Se fue consolidando una convergencia social y política que promovía cambios de fondo. El gobierno de la UP fue la culminación de un proceso de raigambre popular.

Guillermo Teillier del Valle. Presidente del Partido Comunista de Chile. 04/09/2020. Corría el año 1952 y Salvador Allende enfrentaba su primera campaña presidencial, con pocos recursos, el apoyo del Partido Socialista, del cual muchos militantes apoyaron a Carlos Ibáñez y del Partido Comunista que era ilegal y actuaba clandestinamente. Actuaron como Frente Nacional del Pueblo. Había expectación por un hecho relevante, votaban por primera vez, en una elección presidencial, las mujeres.

Eran pocos en esos días los que pensaban que Allende llegaría, casi 20 años más tarde, a La Moneda, porque triunfó, ese año, el ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, quien con promesas de barrer a los corruptos y llevar el pan a los hogares chilenos, ganó con una amplia mayoría.

Pero pronto fue acorralado por el descontento social. El año 1958 la lucha de masas impone la anulación de la “ley maldita” que permitió la relegalización del PC, la reinscripción en los registros electorales a sus militantes y por obra de esto, una potente rearticulación de las organizaciones sindicales y sociales.

A partir de entonces, se fue consolidando una convergencia social y política que promovía cambios de fondo. Sobre la base del entendimiento de los partidos Socialista y Comunista, y otros. Surgió el FRAP (Frente de Acción Popular) que junto a la figura de Allende levanta un potente programa de reformas estructurales y de medidas de carácter anti imperialista, anti oligárquico y anti feudal, promueve la nacionalización del cobre, la reforma agraria y políticas salariales, educacionales y de salud, especiales hacia la maternidad y los niños. En 1958 pierde ante Jorge Alessandri por muy pocos votos. Desde entonces concitó la mirada injerencista del gobierno de los Estados Unidos (EU), por el carácter del programa, por el apoyo rotundo de más del 30% de los electores y por la calidad del liderazgo de Salvador Allende.

En 1964 Salvador Allende es nominado de nuevo candidato. En esta oportunidad el gobierno norteamericano intervine directamente. Trabajó por el triunfo de Eduardo Frei Montalva, le entregó un financiamiento extraordinario para la campaña y volcó a su favor los votos de la derecha, para evitar el triunfo de Allende.

¿Cuál era el interés del gobierno de EU, la democracia? No, la propiedad de las empresas del cobre chileno, para lo cual consorcios de ese país tenían facilidades sin límite de explotación y utilidades, podía aceptar reformas acotadas como la chilenización del cobre y una reforma agraria preconizada por la Alianza para el Progreso, que impulsó John Kennedy, programa que se contraponía a la Revolución Cubana, pero no a Allende en el gobierno.

El triunfo y la intromisión de EU

 A pesar de esta derrota se mantiene el rumbo que postulaba Allende y el 9 de octubre de 1969 se dio origen a la Unidad Popular. Y por fin, el 4 de septiembre de 1970 se produce el histórico triunfo de la UP y su candidato Salvador Allende, con el 36,6% de los votos.

Henry Kissinger trata de evitar que Allende sea proclamado por el Congreso, sino a Jorge Alessandri, que después demitiría en favor de Eduardo Frei. Paralelamente busca adeptos en el Ejército para imponer esta fórmula. Pero el General René Schneider, de vocación constitucionalista, advirtió que debía decidir el Congreso Pleno, democráticamente, sin interferencia militar. Entonces, en persona ordenó sacar del tablero al General Schneider. Se realizó una operación de secuestro por integrantes de Patria y Libertad, dirigidos por Roberto Viaux, ex general golpista. Este hecho luctuoso se produjo el 22 de octubre, del que Schneider resultó gravemente herido. A pesar de ello el Congreso Pleno se realizó el 24 de octubre de 1970 y ratificó a Salvador Allende, “el primer presidente marxista del mundo en acceder al poder a través de elecciones generales en un estado de derecho”. Su propósito, instaurar el socialismo “por la vía democrática”. El General René Schneider fallece el 25 de octubre defendiendo la Constitución y apegado a la doctrina de no intervención militar en las disputas políticas o sociales. Doctrina que, como sabemos, fue pulverizada por la injerencia norteamericana y la derecha chilena, que finalmente logró subvertir el orden democrático con su acción corruptora en las filas de las FFAA, mientras aplicaba una estrategia de desestabilización, bloqueos, sabotajes, desabastecimiento y formación de fuerzas paramilitares, muy bien digitada desde los medios de comunicación que compraron y financiaron. El golpe se empezó a gestar días antes que asumiera Allende como presidente.

El gobierno de la UP fue la culminación de un proceso de raigambre popular, desde clases bien definidas en el que se expresó el descontento de años. Contra la explotación de los trabajadores, contra el vasallaje en el latifundio, contra los abusos. Un pueblo muchas veces reprimido y engañado, víctima de una injusticia social de clase y también racista. Varios años costó conquistar el Gobierno Popular. Es verdad que una coalición de partidos hegemonizaba el proceso, pero fue fundamentalmente la fuerza de los trabajadores, los campesinos, los mineros, los que posibilitaron el cambio. Una lección de la historia a tener muy presente en estos días de pandemia, pero, sobre todo, de lucha, por cambios fundamentales y entre ellos, nada más y nada menos que la redacción de una Nueva Constitución para Chile.