Ricardo Ortiz contó la vivencia de una jornada diaria. Los dramas y condiciones de este trabajo, el reclamo de derechos.

Karen Medina Eguiluz. Periodista. 12/08/2020. Hace unos días se conmemoró el Día del Trabajador Recolector de Basura. La labor de las y los trabajadores de este oficio es de tremenda importancia. Son los encargados de retirar de cada hogar la basura de las familias, subirla manualmente al camión recolector, y luego trasladarla a un punto de procesamiento, el vertedero o incineradora. No conocieron de cuarentena obligatoria y en pandemia continuaron sus funciones diarias. Quienes ofician en esta vital tarea sanitaria dignifican con plena justeza su misión relatando el día a día y poniendo al centro sus demandas laborales. ElSiglocl conmemoró también este día en diálogo con Ricardo Ortiz Cuevas, presidente del Sindicato de Trabajadores de Aseo y Jardines González y Fierro, empresa contratista de la Municipalidad de Viña del Mar.

¿Cómo comenzaste en este oficio?

Cuando entré eran los tiempos del mínimo, del PEM y del POJ, cuando yo tenía 17 años. Entré a trabajar con un permiso notarial de mi mamá. Era igual o más sacrificado que ahora, no había nada. Ni ducha siquiera, ninguna protección ni seguridad, no había respeto por la jornada, tú trabajabas de sol a sol. Te pagaban el sueldo mínimo que había en ese tiempo, de esos planes que creó la dictadura, cuando pasó a privatizarse todo. El Departamento de Aseo de Viña fue una de las instituciones que también se privatizó, para que sigan ganando los de siempre, en desprotección de los trabajadores, porque los trabajadores, como te digo, después de nuestro estallido del 2013 como sector, recién desde el 2015 nos empezaron a pagar el sobre tiempo, antes no lo pagaban. Nosotros antes empezábamos la jornada a las 7 de la mañana y no teníamos claro el horario de salida. No había sindicato, nada, harto abuso.

¿Cómo es un día a día del trabajador del aseo, del ponchero en los cerros?

Nosotros llegamos al cuartel a las 6.30 de la mañana y a las 7 ya estamos saliendo en los camiones recolectores y de ahí no paramos hasta que terminemos el sector asignado. Y por lo general ahora se termina dentro del horario establecido, pero si ocurre cualquier percance, quede en pana el camión o algo por el estilo, hay que esperar que se repare y seguir con la función hasta que se termine el sector. Nuestra función principal básicamente es la recolección de basura domiciliaria. Nosotros la hacemos a pulso como poncheros, en general recorremos toda la periferia de Viña. Es pura periferia, cerro, las quebradas, a puro pulso recorremos por la geografía de Viña, llegamos donde las empresas de los contenedores no llegan. No pueden ellos colocar los tarros. Nosotros sacamos desde las casas y la llevamos hasta el camión. Por la geografía el camión queda a distancia considerable. Acá el oficio de ponchero se da en Valparaíso y Viña. Somos los que recorremos los cerros con la poncha, la bolsa de goma, cargando más de 25 kilos en nuestras espaldas, y eso lo hacemos día a día.

Sin duda es un oficio sacrificado, ¿cuáles son los principales riesgos de enfermedades laborales o accidentes del trabajo?

Como te decía, por nuestra función nosotros cargamos más de 25 kilos de carga, cargamos mucho más en nuestras espaldas, según lo que lo dice la ley. Por lo mismo, en el día a día eso conlleva a que el cuerpo nuestro se vaya deteriorando. Y por eso sufrimos de enfermedades patológicas que son propias de nuestro oficio, y esa es una de las luchas que nos va quedando pendientes, que las mutuales reconozcan nuestras enfermedades laborales. La mayoría tenemos lumbago crónico en nuestras espaldas, dolores en las caderas porque hacemos fuerza cuando cargamos la poncha, las piernas  no damos más de tanto subir y bajar escaleras, quebradas, hacemos mucho esfuerzo con peso. Por lo general para no pegarse dos viajes a la quebrada abajo, el trabajador prefiere subir con más de 25 kilos. El viejo después de cierta cantidad de años, después de los 50, de los 60 años, ya está con su salud bastante deteriorada, ya no sirve para la poncha, el viejo se vuelve “desechable”. Nosotros como sindicato peleamos por buscarle otra ocupación, pero también nos está costando eso. Los años, la experiencia nos va enseñando del autocuidado, nos protegemos. Hemos exigido uso de guantes. Por supuesto que no ayuda cuando el contribuyente, el vecino, bota jeringas o vidrio dentro de sus bolsas. Ocurren accidentes por cortes, aunque son en número bajos.

