¿Dónde está la intención y necesidad entonces de buscar caracterizaciones en la arquitectura política fuera de su espacio ideológico natural?

Hugo Guzmán

Periodista

29/08/2020. 1.-Revisando documentos y declaraciones de las últimas décadas, se constata que los principales partidos, dirigentes y candidatos de la derecha chilena nunca se han definido como neoliberales, conservadores o de derecha. En la verbalización como sector político, la UDI y RN, al igual que antiguas o nuevas colectividades del sector, se definieron como fuerzas de “centro derecha”. Venían de la raíz ideológica del Partido Nacional y los sectores conservadores y eran herederos de las doctrinas de Jaime Guzmán, de la dictadura y del pinochetismo, integraban las internacionales de derecha, pero siempre se acomodaron como colectividades de “centro derecha”. Más aún, en los primeros tiempos pos dictadura, y años posteriores, se habló de “derecha democrática”, “centroderecha liberal”, apareció la renovadora “Patrulla Juvenil” en RN y la UDI terminó autodefiniéndose como “Popular”. Se podría agregar la antigua costumbre de personas identificadas con este sector en cuanto a considerarse “independientes” o “apolíticos”. Así que en esto de colocarse apellidos alejados de las matrices ideológicas, es algo recurrente en los conservadores y neoliberales chilenos.

2.-Ahora, el alcalde de Las Condes e histórico dirigente y ex candidato presidencial de la UDI se definió como “socialdemócrata”. El actual ministro del gobierno de derecha y militante de RN, Cristian Monckeberg se caracterizó como “socialcristiano”. Y el militante UDI y también ministro de la actual administración, Jaime Bellolio, se hizo llamar “liberal clásico”.

3.-Revisando los orígenes, principios y contenidos programáticos de la UDI y de RN, las autodefiniciones de Lavín, Monckeberg y Bellolio son, al menos, una anomalía doctrinaria. Y hasta donde se sabe, ninguno ha renunciado a la ideología de sus organizaciones o piensa dejar a sus partidos. Todos tienen la raíz del Movimiento Gremialista de la Pontificia Universidad Católica (que entre otras cosas se opuso a la reforma universitaria y apoyó el golpe de Estado), y del Frente Juvenil de Unidad Nacional desarrollado durante la dictadura para apoyar al régimen. Nociones de la familia como núcleo y factor fundamental de la familia, el Estado subsidiario, la economía de mercado con énfasis en la propiedad privada, la defensa de las Fuerzas Armadas y de Orden como defensoras de la chilenidad y la seguridad interna, la reivindicación religiosa y cristiana, y la oposición ferviente a las reformas y transformaciones del gobierno de Michelle Bachelet y de los proyectos sociales y económicos de contenido socialdemócrata y socialcristiano que levantaron los gobiernos de la Concertación, son elementos claves de los partidos en que militan y a los que representan Lavín, Monckeberg y Bellolio.

4.-¿Dónde está la intención y necesidad entonces de buscar caracterizaciones en la arquitectura política fuera de su espacio ideológico natural? Para Evelyn Matthei, en el populismo que “no tiene límites”. Para varios dirigentes opositores, “en la búsqueda de electores”. Para algunos analistas, “en la necesidad que tienen en la derecha de moverse hacia el centro”. Todas esas alternativas se encaminan al engaño doctrinario/comunicacional, a establecer la existencia de camaleones políticos como lo definió Víctor Maldonado, hablando del alcalde de Las Condes y otros, que “ocupa todos los colores, pero camaleón se queda”. La opinión pública asiste ya no solo a una confusión intencionada sino a una verdadera malformación y deconstrucción viendo a representantes de la UDI y de RN definiéndose conceptualmente como socialdemócratas, socialcristianos o liberales clásicos.

4.-En lo contingente, otra señal contradictoria de las afirmaciones de Lavín, Monckeberg y Bellolio, es que la UDI y RN anunciaron a estar abiertos a un pacto electoral y político con el ultraderechista Partido Republicano que lidera José Antonio Kast. Es una señal potente que no tiene nada que ver con acercarse a posturas socialdemócratas, socialcristianas o liberales. Posturas que, por lo demás, en las elecciones del próximo año, la derecha va a enfrentar.