Cómo el gobierno pateó la mesa y los ultraconservadores canalizaron su enojo. Se abrió paso el retiro de fondos, pero aún falta. Continúan los malos números para los asalariados

Equipo ES. 10/07/2020. Gobierno pateó la mesa y ultraconservadores se enojaron

Suspender las reuniones del Comité Político entre el gobierno y los partidos del oficialismo; abrir la posibilidad de que el conglomerado de derecha Chile Vamos se reduzca; trabajar con quienes sean absolutamente a la doctrina del sector; hacer a un lado a los díscolos y los que votan en contra de proyectos e ideas del Ejecutivo; revisar los comportamiento de parlamentarios y dirigentes del sector; esas fueron las respuestas de los ministros políticos ante la situación de quiebres en la derecha, acentuada por el voto de diputados de la UDI y RN a favor del retiro del 10% del fondo de pensiones y el anuncio de que no respaldarán el veto presidencial al proyecto de prohibición de suspensión de servicios por no pago en la etapa de pandemia.

Es claro que esas determinaciones no apuntaron a poner paños fríos o resolver las controversias en el oficialismo, sino más dieron lugar a un atrincheramiento de La Moneda y a la canalización del enojo de los sectores ultraconservadores.

Está claro que las decisiones dadas a conocer por los ministros de Interior y Secretaría General de la Presidencia fueron resueltas en conversaciones en la oficina del Presidente Sebastián Piñera y se notó la mano del ultraconservador Cristian Larroulet, jefe del “segundo piso” presidencial y militante de la UDI, en el sector más duro de la colectividad.

La afirmación de Claudio Alvarado (UDI), a cargo de la SEGPRES, de que “fue nuestro propio sector político el que nos generó un golpe y una derrota” (en la discusión del retiro de fondos) lo dijo todo respecto a la frustración pero también el enojo en el gobierno y en los círculos ultraconservadores que, en esta pasada, respaldaron a Piñera. Frente a eso, la idea es que quienes así actuaron deben pagar un costo y de ahí las medidas tomadas por La Moneda. Se agrega la declaración de la presidenta de la UDI de que es imposible que Chile Vamos funcione cuando presidentes de sus partidos, dirigentes y legisladores del conglomerado “votan en contra del gobierno”; por lo demás, otro misil en contra del timonel de RN que no se ha cuadrado con todas las posiciones de la administración piñerista. El titular de Hacienda fue enfático en reconocer que se generó un “problema político claro” dentro del oficialismo.

En todo caso, en declaraciones a T13Radio, el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, apuntó a situaciones más de fondo. “Lo que se está produciendo es una crisis de convicciones, en el sentido de lo popular, lo que está en las redes sociales es lo que manda. Cuando pasa eso llega el populismo, y lo que pasa es que hemos criticado que el populismo está en la izquierda, pero ahora parece que también ha empezado a entrar en parlamentarios de nuestro sector”, afirmó.

Eso llevó a entender que dentro de la derecha ya no habría solo un tema de desordenados, sino de quienes están abandonando convicciones ideológicas y programáticas del sector, algo que plantearía discrepancias de otro tipo y abriría más la distancia entre ultraconservadores y corrientes más flexibles, al menos ante ciertos proyectos y medidas.

El asunto es que las discrepancias continuarán dado el anuncio de parlamentarios y dirigentes de que no se cuadrarán con proyectos y medidas de La Moneda, los congelamientos y distanciamientos establecidos por Piñera y Larroulet, la agudización de pugnas internas y temas que vienen en camino, como la campaña del plebiscito por nueva Constitución donde hay sectores del oficialismo que están por el Apruebo, en contrapunto a los ultraconservadores que están empecinados y a la ofensiva con el Rechazo.

