Homenajes a Yuri Godoy, Patricio Guijón, Ángel Pizarro y Carlos Berger.

Equipo ES. 06/09/2020. Comunicado Comité Central. Partido Comunista de Chile.

El día de hoy, producto de un infarto cardíaco post operatorio, ha fallecido en el hospital J.J. Aguirre en Santiago, el Secretario Regional de la provincia de Llanquihue, compañero Yuri Humberto Godoy Montero.

Yuri nació el 21 de enero de 1970 y se integra a las filas de las Juventudes Comunistas el año 1984, en la base de lo que entonces era el Liceo de Hombres Nº7 de la comuna de Ñuñoa, haciéndose parte del movimiento estudiantil de enseñanza media que luchaba contra la dictadura de Pinochet.

Destaca por su compromiso en el cumplimiento de las misiones que se le asignan, por lo cual asume responsabilidades en la dirección del trabajo más técnico de la Jota de Enseñanza Media a contar del año 86. El año 1994 se integra al Comité Central de las JJ.CC., siendo parte de su Comisión Ejecutiva y en esa ocasión, Encargado Nacional de Organización, segunda responsabilidad en nuestras juventudes en ese tiempo, siendo promovido al Partido el año 1999, al término del X Congreso de la J.

Pasa a cumplir funciones a la Comisión Nacional de Organización como responsable de vincularse a las direcciones del extremo sur del país, radicándose en Puerto Montt a contar del año 2003 y asumiendo como Secretario del regional Llanquihue a contar del año 2004.

En el comunicado público de su dirección regional se señala: «Desde su instalación en la región de Los Lagos, fue responsable de ordenar y articular alianzas con organizaciones políticas y sociales, impulsando la unidad para lograr un mejor territorio para todas y todos los que lo habitamos. Reconocemos su trabajo, compromiso, convicción por construir un país más justo, una región con más oportunidades y digna…»

Nuestro homenaje y reconocimiento al compañero Yuri Godoy Montero, cuyo compromiso con el movimiento popular y su Partido, fueron el norte ordenador de su existencia. Compartimos el pesar de su familia ante esta irreparable pérdida. Nuestras condolencias en especial a su hija Amaya y a nuestra compañera María Angélica, madre de su hija.

Compañero Yuri Godoy, Presente!!!

Comité Central. Partido Comunista de Chile. 

Palabras de despedida al Chino

Quiero comenzar entregando mis condolencias a la familia de Yuri, a su compañera, a sus hermanos Vladimir, a Rodrigo, a su papá y mamá que estoy seguro nos acompañan a la distancia.

Lo primero Yuri es decirte que no estábamos preparados para tu partida, no lo esperábamos. A pesar que sabíamos que una operación siempre es riesgosa, estábamos confiados que todo saldría bien. Por eso es que resulta tan difícil creerlo, más aún cuando el viernes en la noche estabas en el chat del wapsap celebrando el triunfo del diputado Hugo Gutiérrez en el Tribunal Constitucional, destacando el ascenso de Daniel Jadue en las encuestas, y por supuesto, tirando la talla.

A ello se suma, que a muchos de los presentes tu partida nos impacta doblemente, porque tu edad es nuestra edad, y en esta ocasión la muerte nos toca demasiado cerca. Pero sobre todo nos sobrecoge porque contigo se va una parte de nosotros. Esa parte de nosotros que está indisolublemente vinculada a los principios, valores y experiencia de lucha que nos tocó compartir con tanta intensidad. Ya sea en la lucha contra la dictadura en la enseñanza media, en tu quehacer en la dirección de la Jota en los noventa o después en la actividad del partido allá en Puerto Montt, la ciudad que escogiste como tu segundo hogar.

Hay tanto de que hablar, tantas anécdotas que contar. Vienen a mi mente los partidos de baby football en la cancha del Liceo 7 los domingos en la tarde, las interminables reuniones en San Pablo o Delfina y el anhelado segundo tiempo en el Kerico, o los cada vez más distantes encuentros en Puerto Montt y la infaltable visita a Angelmo. Tu partida es especialmente dolorosa para mí, porque en los momentos claves de mi vida, siempre pude contar con tu apoyo y amistad. Pero creo que hablar ahora de mis vivencias con el Chino sería egoísta, teniendo aquí presentes a tantos amigos y amigas tuyos. Y más aún cuando lo que corresponde es homenajear tú compromiso y consecuencia.

