Propuesta de aumento de 1.500 pesos el salario mínimo. Desde la CUT se dijo que no se puede justificar aquello con la idea de proteger el empleo.

Joaquín González. Periodista. 01/09/2020. Parece un chiste cruel. “El proyecto que ingresamos al Congreso -sin el respaldo de la CUT-, considera un aumento del salario mínimo de los 320.500 pesos actuales a 322 mil. Esos 1.500 pesos corresponden a la inflación acumulada entre marzo y agosto”, afirmó, sin más, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, con total apoyo dentro del gobierno de Sebastián Piñera.

Con esto, en medio de la grave crisis de ingresos y sobrevivencia de millones de trabajadoras y trabajadores, la administración piñerista sitúa prácticamente en cero el aumento del sueldo mínimo, aduciendo que eso golpearía las finanzas fiscales, en un criterio que no pone en primer lugar la situación de las y los asalariados del país. Además, en medio de la insistencia de economistas, legisladores y centros de estudio, en cuanto a que el Estado tiene recursos y tiene de dónde obtenerlos.

El criterio del gobierno es que hay que posibilitar el funcionamiento de empresas y Pymes y que elevar el ingreso de los trabajadores podría atentar contra ello.

El ministro Briones adujo que producto de la pandemia del nuevo coronavirus y la crisis económica no se puede producir una subida del ingreso mínimo como en 2019, lo que fue criticado desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y otros sectores, en la línea de que para el gobierno “la crisis la pagan los trabajadores”. El titular de Hacienda justificó la postura en base a que, por ejemplo, habrá un retroceso de la economía de un 6%, pero no hizo alusión a las utilidades de las grandes empresas, ni a las noticias de mejoras en el sector privado empresarial, ni menos a medidas que se han planteado en el Congreso para aumentar las arcas fiscales, a las cuales el gobierno se opone.

Pero en definitiva, la lógica es que como la economía nacional anda mal, los trabajadores no pueden tener un alza en el salario mínimo que hoy es de tan solo de 320 mil pesos.

En el camino de la justificación, Ignacio Briones declaró que “esta es la primera vez que discutimos el salario mínimo coexistiendo con el ingreso mínimo garantizado que se aprobó en abril. Lo que hace es que por sobre el salario mínimo, el estado repone un suplemento. En la práctica esto significa que un trabajador que recibe el salario mínimo recibe un aporte estatal de $45 mil aproximadamente. Ese es un mecanismo que permite aumentar el ingreso, lo cual es relevante en esta situación porque nos proporciona un colchón para ajustar los incrementos del salario mínimo”.

Dijo que “acá no es una mezquindad de ahorrarse recursos, lo que queremos es poner recursos fiscales para evitar traspasarle este costo a la contratación, a los emprendedores, pymes, en este momento extremadamente difícil que vive el empleo y la economía”.

La responsabilidad de los empresarios

Desde la CUT, en las negociaciones con el Ministerio de Hacienda, se planteó que el salario mínimo para las y los trabajadores chilenos debe situarse en 400 mil pesos.

Al abordar el tema, Bárbara Figueroa, presidenta de la multisindical, expuso que el debate sobre la reajustabilidad del salario no es solo un problema hoy día del Estado, es principalmente del mundo empresarial”, y añadió que “en la materia del reajuste del salario mínimo  ya no solo depende de la voluntad del Ejecutivo en materia del Ingreso Mínimo Garantizado sino que, principalmente, de la disposición del empresariado de ponerle valor a lo que han hecho hoy día sus trabajadores y trabajadoras para mantenerse en funcionamiento en aquellas áreas que han sido esenciales y también a disposición de la suspensión de contrato en aquellos donde ha imperado este criterio. No podemos entrar en una contradicción donde proteger el empleo sea a costa de mantener bajos salarios”.

En esa línea, la dirigenta sostuvo que “la palabra principal ya no solo la tiene el Gobierno” en materia de salario mínimo. “Hoy día también la tiene la CPC (Confederación de la Producción y el Comercio) y el empresariado que se está escondiendo detrás del Ministerio de Hacienda para no permitir que los trabajadores y trabajadoras hoy día tengamos un reajuste digno”.

Bárbara Figueroa sostuvo que “no basta con las políticas del Ingreso Mínimo Garantizado que ya están implementadas. No basta con proteger los empleos que es una materia altamente sensible y más aún después de la pérdida de 1,8 millones de empleos. Aquí también necesitamos la capacidad de consumo para que, efectivamente, Chile y la reactivación económica sea mucho más veloz”.

Sobre las negociaciones de las últimas semanas, la presidenta de la CUT indicó a la prensa que “no pudimos avanzar, porque la cifra que comprometía el Ejecutivo estaba lejos de los que podía aceptar” la multisindical.

Respecto a los argumentos levantados por el ministro Briones y dentro del gobierno, la dirigenta expuso que   “la contradicción que el Ejecutivo ha planteado es empleo versus salarios. Si yo congelo los salarios entonces protejo el empleo. Nosotros decimos que esa no puede ser la contradicción. Todos vamos a tener que hacer esfuerzos, sin duda. Pero hasta ahora al único que no se le está exigiendo un esfuerzo mayor es al empresariado”.

Ahora el debate quedará instalado en el Congreso, con el problema que de acuerdo a la legislación, las y los diputados no pueden aprobar un alza en el sueldo mínimo más allá de lo expresado por el gobierno y eso termina en que, para que exista al menos un porcentaje más de ingreso, se aprueba la cifra que llega desde Hacienda. Pero en la discusión se podría obtener un mayor porcentaje.