La equidad en pago de salarios y criterios de trato igualitario, presente en profesionales del fútbol, el tenis, el basquetbol y el atletismo.

Iris de la Cruz Saborit. Granma. 22/09/2020. Recientemente la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) anunció que tanto los hombres como las mujeres de la selección nacional de mayores recibirán la misma retribución monetaria, en cuanto a montos viáticos y premios pagados, durante los periodos de preparación y los partidos.

Rogério Caboclo, presidente de la CBF, explicó en rueda de prensa que esta igualdad de pago fue adoptada durante la primera convocatoria del conjunto femenino en marzo de 2020. El federativo brasileño señaló que “lo que los hombres recibirán en la próxima Copa del Mundo será proporcionalmente igual a lo propuesto por la FIFA. Ya no hay diferencia de género, porque la CBF trata a hombres y mujeres por igual”.

Ante la noticia, la futbolista Marta Vieira Da Silva, considerada en seis oportunidades la mejor jugadora del mundo, declaró a CNN Brasil que “estamos muy contentas con esta noticia. Independientemente de que llegue tarde o temprano, es mejor que nunca”.

Asimismo, agregó que “los prejuicios y el machismo terminan por perjudicar el desarrollo del deporte, como invertir en el fútbol femenino de manera que pueda dar la estructura necesaria para que la atleta se dedique 24 horas como profesional, igual que sucede con las selecciones masculinas. Es importante aprovechar este momento para continuar el trabajo que muchos atletas y exatletas comenzaron hace tiempo y ahora estamos empezando a recoger los frutos”.

De esta manera, Brasil se suma a la pequeña lista de países que han establecido tal paridad. Las federaciones de Noruega, Nueva Zelanda y Australia acordaron en 2017, 2018 y 2019, respectivamente, garantizar la igualdad en sueldos, premios y patrocinios de sus combinados nacionales.

No obstante, la brecha salarial continúa agudizándose. La mujer deportista suele tener salarios más bajos, menos patrocinadores y menor presencia en los medios de comunicación. Por solo citar ejemplos, el brasileño Neymar, del París Saint-Germain, recibió 36,5 millones de euros en la anterior campaña, el mismo monto que 1 693 jugadoras juntas de las ligas francesa, alemana, inglesa, estadounidense, sueca, australiana y mexicana.

En 2019, los mejores pagados en uno y otro sexo fueron Alex Morgan y Lionel Messi: la estadounidense ganó 408.000 euros por 112 millones el argentino, de acuerdo con datos de la revista L.Football. La selección de EE. UU., campeona del mundial Canadá-2015, se llevó 1,6 millones de euros; en tanto Francia, ganador en Rusia-2018, logró 30 millones. Precisamente en 2015, la Copa del Mundo de fútbol femenino fue el segundo evento deportivo más visto en Estados Unidos, detrás del Super Bowl.

Este fenómeno no solo afecta al fútbol, sino que se extiende al deporte en general, con la única excepción del esquí. Otras disciplinas como el baloncesto acrecientan estas diferencias. La liga femenina de básquet de Estados Unidos (WNBA) es la de los mejores salarios; sin embargo, la atleta mejor pagada cobra una quinta parte del salario más bajo de la NBA, la liga masculina.

Por su parte, el tenis ha logrado paridad en los premios de los cuatro Grand Slam, aunque no en todos sus certámenes. De hecho, son dos tenistas las mujeres ubicadas entre los cien deportistas mejor pagados en 2020, según Forbes: Naomi Osaka, recién ganadora del Abierto de Estados Unidos, y Serena Williams, en los puestos 29 y 33, respectivamente.

Este tema suscita los más diversos criterios. Frank de Boer, exfutbolista y actual técnico del Atlanta United de la MLS, considera “ridículo pensar en igualar los sueldos de hombres y mujeres en el fútbol, dado que no generan lo mismo en cuanto a derechos y patrocinios”. Mientras, Rafa Nadal opina que se debe ganar en función de lo que se genera.

Por su parte, el excorredor Carl Lewis se ha pronunciado al respecto defendiendo el derecho de la mujer de recibir los mismos dividendos; además, en una ocasión llamó “misógino y racista a Donald Trump por eludir los asuntos de igualdad en el deporte”.

Si bien con la inclusión de la CBF en la lista de federaciones que promueven la igualdad salarial se ha dado un paso más, el camino por recorrer aún es largo, y su éxito dependerá en gran medida de políticas gubernamentales consecuentes y de mayor presión por parte de los medios de comunicación.