Una sociedad de “sobrevivientes”. Se ha ido acuñando el concepto de “resiliencia”. Se pone de ejemplo el mínimo de casos y experiencias de niños y/o jóvenes.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

 27/08/2020. Este agosto, dejé por unos instantes de escribir otros asuntos para ver -más que ver en realidad escuchar- en un canal de la televisión un cierto programa en el que se abordaría el tema-problema social de la infancia en Chile.

La verdad es que el mencionado  programa en el que tomaron parte tres panelistas y el conductor del mismo no avanzó, no profundizó casi nada con relación al ya crónico estado de desamparo de  miles de niños en el país.

Se sabe que una institución encargada de asumir esa realidad es el SENAME -horrorosa sigla que se suma a otras que por el estilo existen-. Servicio Nacional de Menores. El vocablo “servicio” es uno de los más desprestigiados del país. Se habla en este caso de “servicio” y no de derechos. La palabra refiere a lo administrativo, al mundo de la espantosa burocracia como sucede en la educación, en la salud, vivienda y en otras áreas.

A modo de resumen señalar:

1.- En el referido programa se hizo descripción, se indicaron algunas explicaciones sobre la realidad de desamparo de los miles de niños, pero no se fue al fondo de la situación. No se cuestionó el actual sistema llamado capitalismo que engendra el desprecio por los seres humanos, y que genera como consecuencia todo el estado de violencia que hoy se vive en la sociedad.

2.- La nuestra es una sociedad de “sobrevivientes”. Se ha ido acuñando el concepto de “resiliencia”. Se pone de ejemplo el mínimo de casos y experiencias de niños y/o jóvenes que luego de haber permanecido algún tiempo en el  SENAME,  lograron “salvarse” y reiniciar una vida algo distinta luego de la crueldad del abandono que sufrieron.

3.- Nada se dice que el mencionado “servicio” carece de los suficientes profesionales calificados para la atención, cuidado y protección de los menores que allí residen. Es común ver a niños escapando por las techumbres o trepando muros para salir de esas verdaderas prisiones, y arrancar de los maltratos y vejámenes que se sabe que en esos recintos ocurren. Hace un tiempo se indicó que 1300 niños han fallecido en ese “servicio”.

4.- En esta sociedad hasta las palabras, el lenguaje se ha morigerado. Se habla de niños y personas “vulnerables”, para referirse a quienes viven en la miseria social más aguda. No se dicen las cosas por su nombre. Ellos son los despreciados, los ignorados, los excluidos de todos los derechos.

5.- El mencionado “Sename” por lo menos debiera cambiar de nombre…Se deben incorporar los reales conceptos de:  “derecho, y sistema social de protección estatal de la infancia”, consagrados, establecidos en la Constitución.

6.- Curioso resulta por decir lo menos, que los panelistas en comento digan que los niños de los sectores socialmente acomodados, es decir, los hijos de la oligarquía “también deben vivir similares situaciones, pero que las resuelven de modo distinto”.  Lo que no dicen es que esta es una sociedad de clases, cruelmente desigual, injusta. Los mismos personajes abundan en conceptos de ciertas “legalidades”, de las irritantes demoras por largos años en los procesos legislativos sobre los temas de infancia. Poco o nada dicen del estado de corrupción del sistema de justicia imperante en el país.

7.- Y, como sucede en los programas de televisión, siempre hay “pausas” comerciales, largos minutos en los que la insoportable publicidad hace de las suyas…Es parte del estado de alienación también instalado en la sociedad, que induce al desmedido consumismo de grandes sectores ciudadanos.  Uno de esos mensajes decía: “Feliz día del niño”, otro cruel sarcasmo del sistema.