Las cifras ya son malas y el economista advirtió que “si no se detiene la caída del Producto Interno Bruto, va a caer la ocupación”.

Equipo ES. 02/08/2020. “Mientras no se resuelva la situación de salud, difícil resolver la situación de la economía”. Afirmación categórica del economista Andrés Solimano, fundador y presidente del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo (CIGLOB), frente al escenario de la pandemia del nuevo coronavirus. También echó un vistazo al criterio presidencial en su Cuenta Pública del 31 de julio -señaló una “desconexión” del Presidente Sebastián Piñera con el país y apuntó que hay un “enorme problema de ejecución de los programas”-, y habló de efectos sensibles e importantes como el notorio aumento de la cesantía en Chile.

Los temas los abordó en conservación con panelistas del programa “De domingo a domingo. Sin restricción”, de Radio Nuevo Mundo.

¿Cómo vio la Cuenta Pública del Presidente Sebastián Piñera? ¿Cómo siente la situación de Chile en esta crisis sanitaria, económica y global?

Obviamente bien complicada. Escuché a nuestro mandatario y me quedé con la sensación de que hay una desconexión muy grande entre lo que él percibe sobre los problemas nacionales y lo que realmente sucede, de la observación de la realidad. Hay una gran desconexión, que es un problema permanente de su gobierno, agravado a partir de octubre 2019, y ahora con la pandemia.

Esto de la Cuenta es un ejercicio en que se presentan estadísticas, datos, programas, se enumeran y se muestran en slides y uno piensa que se está haciendo mucho y que se está haciendo a tiempo y que la gente recibe los dineros que se están anunciando. Piensa que las familias, las empresas, las Pymes están en buenas manos desde el punto de vista de la ayuda del Estado porque se presenta una gran cantidad de datos. Pero hay que hacer mención a que esos datos son intenciones, anuncios, algunos son proyectos de ley. Pero otra cosa es que no se ejecutan.

Hay al menos dos problemas. Uno, reaccionar tarde y con montos inadecuados dada la magnitud de los problemas. Y dos, un enorme problema de ejecución de los programas, porque este problema de ejecución es estructural del Estado chileno en las políticas sociales. Está muy cargado al tema de la focalización, al hecho de que no hay políticas universales que sean válidas para todos. Tal vez la única universal es el retiro del 10% porque todo el mundo que tiene una cuenta, puede retirarla y con requisitos bastante mínimos. Por suerte destrabaron el asunto y las AFP no pedían estas claves terribles; hay dos claves, una para acceder a la Página Web y si uno quiere hacer una transferencia financiera, hay otra clave de seguridad, que la da a veces otra AFP. Si Kafka estuviera vivo se habría inspirado en el sistema que tenemos acá. Pero el problema de ejecución es enorme.

El mandatario está en un esquema que es inconducente y que no se va a salir de ahí. Va a tener un respiro pero no por su gestión, sino por la inyección de los recursos de las AFP y el 10% que puede ser un recurso activador. De un universo de veinte mil millones de dólares, la gente podría estar sacando quince mil o dieciocho mil millones. Algunos cálculos demuestran que puede llevar a un aumento en el consumo de diez mil millones de dólares, que son más o menos tres puntos del PIB. Por un multiplicador de uno, podría decir que el PIB puede aumentar 3%. Había que restarle a la proyección del Banco Central de entre 5 y 7, ese 3%. Podemos tener una caída este año entre tres o cuatro con suerte, pero menor de lo que hubiera sido sin el retiro de los recursos.

El resto de los anuncios: este programa de inversión pública de cuatro mil quinientos millones de dólares, el listado de los proyectos. El 90% de la inversión la hace el sector privado. El Estado chileno tiene pocas herramientas con la economía tan privatizada. Veo que eso va a ir lento.

Esa es mi primera reacción a un discurso que está en otro contexto, en un país imaginario, lamentablemente porque las máximas autoridades deben estar en un país real. Uno puede tener países imaginarios en la literatura, pero para gobernar tiene que hacerlo en el país real.

Hay una comprensión de parte de los dominantes de lo que está ocurriendo. No puedo creer que economistas formados en las universidades norteamericanas ignoren que quince mil millones de dólares puestos en circulación no tienen ningún efecto sobre la economía. Y aquí se hablaba solamente del desastre que se significaría, el shock sobre el sector externo provocado por el 10%. Pero nadie dijo una palabra respecto a lo que iba a ser ese shock internamente en mejora de la condición económica ¿Por qué no se dijo? No porque sean ignorantes, si no que no había ningún interés en decirlo porque era dar el argumento preciso para aquello que pedía la opinión pública, lo que pedían todos los chilenos se pudiera cumplir. No se hizo y aparece hoy día muchos días después. Eso es un tema para reflexionar.

