Cómo está viviendo la pandemia, la razón del impuesto a súper ricos, su definición de Piñera, la insistencia del rol “de la calle” y su convicción de que habrá plebiscito.

Hugo Guzmán. Periodista. 05/08/2020. En medio de las condiciones generadas por la pandemia del nuevo coronavirus, la diputada, ex líder estudiantil y dirigenta del Partido Comunista (PC), Camila Vallejo, mantiene una ajetreada agenda donde hay temas no menores como entrar, ahora, a la pelea por un impuesto a los súper ricos, después del logro del retiro del 10% desde las AFP.

Todo eso combinado con la vida cotidiana y la preocupación de situaciones que persisten en Chile, como todo el proceso en torno de la violación y muerte de Antonia Barra y el plebiscito que se viene en octubre.

¿Cómo estás viviendo la cuarentena? ¿El cuidado de tu hija, la vida cotidiana?

Bueno, habitando mucho más el hogar y la maternidad y eso ha sido una linda oportunidad que hace casi siete años que no tengo. Pero también con mucha más sobrecarga de trabajo. Si bien entre mi hermano, mi compañero y yo nos dividimos las tareas domésticas, es inevitable no sentir que explotas entre el teletrabajo, el trabajo presencial en el Congreso y el distrito, el trabajo de cuidados, de estudios, de aseo, la cocina, etc., etc. A veces me veo cocinando mientras estoy en una reunión. Está siendo imposible dividir los tiempos y los espacios.

Te atreviste a estar presencial en el Parlamento. ¿Cómo son los cuidados ahí?

Bueno sí, como soy jefa de Bancada Parlamentaria, trato de ir lo más que pueda a Valparaíso, ya que no es lo mismo el trabajo político legislativo a distancia que presencial. Sin embargo, como tengo una hija de seis años, tampoco puedo exponerme tanto. Siempre con mascarilla, evitando acercarme a la gente y harto lavado de manos siempre.

Eres la jefa de la Bancada del Partido Comunista en la Cámara Baja. ¿Cómo es, te sientes cómoda, es más trabajo?

Es mucho más trabajo sí, porque implica tener más reuniones de coordinación con la oposición, asumir tareas de representación, las propuestas y defensas ante el resto de las Bancadas de la agenda legislativa, hay mucho de coordinación política que toca realizar para que cada cosa, aunque parezca mínima, pueda avanzar en el Congreso.

Te vimos en ollas comunes y otras actividades en La Florida. ¿Cómo ha sido esa experiencia, qué has visto de la organización de la gente?

La crisis sanitaria a golpeado muy fuertemente a las familias trabajadoras y eso se ha visto mucho en La Florida, La Pintana, San José, Puente Alto y Pirque. Por eso el trabajo distrital lo hemos centrado en hacer donaciones y ya llevamos más de 80 ollas comunes a las cuales estamos haciendo aportes. Como el apoyo del Estado llegó muy tarde, ha sido insuficiente o simplemente no ha llegado, muchas mujeres y hombres han tenido que organizarse para levantar ollas comunes y ahí hemos tenido que estar. La verdad es que todo esto tiene de dulce y agraz, porque obviamente se ha fortalecido el valor de la solidaridad, la cooperación, la necesidad de generar redes y conocer a las y los vecinos para ayudar, es muy recurrente que en las ollas comunes me digan que ahí no le niegan el plato de comida a nadie. Pero, por otro lado, da rabia e impotencia ver cómo la cruda desigualdad ya existente crece y se agudiza, la gente sufre, se angustia y pasa hambre porque el Estado no llega.

“Hay un pueblo que está cada vez más empoderado”

Se aprobó el 10% del retiro de fondos de pensiones. Se aprobaron iniciativas como el postnatal de emergencia, al que el gobierno se oponía. Se instaló la discusión del impuesto a los súper ricos. ¿Qué hace que hoy en el Parlamento estén ocurriendo esas situaciones?

Principalmente la presión social. Hay un pueblo que está cada vez más empoderado y que es capaz de instalar de manera inteligente demandas sociales aún desde el confinamiento que ha significado la pandemia. A esto agregaría la incapacidad absoluta de este gobierno de dar respuestas oportunas y efectivas a la ciudadanía para poder enfrentar la crisis sanitaria. Eso ha tocado fuertemente la dignidad de la gente y ha hecho que surja con más fuerza en el Congreso la necesidad de dar respuesta a las y los trabajadores en medio de tanta desidia y negligencia. Se hace cada vez más evidente que las prioridades del gobierno están en proteger el negocio de las grandes empresas antes que la salud y los ingresos del pueblo.

¿Te sorprendieron los votos que salieron de la derecha? ¿Ver a un Iván Moreira votando a favor del 10%?

Un poco al principio, pero finalmente comprendí que se entregaron a las mayorías y probablemente algunos hicieron el cálculo electoral, porque como Iván Moreira, de convicción democrática no tiene mucho.

¿Crees posible que la oposición vuelva a estar tan unida en el Parlamento?

Creo que lo logrado con el 10% nos demuestra que cuando somos capaces de unirnos, logramos grandes e importantes cosas. Pero para avanzar más en esa unidad, y que no sea un hecho meramente puntual y coyuntural, se requiere harta voluntad y trabajo. Todavía vemos intereses cruzados cuando se trata de empujar cambios más estructurales, pero espero que esas diferencias las logremos superar con la ayuda de la calle.

Se viene otra batalla con el impuesto a los súper ricos. Fue una propuesta de la Bancada Comunista que tú diriges. Dicen que es otra locura, que no puede el Parlamento colocar impuestos, que técnicamente es un mal proyecto. ¿De qué se trata, a dónde va?

