No podía faltar la “pseudo cadena” solidaria del inefable Don Francisco con su estelar “Vamos Chilenos”.

José Luis Córdova

Periodista

22/09/2020. Cualquier desprevenido y desaprensivo televidente se llevaría la peor impresión de la televisión chilena, sobre todo si la observó durante este mes de septiembre. Si bien el día 4 es de alegría y optimismo para millones por el recuerdo de la gesta histórica que llevara al presidente Allende a la Moneda, no pasa de ser una nota tipo efemérides en los canales; en tanto, el 11 -el fatídico golpe cívico militar de 1973- es recordado con diferentes énfasis desde la TV pública y los canales comerciales.

Las imágenes del dramático bombardeo al palacio presidencial y los rostros y voces de Víctor Jara y Neruda y Violeta se imponen por la fuerza de su legado imperecedero -que nadie puede ocultar- aunque existan hoy pocos videos que los recuerden con mayor nitidez.

Pero es el día 18 -nuestra simbólica “fiesta patria”- la que concita el mayor interés de las producciones nacionales. Los estudios se engalanan con guirnaldas tricolores y los animadores de matinales aparecen ataviados como “chinas” y huasos latifundistas con total desparpajo para conseguir rating.

“La consentida”, “El guatón Loyola”, “Los lagos de Chile” son cuecas y tonadas que resonaron durante días en un derrame de chovinismo sólo comparable a la avalancha de publicidad sobre ofertas de parrillas eléctricas o a gas, tipos de cortes de carne para asados, los precios de los tomates y las cebollas. Lavín, Vidal, Marcela Cubillos se prestaron también para el show.

Ni siquiera la cruel pandemia que asola a nuestro país disminuyó la frecuencia de los mensajes comerciales instando inequívocamente a las familias a reunirse, a visitar parientes, pese a las recomendaciones contradictorias y ambiguas de las autoridades sanitarias con su infructuoso lema de: “¡Fondéate en casa!”.

El cuestionado permiso dieciochero de la Comisaría Virtual fue una vez más sobrepasado, mal utilizado y relativamente engañoso de parte de una ciudadanía realmente frenética por salir a la calle, terminar con el confinamiento clasista y su “paso a paso” poco comprensible. A estas alturas nadie sabe en qué paso se encuentra tal o cual comuna y trasladarse de una a otra es un riesgo de finales insospechados.

Los mensajes televisivos no bastan para aclarar situaciones concretas aunque las autoridades oficiales aparecieron en todos los programas -mañana, tarde y noche- con respuestas vagas, imprecisas y confusas sobre la organización de fiestas, visitas a adultos mayores, paseos con niños y otras circunstancias cotidianas que hoy parecen verdaderas hazañas.

En TVN recurrieron a Karen Doggenweiler para animar “La gran fonda de Chile”, la víspera del 18 con un desfile de artistas en forma telemática, entre ellas Francisca Valenzuela, el reencuentro de Los Tres, Chancho en Piedra y otros grupos y solistas populares.

Pero no podía faltar la “pseudo cadena” solidaria del inefable Don Francisco con su estelar “Vamos Chilenos” que nos acompaña inexorablemente en caso de terremotos, inundaciones, avalanchas y ahora el terrible flagelo del coronavirus. Como siempre, los empresarios más poderosos del retail, multitiendas, farmacias coludidas, transnacionales, bancos y financieras publicitaron la entrega de grandes sumas de dinero para descontar como donaciones en sus ejercicios tributarios anuales. Negocio redondo. Se reunieron finalmente más de 16 mil millones de pesos. ¿Cuánto de los televidentes?

Se mostraron escenas que nuestro pueblo vive en directo cada día en poblaciones, campamentos y cités en un hacinamiento que las autoridades “descubrieron” hace apenas unos meses a causa del Covid-19. En caso contrario, todavía no se habrían enterado de la pobreza, el hambre y el sufrimiento diario de los llamados “vulnerables”, los desheredados de los privilegios, las víctimas de abusos, aprovechamiento y explotación por parte de estos mismos empresarios especuladores e irresponsables.

Septiembre se mostró como un triste espejo de nuestra realidad. Pero, con optimismo irrenunciable, las redes sociales y los espacios donde se abrieron algunas pequeñas ventanas, hicieron oír con fuerza la potente voz de quienes claman por un proceso constituyente que debe comenzar el 25 de octubre, pese a que la derecha y el oficialismo siguen difundiendo una campaña del terror para tratar de disminuir el impacto de una avalancha de votantes que exija una Constitución por primera vez democrática y participativa para nuestro país. Ello, a pesar de la voluntad de las líneas editoriales de canales de TV, diarios y radios más interesados en el avisaje publicitario que en la formación ciudadana.