Hogares deben 75% de sus ingresos. Se apela a más deuda, mientras sube la cesantía y bajan los ingresos. “Las familias no van a tener con qué pagar”.

Hugo Guzmán. Patricia Ryan. Periodistas. 06/07/2020. Es una ecuación trágica. Mientras en el país sube considerablemente el desempleo y bajan sensiblemente los ingresos, aumentan extraordinariamente las deudas de los hogares. El Banco Central reportó este lunes que hubo un alza al 75% del endeudamiento de las familias chilenas. Paradójicamente, el gobierno sigue la tesis de que el crédito es la vía para apoyar a la gente y, así las cosas, su plan de “ayuda a la clase media” se basa en ampliar los préstamos, con el factor de que ese dinero las personas tendrán que pagarlo en algún momento. Desde la oposición y el mundo de economistas, se sostiene que eso lejos de colaborar con las familias, genera más endeudamiento y al mediano y largo plazo más problemas para la sobrevivencia de la economía familiar.

El economista mexicano Mario Murguía comentó que “hay un concepto en gobiernos de derecha, de que otorgando créditos a sectores medios se les ayuda, pero en verdad se potencian y alargan sus deudas, terminan pagando la ayuda. Es tan cuestionable, que administraciones conservadoras europeas en medio de la pandemia, dieron recursos directos a las familias y a las Pymes, incluso dando bonos de pago de un porcentaje del sueldo, eso es ayudar sin endeudar”.

En Chile, claramente, el gobierno ve el crédito como una vía de ayuda para la clase media y no la inyección directa de un monto de apoyo financiero. Es un camino instalado durante décadas como un pilar de funcionamiento del modelo económico neoliberal. Así nació el CAE (Crédito con Aval del Estado) para los universitarios, los préstamos hipotecarios y de consumo amplificados, cierto mecanismo en algunos subsidios, los créditos a Pymes familiares. Donde, por cierto, un sector muy beneficiado es la banca, a la cual le llegan los dineros del Estado y luego los administra. Muchas de las utilidades de los bancos chilenos radican en el pago de deuda de los ciudadanos, que terminan saldando un buen porcentaje arriba del costo real del servicio o el producto.

De esta manera, al 2020, y con crisis sanitaria y social campante, el informe del Banco Central de Cuentas Nacionales por Sector Institucional, la deuda doméstica, es decir, de los hogares, subió al 75,4% de sus ingresos disponibles. En concreto, de 100 pesos de ingresos en una familia, se deben más de 75 pesos.

Se hizo ver que “los hogares registraron un deterioro de su riqueza financiera neta, medida como porcentaje del ingreso disponible”. Así, en el primer trimestre del presente año, el ingreso disponible bruto de los hogares creció 2,3%.

Datos adicionales

Se podría añadir el dato manejado por diversos centros de estudio de que los sueldos en Chile en los últimos tiempos apenas subieron, en promedio, un 2%, y que los asalariados llevan años debiendo endeudarse para pagar estudios, salud, vestuario, vacaciones, servicios y los sectores más pobres hasta alimentos. El desempleo aumentó, oficialmente, en un 11% dejando en la cesantía a más de un millón 450 mil trabajadores, pero los análisis de la Central Unitaria de Trabajadores y de centros y fundaciones laborales, apuntan a un desempleo real del 20 al 25 por ciento y se estima en dos millones 500 mil las personas que estarán al corto plazo sin trabajo. De ese porcentaje, un alto índice pertenece a lo que se inscribe dentro de la clase media. Hay estudios que señalan que recién en 2022 un porcentaje de los hogares chilenos podrá recuperar una capacidad de consumo. En la línea de que estos dos años serán críticos para la mayoría de las familias chilenas.

En ese marco, y conociendo el reciente plan de gobierno, el PS, el presidente del Partido Socialista y senador Álvaro Elizalde planteó: “¿Qué sentido tiene otorgar créditos si con la destrucción de empleos que está generando la crisis, las familias no van a tener con qué pagar? Al parecer el gobierno sigue sin tomar consciencia de la magnitud de la crisis”.