Se abrió paso el retiro de fondos, pero aún falta

Nadie duda de que se trató, como dijeron parlamentarios de la oposición, de un hecho “histórico” y “sorpresivo”, el que la Cámara de Diputadas y Diputados aprobara por una amplia mayoría la reforma constitucional para posibilitar, por parte de los pensionados, el retiro del 10% de los fondos previsionales desde las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), con los legisladores opositores unidos, más gran cantidad de votos de parlamentarios de la derecha que votaron a favor o se abstuvieron.

Fue la primera vez -aparte de las multitudinarias manifestaciones en todo el país- que se propina un golpe tan duro al funcionamiento del sistema privado de pensiones y se pone en riesgo el mecanismo instalado por la dictadura y protegido por los consorcios financieros propietarios de las AFP.

Se abrió paso una reivindicación de los pensionados y una demanda de la ciudadanía como no se había visto en esta materia y se confirmó la razón de quienes han demandado a las AFP porque no les permiten retirar sus dineros.

Por lo demás, se trata de cantidad no muy altas pero que, en definitiva, permitirán a los jubilados el contar con recursos muy necesarios en medio de la crisis sanitaria y social.

Claro que esta no es una solución estructural ni definitoria, porque sigue abierto el tema de las bajas pensiones, las multimillonarias ganancias de los grupos financieros y la ausencia de un sistema al menos mixto y una participación más decisiva del Estado.

Ahora bien, en cuanto a la reforma constitucional se dieron los pasos positivos en la Cámara Baja y en la Comisión de Constitución de esa entidad, donde inclusive se aprobó que no se cobren impuestos por el retiro y que lo puedan hacer los empleados del sector público. Pero se viene todo el trámite en el Senado, donde ahí sí se espera que la derecha actúe cohesionada, sin votos a favor del proyecto, y donde la oposición no tendría, hasta ahora, asegurados los sufragios para aprobar la iniciativa. Se viene un debate muy fuerte en la Cámara Alta que incluye la Sala y los trabajos en la Comisión de Constitución.

De tal manera que la demanda del derecho a disponer de los fondos por parte de los trabajadores y pensionados, es una batalla que no concluye y en la que se vienen días determinantes.

Continúan los malos números para los asalariados

Desgraciadamente sigue los datos que demuestran que los trabajadores son los que se están llevando la peor parte de la crisis sanitaria y social.

Al terminar la semana, el Centro de Encuestas y Centro de Estudios Longitudinales de la Universidad Católica (UC), reportó que el desempleo en junio llegó al 11.5% y uno de sus directivos señaló que los cesantes en Chile están en el orden de los dos millones 100 mil. Se sumó el análisis del economista Andrés Solimano, quien expresó que considerando todas las situaciones de no empleabilidad en el país, las cifras de los desempleados es de dos millones 500 mil personas.

Sigue subiendo, situándose en alrededor de 700 mil asalariados, la cantidad de personas acogidas a la Ley de Protección del Empleo, con sueldos suspendidos, con situaciones difíciles como el dato ya señalado que, de acuerdo a una información del Banco Central, 47% de las empresas que hicieron uso de ese mecanismos, avisaron que terminarán despidiendo a sus empleados. Ni hablar de la proliferación del trabajo informal y de lo que se viene en las pequeñas y medianas Pymes, que generará más cesantes. Análisis, como los del economista Fernando Carmona, de la Fundación Instituto Estudios Laborales (FIEL), indican que este año y en estos meses, el desempleo real será del 27%. Coinciden apreciaciones de que Chile estará en un escenario similar al de la crisis de los años 1982 y 1983.

Hay que considerar otros factores para los trabajadores, como que los sueldos apenas suben, en promedio, un 2%, la economía declinaría entre 5 y 7 puntos con un impacto social tremendo, los costos de servicios, salud y educación (entre otros) no bajan, de precarizan las condiciones laborales con malas aplicaciones del teletrabajo e incumplimiento o no existencia de contratos colectivos, baja de las remuneraciones determinadas unilateralmente por el empleador.