El relato discursivo para definir y tratar a las bandas racistas y de ultraderecha. Mientras, los mapuches y trabajadores son “violentistas” y “vándalos”.

Joaquín González. Periodista. 04/08/2020. Producidos los sucesos del viernes y sábado pasados, en que se vio a bandas de racistas y ultraderechistas armados de palos, fierros y piedras, actuando contra comuneros mapuches y desalojando municipalidades junto a contingentes de Carabineros, volvió a aparecer un relato discursivo que da cuenta de las percepciones y conceptos que se tienen desde el gobierno, los medios de prensa conservadores y desde la derecha política.

Los grupos violentistas de la ultraderecha, como el APRA y otros vinculados a empresarios agrícolas y a la Unión Demócrata Independiente (UDI), son “ciudadanos” que aplican la “autotutela”. Actúan con violencia, usan elementos contundentes y objetos que fines criminales y de agresión, violan el toque de queda, gritan “el que no salta es mapuche”, lanzan insultos racistas, se les filtran audios llenos de groserías instando al odio y la violencia, pero no son más que simples “ciudadanos” cometiendo la falta de la “autotutela”.

Esas son las definiciones que salieron de La Moneda, de las autoridades del Ministerio del Interior y que se usaron en El Mercurio, La Tercera, Radio Agricultura y varios medios regionales. Es la fabricación de un relato discursivo que, en los hechos, tiende a desfigurar una realidad, a tergiversar la naturaleza de los hechos y de sus protagonistas, y a esconder las definiciones precisas sobre grupos que actuaron ilegal y violentamente.

En cambio, cuando se trata de mapuches, trabajadores, estudiantes, mujeres, pobladores, jóvenes, que participan en protestas, hacen barricadas, se enfrentan a Carabineros, el gobierno, la derecha y los medios conservadores hablan de “violentistas”, “vándalos” y “extremistas”.

Es obvia la intencionalidad comunicacional que tiene el peligro de bajarle el perfil a bandas violentas y racistas, y a considerar esa violencia como simples faltas de “ciudadanos”, no “violentistas” ni “vándalos”.

En contraste, desde representaciones del pueblo mapuche, el mundo parlamentario, medios de prensa alternativos, directivas de partidos políticos, se definió claramente que esos grupos son violentos, racistas, fascistas, xenófobos, ultraderechistas y criminales.

Es conocido que desde el ámbito de la derecha, de medios conservadores y de espacios ultraderechistas se distorsionan conceptos y definiciones para proteger a sus grupos y agentes, generar una imagen respecto a sus bandas ilegales y querer diferenciarse de los conceptos que sí aplican a quienes están en el mundo popular, antisistémico y de protesta social y popular.