La derecha política, sobre representada en toda la actual institucionalidad, persigue como objetivo salvar lo más posible su “estantería” y, si le es posible, camuflarse.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

Santiago. 20/09/2020. La celebración de las Fiestas Patrias, marcada por la crisis sanitaria, ha tenido singularidades, aunque en lo formal ha repetido casi todo el ceremonial acostumbrado que reproduce la visión ideológica de la élite. Nociones como independencia, soberanía, glorias del Ejército, nación, etc.; son reiteradas sin un sentido preciso y pasan a formar parte de un acervo, que en determinadas ocasiones ha sido usado por los sectores detentores del poder bajo el rótulo de patriotismo para mantener sus posiciones dominantes, pero que en otros momentos históricos el movimiento popular ha reinterpretado, en su voluntad de superar la hegemonía de las minorías dominantes.

La particularidad de este año en que conmemoramos los 210 años del primer acto, que en sí fue limitado, confuso, errático, de autodeterminación como nación; es que a poco más de un mes está convocado un acto eleccionario en los cuales se consulta a toda la ciudadanía si aprueba o rechaza cambiar la Constitución vigente, engendro de una dictadura, remendada en reiteradas ocasiones, pero cuya matriz antidemocrática sigue primando y es eso lo a transformar.

Ante ese escenario, la derecha política, sobre representada en toda la actual institucionalidad, persigue como objetivo salvar lo más posible su “estantería” y, si le es posible, camuflarse para mantener espacios de poder tan significativos como el Ejecutivo, la presencia determinante en un futuro legislativo y desde luego, lograr más de un tercio para tener capacidad de veto en una futura Convención Constitucional. Esto gracias a fuerzas opositoras que hasta el momento se muestran incapaces de mostrar una propuesta clara; peor aún, y sirva como ejemplo de lo que decimos, en sectores que (y hagamos acto de fe)  desarrollan su visión política desde la izquierda, y dicen renovada, habla un diputado para reivindicar la práctica de  irrespetar compromisos, en una  pública muestra de cinismo, que es uno de los aspectos que la ciudadanía en general critica a los políticos tradicionales y que también forman parte de este cuerpo no escrito pero si conocido de razones que motivaron el levantamiento popular del 18/O.

En las expresiones de algun@s  politic@s  que se asumen en el campo opositor, más allá de una declamación en favor de la unidad para lograr triunfar en el APRUEBO Y CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL, definición  necesaria y positiva, no se logra percibir cuáles son los contornos y definiciones para esa unidad. No hablamos del oportunismo de algun@s que creen que venezolizando obtendrán ventajas. Estamos hablando de la comprensión que el actual momento obliga a definiciones estructurales frente a nuestra sociedad, y que la más básica de esas definiciones dice relación a buscar superar este neoliberalismo dependiente como molde de construcción de sociedad.

Esta constatación debemos traducirla en la práctica política no confundiendo a la gente con gestos que anulen lo que somos y fundiéndonos en acuerdos políticos cupulares. Coordinemos acciones comunes específicas con otros sectores desde lo que es nuestra alianza base hoy -UPC/Chile Digno- sin  diluirnos en las comunas en comandos de partidos políticos sin relación con el movimiento social, movimiento social que es quien  genera la actual situación. Más aún, es el momento de reasumir lo que  hace casi veinte años atrás, en nuestro XXII Congreso el año 2002, hablamos, esto es, de la necesidad de hacer un viraje del Partido a relacionarse con e incidir en, el movimiento social, como cuestión necesaria en la construcción del sujeto social portador del cambio. Hoy esa demanda de viraje en nuestra política se convierte en vital.

No se trata de abandonar otros espacios de la confrontación política. Más aún, si hablamos de  criterios de política electoral,  debemos optimizar nuestra presencia allí y dentro de ese criterio, buscar las fórmulas que favorezcan el avance del movimiento popular transformador. Y nos estamos refiriendo a buscar los acuerdos, usando diferentes instrumentales, para impedir que la derecha salga indemne en las contiendas electorales que se avecinan. Lo que estamos señalando es otra cosa,  que cuando lo que está en discusión es esta institucionalidad, nuestro esfuerzo central debe estar puesto en su superación.