Solicitud de declaratoria de monumento nacional ha sido una estrategia temprana de las organizaciones de derechos humanos para preservar ex recintos de represión de la dictadura.

Equipo de coordinación Red de Sitios de Memoria. Teresa Monardes – Javiera Campos – Karen Cea.2020. El pasado 27 de julio como Red de Sitios de Memoria recibíamos la noticia de una solicitud de la Policía de Investigaciones al Gobierno Regional Metropolitano. Según oficio Nº001804 del Departamento Jurídico del Gobierno Regional Metropolitano, dicha solicitud consistía en la concesión gratuita para el inmueble ubicado en Obispo Orrego 241, comuna de Ñuñoa, con el objetivo de demoler la casa y habilitar allí un lugar para la vigilancia y seguridad de la ciudadanía.

Pero, ¿por qué se encendieron las voces de alerta ante esta solicitud? No tenía que ver con la destrucción de una nueva casa en una comuna arrasada por la industria inmobiliaria. El motivo era una memoria que se había mantenido subterránea hasta ese 27 de julio, y que no era mencionada por la PDI: La casa de Obispo Orrego 241 había sido utilizada, como tantas otras casas y recintos a lo largo del país, como recinto de represión de la dictadura cívico militar.

Según indican testimonios de vecinos y vecinas, reportajes de prensa, el fallo judicial de ministro Carroza y testimonios de prisioneros políticos esta casa se vincula directamente con el Comando de Vengadores de Mártires (COVEMA) conformado en 1980 por Carabineros y la Central Nacional de Informaciones (CNI). También con el secuestro y posterior ejecución de José Eduardo Jara Aravena y con el secuestro e intento de ejecución contra Cecilia Alzamora, sobreviviente del lugar. A pesar de la existencia de información que devela la historia criminal de este inmueble, no fue consignado en los informes de verdad como recinto de represión. Sin embargo, esto no es extraño, sabemos que la memoria asociada a los crímenes de la dictadura no es una memoria cerrada, por el contrario, es una memoria abierta, que se construye día tras día con fragmentos de memoria. Así ocurrió con el Cuartel Simón Bolívar, lugar de exterminio de integrantes del Comité Central del Partido Comunista, transformado hoy en un condominio, y desconocido hasta el año 2007 pues no existían sobrevivientes y solo fue posible saber de su existencia por la declaración de un represor entregada en el marco de investigaciones judiciales. Asimismo, recientemente en Argentina y tras una larga investigación se identificó un nuevo centro clandestino de represión, reafirmando, ambos casos, la importancia de los testimonios, los archivos, el acceso a la información y el fin de los pactos de silencio de las Fuerzas Armadas y de Orden, para la reconstrucción de la memoria histórica y para esclarecer la verdad tras las violaciones a los derechos humanos cometidas hace más de 40 años.

En este marco, y como una forma de proteger este sitio de memoria y frenar su destrucción, que significaría el triunfo de la impunidad y un nuevo y grave retroceso para la verdad, la justicia y la memoria, la Corporación Memoria Borgoño, integrante de la Red de Sitios de Memoria, en conjunto con la Casa de Memoria José Domingo Cañas, han solicitado la declaratoria de monumento nacional en la categoría de histórico para Obispo Orrego 241.

La solicitud de declaratoria de monumento nacional ha sido una estrategia temprana de las organizaciones de derechos humanos para preservar los ex recintos de represión de la dictadura frente a la inexistencia de políticas públicas integrales que protejan a estos sitios de memoria, que tal como señalan organismos como el Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del MERCOSUR, son herramientas a disposición de los Estados a los efectos de cumplimentar sus obligaciones en términos de justicia, verdad, memoria y reparación (…), herramientas adecuadas para la construcción de memorias vinculadas con los crímenes de Estado cometidos en el pasado, para brindar reparación simbólica a las víctimas y para ofrecer garantías de no repetición a la sociedad en su conjunto.»

En este contexto, como Red de Sitios de Memoria interpelamos al Estado y sus instituciones para que declaren Monumento Nacional a Obispo Orrego 241 y con ello den cumplimiento a las obligaciones y acuerdos del Estado de Chile en relación a la protección y preservación de los sitios de memoria, como herramientas fundamental para avanzar en las garantías de no repetición y como espacios que “para repensar, recuperar y transmitir sobre procesos traumáticos, y/o para homenajear y reparar a las víctimas” (CIDH Resolución 2019)

Finalmente, hacemos un llamado a la sociedad en su conjunto para sumarse a nuestra lucha y frenar el avance del negacionismo, la impunidad y todo tipo de ataques que pongan en riesgo a los sitios de memoria y pretendan mancillar la memoria de nuestras compañeras y compañeros asesinados y hechos desaparecer por la dictadura cívico militar.