Son las mismas críticas que se repiten una y otra vez cuando se trata de propuestas que van orientadas a hacer justicia social y afectar los privilegios de aquellos que más tienen. Lo vimos con 40 horas, lo vimos con el 10% y ahora nuevamente con el impuesto a los súper ricos. La verdad es que esta propuesta es de todo sentido, y aunque la hayamos empujado como Bancada no es sólo idea nuestra sino que tiene un importante desarrollo en el mundo de la academia, en el mundo sindical y, por cierto, que en la experiencia internacional, de donde se pudimos recoger aciertos y errores para construir la propuesta. Un impuesto transitorio a los más altos patrimonios personales en Chile de 2,5% para financiar las ayudas sociales en contexto de crisis sanitaria no sólo es de sentido común, sino que es posible. El impuesto es sencillo, se aplica a pocas personas y no afecta las inversiones ya que no afecta los flujos, pero además, se hace más necesario que nunca cuando vemos que según Oxfam Londres, en Chile los súper millonarios no sólo no se han visto afectados por los efectos económicos de la crisis sino que han aumentado sus riquezas en un 25% desde marzo. Eso es escandaloso y demuestra una vez más que la crisis la están pagando las y los trabajadores y no los más ricos.

No encapsular el ejercicio de la política

Otro de los logros fue la realización del plebiscito para una nueva Constitución. ¿Crees que hay peligro de que lo vuelvan a suspender, cómo ves ese desafío?

No creo que se vaya a suspender, pero sí creo que con esto del “paso a paso” se pueda generar un rebrote de contagio que afecte la convocatoria al plebiscito. Por eso debemos trabajar por que se garantice un plebiscito seguro, transparente y participativo.

¿Compartes que mucho de lo que estamos viviendo es resultado de la revuelta del año pasado y de las protestas en este período de pandemia? ¿Le atribuyes protagonismo al movimiento social?

Absolutamente, desde que fui dirigente estudiantil soy una convencida de que no hay posibilidad de avanzar en transformaciones sociales si sólo se pelea desde la institucionalidad política, o viceversa, sólo desde la calle. Se requiere la fuerza del movimiento social para remecer las bases del viejo orden y eso es lo que sucedió en el estallido social, sin eso, desde el Congreso no se habría podido empujar el proceso constituyente, la paridad, o la aprobación de las 40 horas. Pero claro, se necesitan aliados en el Congreso y los suficientes como para no tener retrocesos.

Creo que tú metiste esa frase de que el PC iba a estar con un pie en el gobierno y otro en la calle. ¿Dirías que ahora están con un pie en el Parlamento y otro pie en la calle?

Jajaja, sí, a varios no les gustó esa frase, pero es por lo que te decía antes. Los procesos de cambio son dinámicos y dialécticos, si el ejercicio de la política se encapsula en el Parlamento o en los espacios institucionales, perdiendo de vista la realidad social que se desarrolla afuera, entonces estaremos frente a una forma de hacer política estéril, que sólo dará respuesta a los poderes fácticos que tienen más facilidad de abrirse paso y abrir redes en esas instituciones.

A estas alturas, ¿cómo caracterizarías y definirías a Sebastián Piñera?

Un hombre embriagado de poder, incapaz de sentir empatía y que hasta en los momentos más difíciles para nuestro país y para nuestro pueblo, sigue privilegiando sus propios intereses y el de sus amigos. Creo que Sebastián Piñera es una vergüenza para Chile y será recordado como el peor presidente de la historia nacional por haber sido responsable de la violación sistemática de derechos humanos en democracia.

¿Crees que hay una diferenciación entre Mario Desbordes y Andrés Allamand, Jacqueline Van Rysselberghe y Joaquín Lavín? ¿O es pasajero el desacuerdo?

No creo que sean desacuerdos pasajeros, efectivamente existen diferencias dentro de la derecha entre aquellas posiciones más dogmáticas y fanáticas tanto en lo económico como “valórico” y las posiciones más pragmáticas en aquellos aspectos, sin embargo, son diferencias que no alcanzan para un quiebre profundo en la derecha chilena, al final los grandes intereses de clase mandan.

Una de tus preocupaciones y labores está vinculada a la lucha contra la violencia a las mujeres. Hemos visto el dramático e indignante caso de la violación y muerte de Antonia Barra. Fue increíble la protesta en todo el país aquella noche de cacerolazos. ¿Estamos frente a un caso que dimensiona un problema grave en el país?

Claro que dimensiona un profundo problema en nuestra sociedad, así como las y los comunistas hemos dicho que hay una contradicción entre neoliberalismo y democracia, bueno, también hay una profunda y más centenaria contradicción entre patriarcado y democracia. Vivimos y nos enfrentamos a diario con un ordenamiento social, político, económico y cultural que relega a la mujer al lugar de una cosa, un cuerpo, un sexo y una voluntad que debe ser poseída y delineada por el hombre, una fuerza laboral de segunda clase que trabaja sin remuneración y que cuando es asalariada recibe menos que el hombre por las mismas funciones. Si bien el machismo no es patrimonio de “ellos”, las mujeres hemos sido víctimas durante siglos de un sistema que nos oprime, nos maltrata, nos discrimina, nos viola y nos mata. Es evidente la urgente necesidad de cambiar este sistema para poder hablar de una real democracia. Por eso creo que género, clase y raza van de la mano y se entrelazan permanentemente, a las y los comunistas no se nos puede olvidar eso si queremos lograr la emancipación humana.

Foto: Biblioteca del Congreso Nacional