Un drama terrible que conmovió al país, convirtiendo una vez más a la televisión y medios de comunicación en agentes de desinformación, morbo y sensacionalismo.

José Luis Córdova

Periodista

10/08/2020. Una vez más el festín televisivo de morbo y sensacionalismo se desató a propósito de la desaparición, búsqueda y lamentable hallazgo de los restos la joven Ámbar Cornejo Llanos, asesinada a sus cortos 16 años en Villa Alemana por Hugo Bustamante Pérez reo en libertad condicional.

Los canales de televisión abierta y CNN Chile mostraron un nuevo show con transmisión en directo desde esa localidad de la Quinta Región, con una falta de ética, irrespeto e irresponsabilidad que provocó el repudio generalizado y muy probablemente acusaciones ante el Consejo Nacional de Televisión.

Entre opinólogos, videntes, parlamentarios y vecinos surgieron las más descabelladas especulaciones sobre dónde estaba la menor y posteriormente sobre su horrible muerte en un reiterativo análisis superficial del entorno en que vivía la joven, sin incorporar causas y efectos, ni respetando sus de derechos humanos.

La guinda de la torta fue el protagonismo de un sujeto remunerado por el matinal “Bienvenidos” de Canal 13 que apareció como “perito forense”, confundido entre los agentes de la PDI, con actitudes y una suerte de uniforme institucional que le abrió hasta las puertas de la casa de la familia del único inculpado.

La situación desplazó de las primeras planas y los noticiarios al grave conflicto en la Araucanía, la huelga de hambre de los presos políticos mapuche, la crisis sanitaria y social, la inoperancia del gobierno ante las necesidades de la población y sus justas demandas ante la desocupación y el hambre, así como el aseguramiento del inminente proceso constituyente y el plebiscito de entrada del 25 de octubre.

Mientras, reporteros y noteros hacían gala de ignorancia, abuso de terminología errada, confusión de léxico y pobreza de vocabulario, desconocimiento de sinónimos, exceso de adjetivación en sus paupérrimas intervenciones en cámara.

Vergüenza ajena por el profesionalismo de ciertos periodistas, rostros, panelistas y otros actores de un drama terrible que conmovió a todo el país, convirtiendo una vez más a la televisión y los medios de comunicación en agentes de la desinformación, el morbo y el sensacionalismo ante una tragedia terrible.

La dramática semana signada por el destino aciago de la joven Ámbar cerró con organizaciones de mujeres, vecinos y familiares clamando justicia, sobre todo considerando que el inculpado -hoy formalizado- es reincidente por el homicidio anterior de su ex pareja y su hijo menor, víctimas del mismo método criminal por el mismo siniestro personajes que gozaba de libertad condicional desde hacía cuatro años.

La polémica se desató también ante esta situación, que llevará probablemente a una acusación constitucional a la jueza Silvana Donoso quien encabezó la comisión de la Corte de Apelaciones que otorgó la libertad a Hugo Bustamante Pérez antes del cumplimiento siquiera de la mitad de su condena a 27 años de cárcel, apenas al cumplir 11 años recluido.

Ningún medio de comunicación abordó con profundidad y seriedad temas como el sistema de otorgamiento de la libertad condicional a reos rematados, a la indispensable legislación para el caso de desaparición de personas, la situación del hermano menor de Ámbar, trasladado sin pena ni gloria a otro hogar de acogida del fatídico Sename y otros daños colaterales productos del drama psicosocial.

“Los niños primero” había proclamado el presidente Piñera al inicio de su mandato y tal como el resto de su programa de gobierno, es una promesa que quedó en algunos de los cajones de escritorio en la Moneda. Vergüenza ajena.

Los medios de comunicación no están siquiera en condiciones de confrontar esa necesidad y, por ejemplo, Canal 13 en el dominical “Mesa Central”, prefirió eludir los temas candentes y dar tribuna a los timoneles de la UDI, RN y Evópoli, Jacqueline van Ryselbergue, Rafael Prohens y Andrés Molina para que buscaran públicamente su unidad perdida para seguir apoyando al gobierno de Piñera. El único elemento de cohesión de la derecha pareciera ser a estas alturas la opción Rechazo, que deberá ser derrotada mayoritariamente por la población con un Apruebo demoledor.