Janekeo, la mujer que se transformó en lonko, en el siglo XVI, liderando batallas gloriosas contra los españoles, es honrada hasta hoy.

Marisol Molina. Valdivia. 07/09/2020. “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. José Martí.

Según el último censo (2017) un 12.8 % de las personas se reconoce como perteneciente a un pueblo originario, mientras  un 12,7% del total de mujeres censadas se reconoció como indígena. El más numeroso es el pueblo Mapuche,  seguido de Aymara, Diaguita, Atacameño, Quechua, Rapa Nui, Kolla, Kawéscar y Yagán. Pueblos reconocidos en la ley indígena, pero no en nuestra Constitución, sin duda un desafío pendiente para la próxima construcción constitucional.

La historia se repite una y otra vez…cambia la escenografía y sus protagonistas Bartolina Sisa (Aymara), María AngataVeritahi (Rapa Nuí), Micaela Bastias (Perú), Nicolasa Quintreman (Wallmapu), Berta Cáceres (Honduras), Macarena Valdes (Wallmapu)…muchos nombres, muchas historias, muchas luchas, muchas mártires.

Abrazamos a todas las mujeres indígenas, que han resistido desde la ancestralidad la invasión, usurpación y el avasallamiento.

La figura de Bartolina Sisa, valerosa mujer Aymara, asesinada cruelmente un 5 de septiembre de 1782, en la Plaza Murillo de La Paz, Bolivia, representa a todas las mujeres indígenas, que incansablemente luchan contra la triple discriminación, ser indígena, ser mujer y en su mayoría, ser pobre.

Nuestro reconocimiento a la zomo mapuche, que en estos días debe abandonar su comunidad, ejerciendo un rol protagónico en la defensa de su territorio, preservación cultural y ejerciendo un rol político como son las vocerías de los presos políticos mapuche, por ejemplo.

Desde el sur de Chile, Ainileufu, Los Ríos, queremos relevar hoy en el contexto del “Día de la Mujer Indígena”, a Janekeo, quien según datos recopilados fue oriunda de Llifen, Futrono, Los Ríos.

La información es escasa, recordemos que la tradición oral del pueblo mapuche rescata las historias pocas veces registradas, por lo que muchos relatos son calificados de “mitos” por algunos historiadores, pero en las comunidades  mapuche, la historia de Janekeo, la mujer que se transformó en lonko, en el siglo XVI, liderando batallas gloriosas contra los españoles, es honrada hasta hoy y transmitida por los/as kimche alrededor del kütral. (sabios/as alrededor del fogón)

Janekeo, ha sido llamada la Juana de Arco de la Araucanía, también la han identificado en algunos textos históricos como Anuqueupu. El historiador jesuita Diego de Rosales indica que su nombre era Anuqueipu, composición que en mapudungun significa Anin (sentarse, echar raíces) y Queupu (piedra negra o pedernal o muy dura)

Janekeo era mapuche, y asumió el  liderazgo de las tropas de su pueblo, durante la invasión española, cuando su compañero, lonko de Llifen, Huepotaén, fue muerto en combate con los invasores, que estaban bajo el mandato del gobernador Alonso de Sotomayor.

Impulsada por la venganza de su compañero, Janekeo, consiguió el apoyo de su lof, o comunidad y apoyo de su hermano Huechuntureo, para liderar las tropas mapuche. Habría librado varias batallas en el año 1587. La más conocida, es el ataque del fuerte Puchunqui, en Nahuelbuta, derrotó a las tropas invasoras con la participación de indígenas mapuche-puelches.

Su historia es conocida sólo en la guerra, pues al finalizar la batalla, se internó en el sur cerca de Villarrica, donde al parecer, desapareció sin dejar huella. Hoy su nombre la llevan calles, barcos de la Armada e hitos geográficos.

En el año 2019 se lanzó en el evento “Comic con Chile” un comic en su homenaje, relevando su historia, como súper heroína, enmarcado dentro de la línea de comics “Los guardianes del sur”.

Ya sabemos quién escribe la historia…pero si Chile cambió desde el 18 de octubre, debemos también incidir en los relatos que reciben niños y niñas en las escuelas de Chile, democratizar la historia, también debe consignarse en la nueva constitución. Solo así podremos entender la lucha de las primeras naciones por preservar la ñuke mapu, el paraíso mapuche, usurpado y hoy destruido sin piedad por intereses económicos.

Tal vez, podamos volver a ver a las ñañas con sus bellas trenzas en sus lof, disfrutando del modo de vida ancestral, sin la violenta interrupción y amenaza constante de los “civilizados/as” y así, el Día de la mujer Indígena, sea para recordar a las mártires, no para ir sumando, año a año nuevas víctimas de la deshumanizante forma de vida que se les trata de imponer.

Foto: Marisol Molina.

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