suyos los argumentos de que el Acuerdo podía imponer sanciones o normativas que violarían el derecho interno, expondría al país a medidas impositivas y que no estaría tan claro el propósito de dicha instancia. Un opositor de siempre a Escazú era el senador conservador, Andrés Allamand, quien se convirtió este año en Canciller y ahí quedó prácticamente saldado el problema. La Ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, siempre jugó un papel secundario y subalterno ante Piñera y Allamand, y pese a sus declaraciones de defensa del medio ambiente, de promoción de transparencia y políticas de protección ambiental, y de querer colaborar con la comunidad internacional, visó también el no a Escazú.

Hace dos años, el Presidente Piñera declaró: “Quisiera destacar el acuerdo que impulsamos conjuntamente con Costa Rica, que es un acuerdo que busca darle más transparencia y mayor eficacia a la defensa del medio ambiente, y que vamos a poner a disposición del resto de los países de nuestro continente en la Asamblea General de las Naciones Unidas”. Finalmente el mandatario borró con el codo lo dicho, echó marcha atrás, incumplió su compromiso y según medioambientalistas y legisladores, quedó como un mentiroso y un Presidente que le mintió al país.

En declaraciones al canal de televisión alemán DW, Paulina Astroza, experta en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, con la decisión adoptada del gobierno de rechazar el Acuerdo de Escazú, “Chile pierde credibilidad”.

Añadió que “nuestra política exterior habla del compromiso en la lucha contra el cambio climático, asumimos la COP25, somos parte del Acuerdo de París y siempre llevamos el discurso de que Chile está comprometido con un ambiente libre de contaminación. No firmar Escazú es una incoherencia”.

Desde la Bancada Parlamentaria del Partido Comunista (PC) se calificó como “una vergüenza la postura del gobierno al negarse a suscribir el Acuerdo de Escazú, tratado que permitiría mejorar aspectos de la legislación medioambiental  y dar garantías en cuanto al acceso a la información y participación ciudadana”.

El diputado Boris Barrera, dijo que la decisión del Ejecutivo “responde a una mirada economicista y poco sustentable que deja a Chile en muy mal pie frente a la comunidad internacional”. Marisela Santibáñez, también legisladora del PC, expresó que “aun cuando Sebastián Piñera habló de la protección al medio ambiente y de la emergencia climática en su alocución en la Asamblea General de Naciones Unidas, el no firmar este acuerdo dejaría de manifiesto su falta de compromiso con la temática”. Para el diputado Amaro Labra, la decisión del gobierno “deja en una desprotección a las comunidades y activistas, especialmente de las zonas más carenciadas”. Carmen Hertz, vía Twitter, indicó que “los argumentos entregados por @allamand y Ministra Medio Ambiente para no suscribir #Escazú den Comisión RREE son jurídicamente incorrectos, derechamente inverosímiles y una vergüenza internacional!”.

Uno de los puntos que más preocupa a los parlamentarios del PC es que los países que suscriben el acuerdo se obligan a garantizar la debida protección de los derechos humanos para las y los dirigentes sociales que promueven y defienden los derechos humanos en materia ambiental.

Cabe señalar que el 27 de septiembre del 2018, la bancada comunista presentó un proyecto de acuerdo sobre la materia, en el que se solicitaba al Presidente revertir la decisión del gobierno de postergar la firma de este acuerdo y además, suscribirlo con el objeto de comprometer al Estado de Chile a garantizar la participación, acceso a la información y la justicia ambiental. Dicho proyecto de acuerdo fue aprobado en Sala.

El diputado ecologista, Félix González, dijo que “la razón real no la dicen: le da garantías (Escazú) a las comunidades por sobre los intereses empresariales y este es un gobierno de los empresarios”. “Son reiterativos y pobres los argumentos q entrega el gobierno para no firmar el #AcuerdoDeEscazú, cuando la verdadera razón es q este tratado le da más garantías a las comunidades por sobre las empresas contaminantes, y este es un gobierno de los empresarios”, enfatizó. “El gobierno no puede realizar pomposos discursos de protección medioambiental y al mismo tiempo inventar pretextos de poca monta para no ratificar el Acuerdo de Escazú. No hay excusas”, indicó la legisladora Gael Yeomans.

Matías Asún, director nacional de Greenpeace, manifestó que con la decisión de no firmar el Acuerdo de Escazú, “se confirma que el gobierno del Presidente Piñera ha engañado al país haciéndonos creer que los temas medio ambientales están en el centro de su agenda. No es así y hoy ha quedado ratificado con la intervención del Canciller”.

Indicó que “el gobierno promovió y lideró el acuerdo de Escazú que hoy decide no firmar, el gobierno expuso el acuerdo de Escazú como argumento para conseguir la sede de la COP25. Bueno, resulta todo fue un engaño. Una publicidad engañosa que finalmente hoy se sincera. Sentimos la decepción de quien ha sido engañado por largo tiempo”.