Yo te conocí en la Jota en el año 1986, no sé bien si fue en la fallida toma del Lastarria, en una asambleas de la UES o en alguna de las infaltables marchas por Irarrázaval. Pero sé que tu historia es más antigua, ya que entraste a militar en las Juventudes Comunistas el año 1984 en la base del entonces Liceo 7 de Hombres. Formaste parte de distintos comités locales y de la Dirección Regional de la Enseñanza Media. Te destacaste de manera especial en el trabajo militar, mostrando una audacia y valor admirables. Fuiste formador de nuevas generaciones, varios de los y las aquí presentes compartieron contigo esa experiencia. Tuviste aplomo en momentos difíciles, y entre el año 1991 y 92 te tocó vivir unos meses de clandestinidad e instalarte en Temuco. Donde aprovechaste muy bien el tiempo, e hiciste una gran labor como activista de la Jota, que nos llevó a ganar la Presidencia de la Federación de Estudiantes de la UFRO. Luego las aguas se aquietaron y pudiste retornar a Stgo.

Te tocó también enfrentar uno de los tiempos más complejos que hemos vivido los comunistas. Ese tiempo en donde muchos creyeron que nuestros ideales habían naufragado y estaban pasados de moda. Pero te mantuviste firme en tus convicciones, e incluso asumiste nuevas responsabilidades, incorporándote en 1994 al Comité Central de las Jota y a su comisión ejecutiva. Ejerciendo por dos años como encargado de organización, cuando a mí me tocó ser secretario general de la juventud.

Al término del X Congreso de la Jota en el año 1999 pasas al partido, y el año 2003 te radicas en Puerto Montt, siendo electo secretario del partido en la región de Llanquihue. Tu compromiso con las luchas sindicales, y las nuevas realidades laborales que emergían al despuntar el siglo XXI, te llevaron a involucrarte en la lucha de los trabajadores salmoneros. Fuiste un actor clave en el protagonismo que adquiere la Fetrainpes y en las renombradas huelgas de Aqua Chile y Aguas Claras en el 2007. De esas luchas emergieron dirigentes sindicales como Ricardo Casas y Jaime Bustamante, entre otros.

Pero sería injusto no dedicarle unas palabras de agradecimiento a tu familia, que siempre estuvo junto a ti y también nos apoyó decididamente. Para mí fue un ejemplo de solidaridad admirable de parte tu Mamá, del Paul, de tus hermanos; cómo acogieron por varios años en su hogar, -convirtiéndolo en un hijo más-, al “tacuri”, militante de la Jota perseguido en Antofagasta y que por motivos de seguridad hubo que trasladarlo a vivir a Stgo.

Esta breve reseña de tu trayectoria política, inmediatamente nos lleva a pensar en ese famoso poema de Bertold Brecht, cuando habla de los imprescindibles, de esas mujeres y hombres que han luchado toda su vida. Y tú Yuri eres uno de esos, uno de los imprescindibles. De esos mismos que conocemos a través de un término un tanto formal, qué tal vez no expresa bien la profundidad del compromiso adquirido. Porque Yuri fue funcionario de la Jota y posteriormente funcionario del partido, es decir, asumió tempranamente su condición de profesional de la revolución. Y dedicó toda su energía, esfuerzo y tiempo a la causa de los oprimidos y explotados, postergando proyectos personales, sacrificando sábados y domingos, enfrentando difíciles condiciones materiales de vida y de salud. Y sabemos Yuri, que eso a ti también te pasó la cuenta. Chile, los trabajadores, el partido, nosotros tenemos una deuda contigo.

Ese compromiso a toda prueba me tocó apreciarlo nuevamente el año 2013, cuando comenzaba mi campaña a diputado y te pedí que te fueras a vivir a Coquimbo por unos meses, para sacar adelante una  campaña que parecía imposible. Y asumiste la tarea en forma desinteresada, contribuyendo significativamente al triunfo que me permitió ser electo diputado del Partido Comunista de Chile.

