Nada fácil se vienen semanas y meses para las fuerzas socialdemócratas, socialcristianas, progresistas y de izquierda.

Hugo Guzmán. Periodista. 16/07/2020. 1.-Están a la vista semanas y meses nada fáciles para las fuerzas políticas socialdemócratas, progresistas, socialcristianas y de izquierda, donde estarán en juego procesos y resultados de calibre estratégico que pueden incidir en cambios estructurales, institucionales, económicos y sociales. Después de la pasada derrota presidencial, con el riesgo de que el gobierno de derecha revirtiera reformas alcanzadas en la administración de la Nueva Mayoría, quizá nunca se pensó dentro de la actual oposición que en este período hubiera la posibilidad de avanzar tanto en antiguas reivindicaciones transformadoras y en aspiraciones políticas de alto tonelaje.

2.-En los próximos días, los partidos de oposición representados en el Senado, tienen el nada fácil objetivo de aprobar la reforma constitucional que permitirá el retiro del 10% desde las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), adicionando la indicación del Fondo Solidario y ratificando el no pago de impuestos ni comisiones por la sacada del dinero. Los 24 congresistas de la oposición establecieron un compromiso de votar a favor de la reforma. La tarea ahora es que eso se mantenga. Luego, el 26 de agosto, en un poco más de un mes, se iniciará la campaña del Apruebo o Rechazo de cara al plebiscito del 25 de octubre, respecto a una nueva Constitución. Ahí se pondrá a prueba el despliegue y los formatos del conjunto de fuerzas opositoras, considerando complejidades por las condiciones adversas de la crisis sanitaria. Se verá si hay o no cierta coordinación, porque a inicios de año había al menos tres comandos por el Apruebo. En esto hay que considerar a la oposición social, diversa y extensa, que está comprometida por el Apruebo. Eso incluye que gane también la opción de una Comisión Constitucional, cien por ciento con integrantes electos, y no la Convención Mixta que estaría integrada en un 50% por parlamentarios, que es la alternativa de la derecha. En el trabajo legislativo, junto a varios proyectos sensibles, estará el desafío de detener la reforma al sistema de Inteligencia y las iniciativas de corte militar/policíaco que impulsa el gobierno y la derecha; hay que tener en cuenta que un número de senadores y diputados sobre todo socialdemócratas y socialcristianos, están por sumarse al texto surgido del gobierno. Vienen votaciones respecto a derechos laborales, planes sociales, gasto público, el plan de ayuda “a la clase media”, donde gravitará con mucho las decisiones de la oposición. En unos cinco meses, el conjunto de la oposición debería tener todo más o menos afinado para las elecciones de alcaldes, concejales y convencionales (Convención Constitucional o Mixta). Aparece claro que en esa elección las distintas fuerzas deberán obtener un triunfo para consolidar posiciones en los poderes comunales y, de paso, derrotar a la derecha, lo que además podría despejar el camino para las presidenciales. Un factor vital es que, de haberse aprobado la Convención Constitucional, los sectores socialdemócratas, socialcristianos, progresistas y de izquierda alcancen la mayor cantidad de integrantes de esa instancia, dado que las materias a aprobar para la nueva Constitución requerirán de los 2/3. En todo lo anterior, influirá el nivel de acuerdos electorales, alianzas y coordinaciones que alcance la comunidad opositora.

3.-Distintos analistas y personeros políticos describen que la comunidad opositora está fragmentada en al menos cuatro espacios: la socialdemócrata Convergencia Progresista, la Democracia Cristiana, el progresista Frente Amplio y el conglomerado de izquierda Unidad para el Cambio. Es conocido que cada espacio está desarrollando sus tácticas y estrategias. El tema es -ante los desafíos/país u objetivos/políticos- los grados de coordinación y unidad que se alcancen en la comunidad opositora. En eso gravitaría con mucho la posibilidad de triunfos o de derrotas, como lo demostró el proyecto del 10% de retiro, que está logrando avanzar gracias a la unidad de la oposición. Un factor es la capacidad que exista para establecer una base mínima de acuerdos programáticos, que es lo que podría permitir alianzas y unidad en procesos como el constituyente y las elecciones municipales. Sin embargo, hasta ahora eso es confuso, no hay nada realmente claro.

4.-Lo paradójico de todo esto, es que avances y desafíos como quebrar el sistema privado y hegemónico de pensiones, establecer un plebiscito y abrir el camino hacia una nueva Constitución, encarar posibilidades de cambios institucionales, era algo no previsto por ningún sector político opositor, que antes de la revuelta social del año pasado estaban preocupados de que no se revirtieran las reformas del gobierno de Michelle Bachelet y parar la ofensiva de la derecha en materia laboral, previsional, seguridad pública, y ampliación de las privatizaciones. Fue, como lo señalaron diversos análisis y declaraciones, la profunda y amplia movilización social/ciudadana/popular del último trimestre del año pasado lo que abrió paso a un nuevo escenario favorable para la comunidad opositora y desfavorable para la derecha y los poderes fácticos. Además, la crisis sanitaria dio cuenta de la necesidad de cambios de fondo en el país, lo que también abrió espacio para las propuestas transformadoras y progresistas, en detrimento de las alternativas conservadoras y sistémicas. Un punto es si este escenario será aprovechado por las diversas fuerzas de la oposición, o se dejará pasar sin mayores avances sustanciales. Es si la oposición política logrará sintonizar/responder ante los nuevos escenarios abiertos por el movimiento social/popular.