El consistente triunfo de una reforma social, la negación a un veto presidencial y la derrota del gobierno. Inédita unidad opositora y votos de díscolos de la derecha.

Patricia Ryan. Periodista. Valparaíso. 23/07/2020. El año pasado, el Parlamento estaba debatiendo iniciativas regresivas del gobierno, destinadas a retrotraer reforma de la administración de Michelle Bachelet. También, proyectos restrictivos en materia laboral, de pensiones y tributarias. Era una ofensiva de la derecha encabezada por La Moneda, con una oposición fragmentada en las votaciones y un conglomerado oficialista, Chile Vamos, ganando a pesar de ser minoría en el Congreso Nacional. Nadie presagiaba las cosas darían un giro muy brusco. La revuelta social iniciada en octubre y extendida hasta inicios de diciembre, cambio en 360 grados la realidad del país. Tres meses después, vendría otro brusco cambio de escenario con la llegada de la pandemia del nuevo coronavirus. Y hoy, unos diez meses después de lo que era una ofensiva de la derecha, avanzan reformas sociales sustanciales, se ponen sobre la mesa temas que parecían desechados y el gobierno y sus partidos viven una de las peores crisis de ese sector, que ve resquebrajar su modelo económico, institucional e ideológico.

Jamás nadie habría imaginado un triunfo de las fuerzas progresistas y de izquierda y una derrota de los sectores conservadores y de derecha como lo ocurrido este día. La oposición unida y coordinada en un 99.9%, más muchos votos de parlamentarios del oficialismo, lograron dos objetivos impensados: la aprobación de una reforma constitucional que permite el retiro del 10% de los fondos de los afiliados en las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), y negar el veto presidencial al proyecto que impide el corte de servicios básicos, por no pago, durante la etapa de la pandemia.

La reforma fue aprobada con 116 votos, 28 en contra y 5 abstenciones, en lo que se estimó como un “triunfo histórico” de las ideas progresistas y transformadoras y “una paliza” a las posturas de la derecha y el sector financiero. Antes, en un hecho inédito, el Senado, con varios votos de legisladores oficialista, había aprobado esa reforma. Y se rechazó el veto presidencial a la ley de servicios básicos, por 118 votos en contra, 17 a favor y 19 abstenciones. Muy pocos, sobre todo en la derecha, habrían previsto tal abrumador rechazo a un veto presidencial.

En relación a la iniciativa del 10%, el Parlamento se puso, con una mayoría considerable, detrás de una propuesta que, se quiera o no, golpea al sistema de las AFP, resquebraja las bases del modelo económico y, entre otras cosas, se puso asimismo en una corriente distinta a los poderes financieros a los 15 gremios empresariales del país. Algo no menor.

Meses atrás, en el Poder Legislativo avanzaron otros proyecto de impacto político y social impensados. El plebiscito para votar a favor o en contra de una nueva Constitución, la definición de instancia para redactar ese nuevo texto y dar curso de manera ágil y consistente al proceso constituyente que el gobierno de Sebastián Piñera había desechado después de lo avanzado en el período bacheletista. Y se produjeron otros triunfos democráticos en el Congreso, como aprobar escaños reservados para pueblos indígenas en la entidad que verá los contenidos de la nueva Carta Magna.

En las últimas semanas se produjeron episodios como la aprobación del postnatal de emergencia, una propuesta de la oposición ante el drama y los problemas de madres y padres en el cuidado de hijas e hijos en estas condiciones de pandemia. El gobierno se oponía con firmeza a esa iniciativa, llegó a declararla inconstitucional y, finalmente, fue despachada con votos de legisladoras y legisladores de la derecha.

Así las cosas, y aunque hay mucho camino por recorrer y hubo tropiezos importantes, el Parlamento entró en mayor sintonía con las demandas populares y sociales, sin perder de vista de que, en efecto, todo esto comenzó con la revuelta del 2019 y se acentuó con la diversidad de protestas en estos meses por las precarias condiciones sociales de la mayoría de la gente.

En esa línea, el presidente del Partido por la Democracia, Heraldo Muñoz, afirmó que lo ocurrido “ha sido un tsunami ciudadano”, y su colega, timonel del Partido Radical, Carlos Maldonado, resaltó que hubo “una aplastante mayoría” a favor de una iniciativa surgida desde la oposición. Eso, por lo demás, algo inédito en el arco opositor.

Para el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, el gobierno sufrió “una derrota de proporciones en el Parlamento, desde el punto de vista ideológico y político y creo que esa derrota se la ha proporcionado él mismo por poner de espaldas a la gente y a la situación gravísima que están sufriendo las personas”.

Muchas de las iniciativas con luz verde están operando, se viene el plebiscito (al cual se oponen los sectores más conservadores, y discusiones importante y que pueden tener más impacto, como la aplicación de un impuesto de 2.5% a los súper ricos del país, reformas que será analizada la semana próxima por la Comisión de Constitución de la Cámara Baja.