Nos dejaste en estos días de pandemia y esperanza. En un momento en que la rebeldía del pueblo vuelve a florecer, y donde nuevamente estamos jugados por abrir las grandes alamedas. Y sabemos que tú estabas trabajando para ser protagonista del nuevo tiempo que está naciendo.

El mejor homenaje que podemos hacerte, querido amigo y compañero Chino, es cumplir con tu compromiso de vida. Borrar de la faz de nuestra tierra la herencia del pinochetismo, y que mejor que hacerlo, acabando con la constitución del 80 en el plebiscito del 20 de octubre. Y luego, continuar luchando por la democratización de Chile y avanzar en la construcción del socialismo.

Compañero Yuri Godoy, presente.

Ahora y Siempre!!!!!!

 Diputado Daniel Núñez

Pachi Guijón

El doctor Patricio Guijón, Pachi para todos nosotros, falleció en vísperas de este 4 de septiembre, cuando las fuerzas progresistas aquí y en muchos otros países, hemos celebrado los 50 años de la histórica victoria que ungió a Salvador Allende como Presidente de la República.

Impresionante coincidencia. El Pachi se fue de este mundo en horas imperecederas asociadas al compañero Presidente, a quién acompañó en la Moneda ese aciago 11 de septiembre de 1973, siendo el único testigo de la decisión de quitarse la vida.

Cuando llegamos a la Isla Dawson el 15 de septiembre de 1973, el Pachi formaba parte del grupo de altos funcionarios de gobierno que fuimos enviados a la Isla en calidad de prisioneros de guerra. Casi ninguno de nosotros lo conocía. El doctor Arturo Jirón, médico personal de Allende durante muchos años, lo había recomendado para integrarse al grupo de quienes asistían al Presidente, meses antes del golpe militar.

Al igual que el doctor Jirón, Carlos Jorquera, Augusto Olivares, Osvaldo Puccio, Joan Garcés, José y Jaime Tohá, Clodomiro Almeyda, Daniel Vergara, el doctor Enrique París y otro puñado de leales colaboradores del Presidente, el Pachi consideró un deber permanecer junto a Allende el 11 de septiembre de 1973. Lo vio sereno combatiendo y dirigiendo la resistencia al asalto militar. Lo escuchó trasmitiendo sus últimas palabras, y también fue testigo de su   preocupación por la presencia de algunos colaboradores y de sus hijas, a quienes ordenó abandonar el Palacio a fin de no arriesgar innecesariamente sus vidas.

Cuando ya fue evidente que no tenía sentido continuar una lucha tan desigual, ante el cañoneo incesante de tanques y el bombardeo de aviones que no vacilaron en incendiar y dejar en ruinas gran parte del palacio de gobierno, Allende ordenó su evacuación a todos quienes aún permanecían junto a él, descendiendo por la única vía disponible: la escalera que conducía a la puerta de Morandé 80.

La vida nos ofrece a menudo la opción de tomar decisiones insólitas, inesperadas, irracionales, como quieran llamarse. Al iniciar el descenso evacuando la Moneda, el Pachi resolvió devolverse en busca de la máscara de gases que había portado durante el asalto a La Moneda. Pensó llevarla como recuerdo para su hijo. La recogió y al devolverse, escuchó un disparo justo cuando pasaba frente al Salón de la Independencia, viendo al Presidente sentado en un sillón con el fusil apoyado en el suelo y descerrajándose un disparo contra su barbilla.

Consideró un deber asistirlo en calidad de médico, constatando de inmediato su muerte. No lo pensó dos veces. Se sentó junto a él, esperando la llegada de los militares. Pronto apareció el general Palacios junto otros soldados, quienes fueron los primeros testigos de una tragedia que convulsionó al mundo.

Algunos de nosotros en la Isla Dawson, dudaban de esa versión y sometieron al Pachi a un interrogatorio yo diría despiadado, intentando encontrar algunas contradicciones en su testimonio, que, en verdad, aparecía como absurdo. No hubo caso, nadie pudo encontrarle alguna hebra de error o de fantasía.