¿Y el sindicato, cómo manifiesta esta realidad, cuáles han sido sus luchas?

Lo primero es que se respete al trabajador. Porque todo parte por ahí, que haya respeto.  También el horario es que se cumplan la jornada, hoy ya no se trabaja más allá de las 7 horas y media y que tengamos nuestro tiempo para tener colación. Aparte de eso, los beneficios, queremos tener derecho a los mismos beneficios que tiene un trabajador de planta, porque nosotros cumplimos una función propia del Estado, es que tengamos los mismos beneficios y derechos que tienen los trabajadores fiscales, llámense los aguinaldos, la ayuda escolar, los bonos de vacaciones y de navidad, todo, desde los días administrativos para arriba, la ropa, los EPP (Elementos de Protección Personal); que nuestras compañeras tengan lo que corresponden, su ropa adecuada, su ducha como corresponde. Que si tienen que ir al médico para hacerse sus exámenes tengan el permiso. Es decir, que tengamos los mismos beneficios, como todos los trabajadores, sin diferencias.

En plena pandemia los trabajadores del aseo no han suspendido su labor. ¿Cómo han sido protegidos del Covid-19?

Desde que apareció la pandemia ya nada es normal. Igual en nuestro sector nos costó harto y aún hasta hoy. Nosotros pedimos cuestiones básicas de prevención, que siempre debieron haber estado. Por ejemplo, el jabón, el alcohol gel, desinfectar nuestros casilleros, o los espacios donde nosotros estamos. Elementos básicos, acciones que siempre debieron haber estado y hoy en día le hemos puesto más énfasis, tenemos que salir a trabajar igual, por lo hemos acudido a los entes fiscalizadores y están viniendo porque nosotros denunciamos. No se nota una labor de fiscalización permanente de las condiciones laborales. Lo mismo las mascarillas, no nos dan la apropiada, sino las más baratas. Para nuestra labor para nuestro oficio, andamos corriendo y cargando grandes cantidades en nuestras espaldas, sudamos más, las mascarillas se nos mojan, quedan traposas, pero solo recibimos lavables, hay que usar la misma y eso es deficiente.

No tenemos dos casilleros, donde dejar mi ropa limpia y aparte mi ropa sucia. Yo dejo ahí mi ropa de trabajo, me cambio y mi ropa limpia se contamina. Y debo tomar precauciones, llegar a mi casa y sacarme todo antes de entrar en contacto con mi familia. Y eso va deteriorando salud mental, la angustia de saber que los gérmenes del casillero se van hasta mi casa. Las cabinas del camión son simples, vamos cinco en un camión y a la fecha son 22 peonetas contagiados por Covid. Y no fueron tratados como accidente o enfermedad del trabajo. Acá te hacen los exámenes solo si tienes síntomas, no hay prevención. Y de esos 22 trabajadores todos presentaron el reclamo porque no les pagaron su licencia médica y el pago fue menor. Si nosotros mismos, el sindicato, no se preocupa de su compañero que se va con cuarentena para la casa nadie se preocupa, ni el Municipio ni la empresa. Nos preocupamos de ver si necesitan mercadería, remedios, dinero, saber cómo están en sus casas, si no nadie se preocupa. Además nosotros estamos expuestos a contacto con residuos tóxicos, y no hay prevención ni protocolo sanitario que nos proteja de las enfermedades que podamos adquirir.

Con justa razón las demandas actuales del sector deben existir. ¿Cuáles son las más urgentes?

Nosotros estamos apuntando a conseguir un tarifado nacional, considerando el esfuerzo que hacemos y el valor de este oficio. No podemos estar tranquilos porque acá en Viña tenemos una negociación colectiva medianamente aceptable, pero el compañero de San Antonio está ganando el mínimo y ni siquiera tiene un comedor, almuerza en la calle, no tiene sus elementos de  seguridad, no tiene guantes, no tiene bototos. Eso es cierto, hay lugares más apartados de la región y nivel nacional que vemos que el trabajador está muy botado, todavía sus condiciones laborales están muy deterioradas. Desde el 2013 cuando fue la gran movilización nacional del sector a la fecha es muy poco lo que se ha avanzado, creo que perdió el norte parte de la dirigencia nacional. Y yo recordaría en esta conmemoración a volver a lo principal, a luchar por el trabajador y su dignidad, ese llamado hago a todos los dirigentes, esa es la labor o el trabajador va a seguir botado. Con unidad se puede avanzar, a conquistar el tarifado nacional y a igualarnos en las condiciones que tiene el trabajador fiscal, los mismos beneficios, porque esta función que cumplimos es vital para el estado que debe velar por el aseo y ornato de las comunas. Porque la labor seguirá deteriorada si sigue en manos de empresas privadas que solo han venido a lucrar.