Sin duda este Congreso comunista se da en un contexto de enfrentamiento político y social no vivido en las últimas décadas.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

Santiago. 13/09/2020. Con cientos de actos a lo largo del país, el pueblo de Chile recordó su épica lucha por derrotar a la dictadura; gobierno funesto, engendro de la gran burguesía criolla y los intereses de EE.UU., quienes utilizando que en la conducción de las Fuerzas Armadas de Chile estaban facinerosos llenos de ambiciones de poder,  impusieron a  partir de aquel 11 de septiembre de 1973 un régimen criminal, que para asegurar que una fracción menor de privilegiados siguiera usufructuando de las riquezas del país, no trepidó en oprimir  a la gran mayoría de chilen@s, produciendo miles de  víctimas por la aplicación de una sistemática política de violación de los derechos humanos. Ese recuerdo doloroso, hoy los sectores más conscientes del pueblo lo resignifican, como una fecha en la cual renuevan el compromiso de luchar por un Chile más justo, democrático y solidario, rescatando así los valores guías del gobierno popular encabezado por el presidente Allende.

Fue rescatando esa connotación que la Dirección del Partido Comunista de Chile  dio inicio a la semana difundiendo el documento convocatoria a discusión del XXVI Congreso, la cual “propone los temas al debate en todas las instancias partidarias, así como los espacios abiertos a quienes se interesen en conversar, discutir y proponer junto a las y los comunistas”. Y continúa señalando: “Iniciamos y viviremos nuestro principal evento partidario, en medio de la histórica y trascendental lucha por ganar el plebiscito, que no puede postergarse ni dejarse de lado. Es indispensable nuestra presencia, con todo el cuerpo en la lucha ideológica; en la propaganda; en los casa por casa; en los banderazos; en los volantes y murales; en las caravanas; en la acción por redes y otras formas de comunicación; y en la necesaria defensa del voto. Es una responsabilidad que el Partido debe asumir a plenitud”.

Sin duda este Congreso comunista se da en un contexto de enfrentamiento político y social no vivido en las últimas décadas. La movilización popular  modificó la agenda política, imponiendo requerimientos que hoy determinan la dirección principal. Refiriéndose al plebiscito, en la Convocatoria se dice: “Es necesaria una victoria contundente, con un amplio margen de respaldo al Apruebo una Nueva Constitución, y de la Convención Constitucional; porque ese resultado será muy determinante en los procesos venideros, que tienen que ver con el futuro institucional del país, con nuestra sociedad, el carácter del Estado y los derechos de las personas y la decisiva participación creciente del pueblo”.  Por tanto, se afirma más adelante, el plebiscito de octubre como la posterior elección de convencionales debe  leerse  “en clave de proceso, cuya culminación sea un cambio de fondo en la naturaleza del ordenamiento constitucional”

“Para el Partido Comunista de Chile, Unidad para el Cambio y Chile Digno, constituyen un importante conglomerado de fuerzas políticas anti neoliberales y una expresión decisiva en las batallas que vienen”  se afirma analizando la política de alianzas;  así como frente a “la creciente irrupción del compañero Daniel Jadue” y el legítimo surgimiento de otras candidaturas presidenciales en el campo opositor, se manifiesta la clara “disposición  a primarias de toda la oposición…./entendiendo que/….el P.C. debe estar preparado para todas las variantes…extendiendo y diversificando el trabajo de Daniel Jadue…/y/ …avanzando en ideas programáticas de gobierno”; a partir del diagnóstico que “el neoliberalismo chileno se caracteriza por poseer un patrón de acumulación rentista, concentrador de la propiedad y también de la riqueza…/por lo que/…se necesita una profunda intervención del Estado en la redistribución de la riqueza”.

Se afirma también que “de la independencia de clase de l@s trabajador@s y su organización…depende de manera sustantiva el carácter de los procesos políticos y sociales”, entendiendo que “históricamente, la lucha de clases se ha manifestado contra todo abuso….no se puede reducir al ámbito económico, sino que debe superar el capitalismo…/por lo tanto/…esta lucha es contra el patriarcado como el sistema ideológico, cultural y material que ha convivido con el capitalismo” entendiendo que es una forma de dominación previa al capitalismo y cuya superación no necesariamente debe entenderse como procesos simultáneos. Situación análoga es “la lucha de los pueblos originarios , y del pueblo mapuche en particular…lucha de siglos que enfrenta el exterminio, la asimilación y la negación de su condición de pueblos y primeras naciones”.

El extenso documento de Convocatoria es una invitación al aporte, no exclusivamente a la militancia, sino también a tod@s quienes ven la necesidad de impulsar cambios profundos en nuestra sociedad; una extensa lista de temas espera la profundización en discusiones colectivas, pero sin perder de vista que lo principal es que la síntesis que se haga en el evento nacional de noviembre sea contribuyente a proveer al movimiento popular de mayores instrumentos para enfrentar los momentos futuros, que aspiramos superen positivamente el actual estado de cosas.