Los militares retiraron al Pachi de su cautiverio en la Isla, a fines de 1973. Era el único testigo de la decisión del Presidente de poner fin a sus días.

En el mundo hubo muchos que se resistían a admitir su suicidio. Aparecieron peritos balísticos negando esta versión fundados en la dirección de los proyectiles.

En fin, es un debate que a mi juicio nuca tuvo sentido. La voluntad de los militares de asesinar al Presidente es indiscutible. Hicieron uso de todas las armas posibles para lograr ese objetivo. Discutir si murió por bala ajena o propia, no cambia en nada ni la brutalidad del asalto despiadado al Palacio, ni la valentía admirable de un hombre que pasó a la historia como un héroe consecuente con los valores humanistas que predicó a lo largo de toda su vida.

Lamentamos la muerte del Pachi. Su vida quedó marcada para siempre por este episodio tan trascendental en la historia de Chile. Pagó un precio muy caro. Los militares lo mantuvieron largo tiempo en arresto domiciliario y jamás le permitieron salir fuera del país, preocupados por un posible testimonio que pudiera comprometerlos.

Expresamos nuestras condolencias a su familia. Despedimos a un compañero consecuente, que debió soportar la incomprensión injusta de quienes nunca dejaron de dudar de su testimonio.

Querido Pachi. No te olvidamos.

Miguel Lawner.

En la emoción y la congoja despedimos al poeta militante comunista, Ángel Pizarro Rojas

Con profundo pesar comunicamos el fallecimiento de nuestro querido amigo y poeta, Ángel Pizarro Rojas, hecho ocurrido en el día de hoy 1° de Septiembre a las 19.10 hrs. Fue miembro fundador del Colectivo de escritores comunistas Luis Enrique Délano. Su compromiso y consecuencia con las causas de los más desposeídos, lo expresó siempre a través de un discurso poético consecuente, con un profundo mensaje ideológico porque siempre vio en el arte y la cultura un elemento de profunda transformación social y de entrega a las causas populares, haciendo de la literatura una fuente inagotable de denuncia de todas aquellas situaciones de vida que afectaran la dignidad del ser humano. Desde ese espacio vital luchó siempre por defender los derechos de las y los trabajadores.

En 1974, producto del golpe de estado, tuvo que exiliarse en  Alemania Federal, país donde continuó con su lucha por denunciar las atrocidades de la dictadura militar, participando en las diversas campañas de solidaridad con los demócratas chilenos. En 1981 retorna a nuestro país, integrándose a la Sociedad de Escritores de Chile, donde siempre impulsó importantes eventos literarios que dejaron una huella en el imaginario de la casa del escritor.

Ángel Pizarro Rojas, nace en Chañaral Alto, Chile 1924 Publicó los siguientes libros: Canto del Encuentro (1951), Las Lenguas Ávidas (1949), Naufragio de los Diez Mandamientos, poemas 1949-1950, Cien Poemas de amor y de lucha por Gladys, Antología en donde participaron 111 escritores y escritoras. Obras colectivas: Recuento poético (2001), Rescate del tiempo (2003) Nueve poetas, Poetas del Siglo XXI. Fue miembro activo del Grupo Literario Zócalo de las Brujas, 1947-1952; del Sindicato de Escritores, 1950-1960. Director de la Sociedad de Escritores de Chile durante los años 2003-2005. Presidente de la Comisión de Organización y Coordinación del Primer y Segundo Encuentro Latinoamericano de Escritores, Sech-Siglo XXI (2201 y 2002). Nuestro compañero tuvo una destacada participación como compilador de la Antología “Voces de la Memoria, centenario en el bicentenario”. Antología de poetas y narradores latinoamericanos en los 100 años del Partido Comunista de Chile. (2012)

En toda su obra literaria primó el afán por denunciar todas las atrocidades del golpe militar en Chile y de los abusos de poder instalados en nuestro continente. Es así como entre sus tópicos más recurrentes nos encontramos con temáticas tales como, la reivindicación de los derechos del pueblo, la diáspora de chilenos en el exilio, la defensa de los valores y de la ética en las distintas acciones humanas, entre otros.