Efectivamente, la discusión previa a la aprobación del 10% alineó a muchos economistas. Somos pocos los que apoyamos esto del 10% dentro de los accesos a medios de comunicación, pero hubo una avalancha de mis colegas que se opusieron por distintas razones. Razones de omisión, de omitir el efecto positivo que tendría sobre la demanda agregada del consumo, incluso la recaudación tributaria, el IVA, reactivación de la producción y el empleo que tiene este shock reactivador. Eso se omitió, pero cuando se aprobó al día siguiente, varios economistas aparecieron haciendo ese análisis. Incluso los bancos de inversión que hacen informes mensuales pusieron ese efecto, uno puede leerlo y en realidad está bien calculado, poner un aumento del PIB por este efecto, de 3% a 4%. Otros más cercano a dos y medio. Y eso hay que restarle la proyección que hace el Banco Central, que es una de las proyecciones, porque el Banco Central estuvo muy optimista en marzo y puso que en Chile iba a haber una contracción de 2%. Hace un mes atrás la subió entre cinco y siete. Vamos a ver qué proyección está teniendo ahora.

Ese es el peso del modelo tan asentado, pero también sujeto a crítica social. Pero en la parte ideológica conceptual, lamentablemente el gremio de los economistas es una especie de gremio del status quo. Según el Colegio de Ingenieros, hay ocho mil quinientos ingenieros comerciales, pero lo que uno ve opinar en los diarios La Tercera, El Mercurio y radios ligadas a grupos económicos, serán quince economistas. Entonces cuando dicen, “los economistas dicen, los expertos dicen”, hay que considerar pero que es un universo de ocho mil quinientos, no quince. Hay enormes distorsiones de la realidad para hacer los análisis. Ese es un problema muy serio.

En definitiva creo que fue una muy buena noticia que se haya aprobado el 10%. Creo que va a ser un shock reactivador. Hay cerca de seis millones de personas que ya han hecho la solicitud a la AFP para retirar los fondos. Va a ser un gran alivio para la gente que les permitirá tener más dinero para comprar en los almacenes, supermercados, pagar cuentas de colegio, la luz, el agua, deudas, porque la clase media está muy endeudada, y no sólo la clase media, también sectores populares. Entonces esto va a ser un gran alivio pero contra la voluntad de la administración del Estado, del gobierno. Estaba leyendo que en Colombia están considerando una medida similar pero impulsada por el gobierno de derecha que tienen allá. Pero acá es un caso bastante único que el gobierno de la República se opone.

Ya sabemos que sumadas las distintas características del desempleo, se acercaría a los tres millones de personas el número de desempleados. ¿Esta situación puede agravarse? Es previsible que el desempleo siga aumentando.

El jueves la directora del INE (Instituto Nacional de Estadística) presentó los datos del trimestre abril-mayo-junio, que son el peak de la pandemia, presentan varias cifras. Pero hay un millón de desempleados abierto, novecientos noventa y seis mil ochocientos personas que buscan trabajo y no lo encuentran. Después hay cerca de ochocientas mil personas con empleos suspendidos, lo cual incluye cuatrocientas mil personas del programa de empleo seguro. Y después, el desempleo abierto es 12% de la fuerza de trabajo. Desempleo abierto más empleos suspendidos da un millón ochocientas mil personas (22,2%)  de la fuerza de trabajo. Si se le suma lo que se llama inactivo potencial, llegamos a una cifra de 29,8% de la fuerza de trabajo. Redondeemos a 30% de la fuerza de trabajo que está sin ocupación. Eso no se daba desde la crisis del 82-83 con Pinochet. Ahora, por lo menos el INE lo está poniendo más explícito. Medio enredado como hacen los cálculos, pero al final llegan al número que es.

Respondiendo a la pregunta de Hugo Guzmán. Sí, el desempleo podría aumentar porque no se ha detenido la caída del producto. Las estimaciones para julio es que sea entre 15% y 17% la caída del mes. Si no se detiene la caída del Producto Interno Bruto, va a caer la ocupación. La ocupación en el informe INE cayó 20%. Casi el doble de lo que cayó en la crisis del 82-83. Brutal. Y en algunos sectores como la construcción, cayó 30%. El comercio 24%. El sector alojamiento y servicios de comida cayó 48,5%. Cifras brutales de la caída del empleo. El único sector que tuvo números positivos es actividad financiera y de seguros, que aumentó 22,8%. Al sector financiero siempre le va bien.

Puede caer más el empleo, ojalá que no siga cayendo. Mientras no se revierta la caída del nivel de actividad, lamentablemente eso puede pasar.

