SP optó por “históricos” de la derecha para intentar ordenar el naipe. El gesto a los díscolos. Llamado a “nueva etapa” de Chile Vamos.

Gonzalo Magueda. Patricia Ryan. Periodistas. 28/07/2020. Los que se opusieron a iniciativas como el retiro del 10% desde las AFP, el postnatal de emergencia y llegar a acuerdos en beneficio de los trabajadores, entraron al gabinete ministerial. Es la llegada de “los duros”, los doctrinarios, los históricos de la derecha, que podrían posibilitarle al Presidente Sebastián Piñera arreglar el naipe de su desgastado gobierno. Los nuevos nombramientos dan tranquilidad al sector más conservador de la derecha, a los gremios empresariales y a los grupos financieros. Perdió la tesis de la juventud y lo liberal que, teóricamente, habían representado Gonzalo Blumel (Interior) y Karla Rubilar (Vocera de La Moneda); ahí se perdió una apuesta de Piñera. La ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) logró torcer la mano del mandatario y colocar a dos de los suyos en puestos claves. Renovación Nacional (RN) se mantuvo en el equipo político, y vio un gesto a los díscolos, al poner en Defensa a Mario Desbordes, cuestionador de líneas de La Moneda y que respaldó, por ejemplo, el retiro del 10%; paradójicamente el hasta ahora presidente de la colectividad, estará al frente de la cartera militar, con las críticas al papel a las Fuerzas Armadas en tareas de orden público.

En las primeras horas del cambio ministerial se hablaba de un “contra ataque” del gobierno saliendo con las piezas más duras y tradicionales de la derecha política, para enfrentar las tremendas derrotas políticas de las últimas semanas y donde aparecía con alta responsabilidad el comité político de La Moneda. No en vano, cambiaron todos los titulares de ese grupo.

En ese marco, entra a Interior el ahora ex senador Víctor Pérez, un disciplinado hombre de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partidario de la dictadura cívico-militar, eterno parlamentario, quitado de bulla, muy cercano al grupo de “Los Coroneles” de la UDI. Se ha opuesto a todas las reformas y medidas progresistas. Está por el Rechazo a una nueva Constitución. Es un antiguo amigo del Ejército y la Armada y nunca estuvo muy cerca de Piñera. Pérez es conocido por sus posturas fuertes en contra de sectores progresistas y de izquierda, y comparte las miradas respecto a las movilizaciones sociales en cuanto a que se trata más que nada de hechos de violencia y vandalismo. Fue alcalde designado por Augusto Pinochet en Los Ángeles.

Andrés Allamand cumplió un viejo sueño de estar al frente de Cancillería y desde ahí articulará sus antiguos nexos con la ultraderecha colombiana, con los republicanos estadounidenses, la derecha argentina y otros antiguos aliados. Pero sobre todo, el puesto le otorga al ahora ex senador y ex presidente de RN, un lugar preponderante donde, indudablemente, tendrá una influencia mayor y su voz gravitará casi al mismo nivel del Presidente. Hoy Allamand representa la ofensiva de las posiciones ultraconservadoras, de endurecimiento de las políticas gubernamentales, de ordenamiento doctrinario de la derecha y de alineamiento político en Chile Vamos. Hay que recordar que desde los tiempos de crecimiento de RN y de la “Patrulla Juvenil”, siempre Sebastián Piñera fue una suerte de subordinado de Andrés Allamand.

Por cierto, la entrada de Pérez y Allamand termina por colocar en situación protagónica a la UDI y RN, junto a los otros ministros de esas colectividades que asumieron este martes, a las corrientes tradicionales de la derecha, y es una derrota de la idea de darle un espacio vital a Evopoli, el partido “liberal” y joven de Chile Vamos que queda, incluso algo golpeado, con Ignacio Briones en Hacienda, pero muy por debajo de la incidencia del tonelaje de viejos políticos del conservadurismo.

Jaime Bellolio es otra carta de la UDI que fortalece a ese partido en el comité político al asumir como Vocero de La Moneda. Se consideraba, en círculos de la derecha, a Karla Rubilar en ese puesto como muy débil, sin influencia en su sector, alejada de decisiones fundamentales tomadas en palacio, desgastada y sin capacidad de interlocución ni con la oposición ni el oficialismo. A Bellolio se le considera con perfil para asumir una vocería más activa y agresiva, sintoniza con las posturas conservadoras y tiene un relacionamiento a nivel del Parlamento, donde fue diputado hasta hoy. Fue un activo subdirector de la ultraconservadora Fundación Jaime Guzmán y jugó un papel protagónico como dirigente del gremialismo en la Universidad Católica. Sus posturas ideológicas e identificación con la doctrina más pura de la derecha, lo convirtieron en jefe de asesores de José Antonio Kast, el actual presidente del ultraderechista Partido Republicano, de quien se habría alejado al asumir “posturas liberales” dentro de la UDI. Bellolio, en todo caso, es oscilante con esos posturas; anunció su respaldo al Apruebo de nuevo texto constitucional y después de avances de medidas sociales y progresistas anunció que estaba por el Rechazo. Para el nuevo Vocero de La Moneda, en el país hay “una radicalización de la izquierda” y hay que oponerse a aquello.

El que pagó un costo bochornoso fue el titular del ministerio Secretaría General de la Presidencia, Claudio Alvarado, un leal y duro de la UDI, que entró a ordenar el relacionamiento con Chile Vamos y el oficialismo en el Parlamento, reconocido por sus habilidades y “llegada” a los legisladores, pero duró sólo unas cuantas semanas y fue uno de los protagonistas de la derrota política con la aprobación del retiro del 10%. Para mantener ciertos equilibrios y considerando que fue parlamentario, Piñera colocó a Cristian Monckeberg, un RN, que dejó el puesto de ministro de Desarrollo Social donde el mandatario colocó a Karla Rubilar, porque se considera que tiene el perfil para esas funciones, a pesar de su deficiente gestión como Vocera.

El movimiento de colocar a Mario Desbordes, diputado y presidente de RN en Defensa tiene varias lecturas, dado que se le considera representante del sector díscolo o desordenado de la derecha. Él apoyó el retiro del 10%, se enfrentó con dureza a los argumentos conservadores de Andrés Allamand y siempre habló de parecerse a “una derecha europea” y sintonizada con la ciudadanía. Representante de la “derecho social” se dice de él. Pero ahora queda anulado en el juego político contingente y como vocero de ciertas posiciones. Más aun, estará a cargo de Defensa cuando arrecian críticas por la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de orden público, hay cuestionamientos por el papel que puedan volver a jugar en un marco de revuelta social, y se produjeron casos de violaciones a los derechos humanos de parte de personal de ramas de esa institución. Claro que, al igual que Allamand, se prevé que su voz será influyente en La Moneda.

Para Sebastián Piñera con este cambio de gabinete se inicia “una nueva etapa” del conglomerado Chile Vamos, al igual que el gobierno, golpeado y desgastado, con divisiones y pugnas internas. Una de las misiones del nuevo comité político, con apoyo de Allamand y Desbordes, será ordenar a toda la derecha, redefinir el relacionamiento con las y los parlamentarios y establecer una nueva agenda de gobierno para los 18 meses que quedan.

En todo caso, por el perfil de los nuevos integrantes del gabinete ministerial y específicamente del comité político, dadas las presiones de los sectores políticos y económicos ultraconservadores y los avances de medidas sociales y progresistas, junto a las amenazas de una nueva revuelta social, apunta a que pueden esperarse disposiciones autoritarias, de defensa del modelo económico y de contención en el Parlamento.