A modo de homenaje lo despedimos con su hermoso poema “Una Flor para Lolita” poema escrito en homenaje a Lola Lebrón heroína en la lucha por la independencia de Puerto Rico.

No se sabe,/ no se sabe/ por qué nacen las flores en el desierto de mi /patria/ pasan los años sin una gota de agua/ las semillas no duermen/ sueñan/ acurrucadas en sus lares/ el sol crepita en las arenas/ las abriga/ y las mantiene/ponen el oído fino/ para auscultar alguna nube que ha perdido el rumbo,/ nube que tropieza y cae/no son estrellas las que por la pampa ruedan/ son flores espléndidas que surgen del fondo de /la tierra/ son las semillas que han roto sus caparazones/ y salen/a mirar el sol/ emergen/ a mostrarse/ a deleitarnos/a ayudarnos a vivir con el canto a flor de labios/ no se sabe/ no se sabe/ por qué cada cien años florece el desierto/ de mi país natal/ cada cien años/ como Bolívar/ no se sabe/como Sandino/ no se sabe/como Lautaro/ Por qué / en cualquier lugar/ como Tupac Amaru/ cercano o recóndito// encuentras a tu hermano/ en cualquier lugar de este patio grande que tanto/ amamos/ encuentras de pronto a una madre/ a una madre que no te cobijó en su seno/ a una madre nacida de las multitudes/ de las ansias desatadas/ del dolor,/ del desaliento//de la rabia incontenible y del fuego/ no se sabe/no se sabe/ tal vez/ quién sabe/seguro/ Lolita Lebrón/ de Puerto Rico/ le doy lo mejor que tengo/ para adornar su tumba/ porque es lo más escaso,/ porque allí está la semilla/le doy el desierto florido de mi patria/que este año /sí /ha florecido.

Desde su recuerdo continuaremos luchando por construir una sociedad más justa, más inclusiva y más democrática, porque entendemos y estamos ciertos que el arte dignifica a los pueblos y construye un refugio para los sueños sempiternos.

Compañero, desde las profundidades de la amistad, el compañerismo y la militancia te despedimos, con la certeza que tu obra literaria seguirá unida al pueblo, a las y los compañeros de tu querida célula Luis Enrique Délano, que siempre vieron en ti un ejemplo de lucha y consecuencia de vida. Gracias porque nos enseñaste que la poesía es un discurso en sí misma, una proyección más allá de las palabras y del tiempo.

Hasta siempre querido compañero

Isabel Gómez

Colectivo de Escritores Comunistas Luis Enrique Délano

Homenaje a Carlos Berger

He leído con ávido entusiasmo y genuina sensibilidad sus memorias que nos hacen regresar medio siglo en el vasto tiempo hasta aquel memorable día que prometía ser el que cambiaría para siempre los destinos de nuestra vapuleada y constreñida patria.

Intento, vanamente, imaginar aquella atmósfera de sutil tensión que les envolvía en las horas y minutos previos al esperado anuncio del recuento final de votos, que daría como vencedor por estrecho margen al doctor Allende.

Intento, también en vano, discurrir cómo debieron ser esos instantes posteriores al anuncio de victoria que hiciera su editor en jefe y que les forzaba e impelía a plasmar en letras, párrafos y crónicas el histórico momento que Chile vivía; la tierra prometida, alguna vez imaginada solo en lejanas y milenarias leyendas se avecinaba, promisoriamente, hasta nuestras australes latitudes. Mas todo acabaría de golpe.

Esa treintena de reporteros, articulistas y gacetilleros, que aquella extensa y agotadora jornada de ese 4 de septiembre de 1970 los hizo coincidir en tiempo y espacio, unidos tanto en su compromiso profesional por informar como en sus legítimos deseos por construir una nación más justa, quedó ligada, ad eternum, con el fatal destino que, tal como usted bien señala, y luego de poco más de mil días, selló la suerte del malogrado Carlos Berger.

Conocí la historia de este valiente joven después de leer hace ya 30 años “Los Zarpazos del Puma”, de la fallecida periodista Patricia Verdugo, aquel libro que todo perseguidor de la infranqueable verdad ha debido de leer alguna vez en su vida.

