La línea editorial del duopolio hegemónico en la prensa escrita se sigue imponiendo en radios y canales de televisión sin ningún contrapeso.

José Luis Córdova

Periodista

15/09/2020. Nos hemos acostumbrado insanamente a aceptar un periodismo televisivo de baja calidad, con profesionales que repiten y repiten lugares comunes, muletillas insoportables y obviedades que no aportan a la información, menos a la interpretación y pobremente a la formación de opinión pública.

Cansados de espacios como “Estado Nacional”, “Mesa Central”, “Medianoche”, “Última Mirada” y noticiarios que se limitan a un par de noticias diarias que reiteran porfiadamente durante los matinales, también a cada hora en los noticiarios centrales, parecía que el estallido social del 18 de octubre pasado, la pandemia del Covid-19 y el proceso constitucional abriría las puertas a un periodismo de nuevo tipo, pluralista, con espíritu crítico, creativo, democrático y libertario.

Pero lamentablemente los nuevos espacios caen rápidamente en los viejos vicios del pasado reciente. Alguien decía que, finalmente, el periodismo de antes del 11 de septiembre de 1973 era muy superior al actual y es probable que tenga razón. Era la época del espíritu crítico y del pluralismo informativo, del periodismo de trinchera y los inicios del periodismo de investigación.

Hasta hace poco teníamos como espíritus abiertos a “rostros” como Eduardo Fuentes, José Antonio Neme, Juan Manuel Astorga, Alejandra Matus, Patricia Politzer, Julio César Rodríguez y otros pocos, pero la vorágine de acontecimientos que la calle precipitó sobre nuestra cruda realidad sorprendió y superó prácticamente a todos los periodistas y comunicadores del país.

La línea editorial del duopolio hegemónico en la prensa escrita se sigue imponiendo en radios y canales de televisión sin ningún contrapeso. El binominalismo de panelistas e invitados sobreexpone diariamente hasta el cansancio a alcaldes como Joaquín Lavín, Rodolfo Carter, Germán Codina, Evelyn Mathei y uno puñado más. En las últimas semanas CNN Chile terció en la competencia de “programas políticos” con un aséptico espacio de conversación de “intelectuales” “influyentes”, con la editora de El Mercurio, Paula Escobar. Nada nuevo.

Cuando apareció el programa dominical “Pauta abierta” en un canal anodino como La Red, a diferencia de Canal 13, CHV y TV -francamente militantes de la derecha y el oficialismo- podríamos esperar algo diferente, con la presencia de Neme y un par de estimadas colegas. Lamentablemente la participación de las destacadas profesionales Mónica González y Mirna Schindler dejan ya bastante que desear. Con su propósito de aparecer “independientes”, “objetivas”, prestan sus egos al más desenfadado anticomunismo haciendo coro con animadores y comunicadores que han hecho de ello una marca registrada.

Llegan tarde al coro que conforman Matías del Río (“Estado nacional”), Iván Valenzuela, Cristian Bofill, Kike Mujica (“Mesa central”), Mónica Rincón (CNN), Constanza Santa María (C 13), Monserrat Alvarez (CHV) y el mismísimo Tomás Mosciatti, un verdadero profesional del anticomunismo, felizmente fuera de pantalla en el último tiempo.

Los publicitados retornos de “Tolerancia Cero” (CHV) y “A esta hora se improvisa” (Canal 13) no contribuyen precisamente a ampliar el espectro ideológico con nuevas y repetidas afirmaciones peregrinas y curiosas definiciones sobre democracia y del rol violencia en el desarrollo humano que dejan bastante que desear en un intelecto meramente normal.

La derecha sabe que alguna vez, Mónica y Mirna fueron militantes de izquierda y todavía conservan algunas posiciones progresistas, por ello valoran especialmente las posturas de ambas cuando enfrentan a dirigentes o representantes de sectores antineoliberales, como son las diputadas PC Camila Vallejo o Karol Cariola, la presidenta de la CUT Bárbara Figueroa, el presidente del Colegio de Profesores Mario Aguilar, del Colegio Médico Izkia Sichel, el presidente de la ANEF, José Pérez Debelli y el alcalde de Recoleta Daniel Jadue.

Infaltable tratar de acorralarlos en torno a temas extemporáneos como las situaciones en Venezuela, Cuba, Corea del Norte, impidiéndoles referirse a responsables proyectos de desarrollo nacional, a sus posturas frente la futura Constitución y otros temas realmente trascendentes. Una pena el desperdicio de “mentes brillantes” orientadas falsamente a desprestigiar a nuevas caras de la política nacional que tienen bastante más que aportar en un debate real y constructivo. Mientras, noveles colegas las erigen como “próceres” del periodismo. No hay peor cuña que la del mismo palo, dice un adagio popular. ¿Independencia? ¿Objetividad? ¡Simplemente anticomunismo!