Lo que dice Andrés es una situación gravísima que habla de un problema estructural de nuestro país, sobre el cual vale la pena profundizar porque el problema no es solamente que tenga este 30% hoy día y que pudo ser 15% hace dos años. El problema es que no tiene posibilidades de llegar a empleo pleno porque la economía no crea ocupación estable. Esta cifra de por lo menos dos millones y medio de informales que tenemos en el país, hace que la economía esté permanentemente sujeta a los vaivenes internacionales. Se traen productos de China, de Taiwán. Se venden en la esquina, flores, chocolates, y eso es empleo que no queda registrado y dos millones seiscientos mil chilenos viven de esa manera, día a día. Y es lo que ha llevado a agravar la crisis sanitaria, porque cuando se hace una cuarentena, esos dos millones seiscientos mil no pueden salir a hacer la pega diaria que les permite comer. Me gustaría que Andrés pudiera profundizar el tema de los informales, que se da en muchos países de América pero que en Chile ha llegado a niveles impresionantes. En parte derivado de la estructura de empleo cuando se desmanteló completamente el sector manufacturero creado en los años ’60.

Efectivamente el problema de informalidad es muy grande en Chile. Hay casi dos millones y medio, más tirado a dos millones ochocientos, casi tres millones de trabajadores. Un sector heterogéneo independiente, cuenta propia, que incluye a feriantes, pescadores, empleados de casa particular, profesionales. Hay mucho que es informal en el sentido que no trabaja con un contrato laboral. Cuando son independientes no tienen una relación de dependencia laboral, pero muchos de ellos no están registrados en el SII (Servicio de Impuestos Internos). Es la definición del sector informal que es muy grande en los países en desarrollo. América Latina, África, Asia; un fenómeno internacional de la informalidad que uno lo tiene que agregar.

Cuando hay una gran crisis como la que estamos viviendo, el desempleo abierto sube mucho, pero igual hay informalidad. Como Chile es una industria que depende de servicios, sector financiero, agroindustria y con un sector manufacturero muy pequeño que era lo que generaba los empleos de más calidad, con más tecnología, mejor pagados, con protección social, etc. El sector informal es un gran receptáculo para la estrategia de sobrevivencia económica de la gente, tanto en períodos normales como de crisis. Entonces, sí, el tema del sector informal es muy serio e internacionalmente el problema del empleo. La OIT estaba colocando cifras globales de más setenta millones de personas desempleadas en el mundo. Treinta y cinco millones de desempleados en EEUU.

A propósito de eso, cómo ves la situación de crisis que vive Estados Unidos y Europa.

Esta crisis de la pandemia del coronavirus y las medidas de contención que básicamente son las cuarentenas, es mundial. Los únicos que están saliendo realmente son China, Hong Kong, Vietnam, el Este de Asia. Europa y Estados Unidos están bastante más afectados y más Estados Unidos porque tuvo en el último trimestre del PIB norteamericano de 9,5% respecto al trimestre anterior. Y en Europa, la economía de la Eurozona que reúne a diecinueve países, la caída fue de 12,1% el último trimestre, con las más grande en España con 18,5%, 13,8% en Francia y 12,4% en Italia. Pero Europa en general se está recuperando mejor de la pandemia que EU porque tomó medidas anteriores. (Donald) Trump perdió tiempo haciendo cuestiones contraproducentes. Parecidas a un amigo que tiene por acá cerca. Perdió tiempo y no manejó la pandemia.

Europa fue más estricta y por lo tanto está mejor potencialmente. Hay diez mil casos diarios de contagio pero en EU hay sesenta y cinco mil diarios. Está directamente relacionada la situación económica con la situación de salud. EU está viviendo un rebrote y va a tener quizá que cerrar varios estados. Y la situación en Europa, si bien es complicada, es más prometedora. El euro respecto al dólar norteamericano se ha preciado 6% en las últimas semanas. En todos los mercados futuro la gente está comprando euros, está vendiendo dólares y comprando euros. O sea, los mercados cuentan que la recuperación europea es más alta que la recuperación norteamericana.

La economía norteamericana está bien complicada y está complicada también la política porque tienen elecciones a fin de año. Trump está tratando de correr la fecha de la elección y está armando un lio grande. Más las protestas sociales que han ocurrido en muchos estados por el tema racial, el crimen de Minneapolis, etc. Yo veo mejor a Europa que a EU. Y Asia oriental, del Este, mejor que Europa. Pero el mundo está complicado. Lamentablemente la recuperación va a ser lenta. Creo que vamos a tener entre uno y tres años malos, porque mientras no se descubra una vacuna va a tener que ser el sistema de las cuarentenas para parar el contagio. Y eso significa fábricas cerradas, comercio cerrado, la gente no puede ir a trabajar. Y contracción económica, aumento del desempleo, caída de la inversión. Entonces, mientras no se resuelva la situación de salud, difícil resolver la situación de la economía. Eso en lo internacional. Por eso China y los países del Este están mejor porque han podido controlar más exitosamente la situación en salud. Y también Europa. La que está complicada es Suecia, y hay rebrotes en Barcelona.