Este trabajo investigativo nos permitió crear una imagen conceptual de Carlos, ayudados del gran relato que nos proporciona Verdugo.

Más de veinte años después, el cineasta Andrés Wood le da rostro y vida a nuestro Carlos a través de la serie Ecos del Desierto, en donde se narra esta historia de una de las miles de víctimas de la dictadura cívico-militar.

Aquel trabajo audiovisual nos entrega un compendio pormenorizado de los días que antecedieron a su fusilamiento -no sin antes haber sido cruelmente torturado- en el desierto calameño y su posterior e incansable búsqueda por parte de su viuda, Carmen Hertz, y por los padres de Carlos quienes con el correr de los años, padeciendo dolorosa y lentamente en vida la incertidumbre de lo que realmente había ocurrido con su hijo, cometieron suicidio en la década de los ’80.

Julio Berger decidió acabar con su angustia en 1984 y su esposa Dora lo haría 4 años más tarde, cuando ya comenzaba a sucumbir la sádica y bestial dictadura.

La madre de Carlos, Dora Guralnik, dentista de profesión, no pudo más con el dolor que arrastraba y acaso con la culpa que ella misma se atribuía (según nos relata Sonia Guralnik, hermana mayor de Dora, ambas nacidas y criadas en un pequeño pueblo de la Europa del Este, llamado Smelnik, y llegadas a Chile en la década de los ’30) debido a que apuró el regreso de Carlos desde la universidad de Lumumba, en Moscú, lugar desde donde decidió retornar en 1971 para contribuir a la causa del gobierno socialista de Allende.

“Después habrá tiempo para estudiar todas las políticas del mundo: ahora se necesitan brazos”, escribiría Dora a su amado Carlos, palabras que lo empujaron a pensar en su retorno anticipado a Chile, para ponerse a disposición del Ministro de Economía, quien le encarga el cometido de situarse a la cabeza en la dirección de Radio El Loa, importante medio de difusión que contribuía a la causa de los mineros del cobre, a la sazón, del “Sueldo de Chile”.

Dora Guralnik jamás se perdonaría por el hecho de haber arrastrado a Carlos hacia su propia tumba en el inhóspito desierto nortino en donde fue acribillado junto a otros 39 presos políticos.

Sin embargo, Dora murió sin conocer el verdadero destino de su hijo y se llevó consigo ese inenarrable dolor de madre.

No puedo sino, añadir a este mi relato, el mencionar los versos hechos canción que el trovador ariqueño Manuel García dedicó a Carlor Berger Guralnik y que fueron parte de la banda sonora en la obra de Wood.

La composición lleva por título “Canción del Desvelado”, cuya letra e interpretación cala muy hondo en quienes hemos dedicado un espacio de reflexión y recogimiento ante la desgracia de los caídos en Calama tras el infame paso de la comitiva de Arellano Stark, otro general rastrero (apelativo que Allende dedicó a Cesar Mendoza en su lúcido y último mensaje dirigido al pueblo de Chile) al servicio de la maquinaria de exterminio orquestada por Pinochet y sus secuaces.

«…como la fuerza de un potro

que se encabrita en la selva…»

 Aquella fuerza que emanaba de todos esos consecuentes e idealistas compatriotas que entregaron sus vidas por el bienestar de nuestra nación.

«…todas las bestias salvajes

serpientes de lunas viejas…»

 Todos ellos, sádicas criaturas ignominiosas, amantes de la muerte, al servicio del aparataje del mal y de la aniquilación.

«…pero eso no me desvela

sino la luz que despierta

en las mañanas que vengan,

otro camino de luz…»

Esa luz depositada en el camino del pequeño Germán Berger Hertz, quien era aún un infante cuando asesinaron a su padre.

«…sangra con luz de la tierra

el árbol llena su copa

del canto de aves viajeras,

pájaros de otro planeta

que nadie ha visto de cerca…»

 Aquella tierra nortina que fuese manchada con la sangre de los 40 de Calama, quienes se transformaron en icónicas aves que no podemos ver más, pero sí oír dentro de nuestros sensibles corazones.

Cristian Talamilla López.