La promoción del gobierno

El Presidente Sebastián Piñera presentó el plan de ayuda a la clase media como una de las más acertadas y sólidas iniciativas de su gobierno para atender la crisis social. El diseño establecido por La Moneda, donde habría tenido incidencia especial el Ministerio de Hacienda, incluye “créditos blandos Covid”, postergación de dividendos hipotecarios, ampliación del programa de subsidios para arriendos, y ampliación de los Créditos con Aval del Estado (CAE), que ya tiene una listas cientos de miles de personas endeudadas. Todo eso con un costo de mil 500 millones de dólares.

Según el mandatario, los “créditos blandos”, con tasa de interés cero, “cubrirán hasta el 70% de la caída de los ingresos, se otorgarán durante un período de cuatro meses y tendrán un monto total máximo de $2.600.000. Tendrán un año de gracia y tres años de amortización”. También habló de la ampliación del programa de subsidio para arriendos, que se extenderá por tres meses y apuntará a familias de ingresos bajos y medios, con un monto de ayuda de 150 mil pesos para 50 mil familias cuyos arriendos sean menores a 400 mil pesos mensuales. El mandatario informó también de lo que se llamó la ampliación del Crédito con Aval del Estado (CAE) dirigido a estudiantes de educación superior “que hoy no cuenten con beneficios de pago de matrícula, que hayan visto deteriorada su situación económica y que se encuentren matriculados en instituciones de educación superior acreditadas por el Estado”. Unos 130 mil estudiantes serían beneficiados.

Ante los inmediatos cuestionamientos de que a través de esa medida aumentará el endeudamiento de cientos de miles de familias, reaccionó la vocera de La Moneda, Karla Rubilar, quien expresó que son cuatro los mecanismos de devolución de los montos, asegurando además que existe un año de gracia, que estos se comienzan a pagar el 20% de 2022, el 40% restante en 2023 y el último 40% el 2024. Indicó asimismo que “el objetivo es que las personas puedan pagar a través de diferentes sistemas de impuestos”, y que si “por algún motivo, alguien no puede pagar al cuarto año, se condonará toda la deuda. Aquí el préstamo se transformará en un subsidio del Estado”.

Como sea, lo concreto es que legisladores y economistas insistieron en que el gobierno en vez de dar apoyos directos recurrió a los créditos metiendo en una dinámica de endeudamiento a la gente y de tramitaciones donde las cosas sueles ser engorrosas.

El acuso de la oposición

El diputado del Partido Comunista y presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados, Daniel Núñez, en declaraciones a Radio Nuevo Mundo advirtió que el nuevo plan de protección a la clase media está marcado por la letra chica. Cuestionó que además de ser insuficientes, estos anuncios siguen la lógica del endeudamiento y precisó algo no menor: que este supuesto apoyo masivo a la clase media se limita sólo a quienes están cesantes o acogidos a la Ley de Protección del Empleo, y los montos comprometidos, cerca de 1.500 millones de dólares, no serán aplicados íntegramente en estos supuestos “créditos blandos”.

Daniel Núñez aclaró que la postergación del cobro de los crédito hipotecarios anunciados por Piñera está condicionada a una mora en el pago de máximo 29 días, por lo que excluye a quienes arrastran problema económicos desde el inicio de la pandemia en Chile, o incluso desde el estallido social.

A 24 horas del anuncio del gobierno, se aparecieron frases como “gobernar es endeudar” y “la solución no puede ser endeudar más”. Pero el gobierno considera que los créditos “alivian” a los sectores medios. Es decir, la familia se endeuda, ero queda aliviada.

Junto a eso, el gobierno quiso establecer una conexión con la demanda del retiro de parte de los fondos de pensiones por parte de los pensionados. De acuerdo a lo explicado por el Presidente Sebastián Piñera, recibir un préstamo, le evita a una persona tener que recurrir a sus fondos metidos en una AFP (Administradora de Fondos de Pensiones). En ello hay un primer elemento: seguir despreciando el proyecto que da el derecho a los jubilados de poder sacar parte de su dinero. El segundo, es la letra chica, porque no todas las personas que aspiran a disponer de parte de su pensión tendrán acceso a los créditos que promueve el gobierno. Y el tercer elemento, es que aparece enmarañado ligar el tema de “la ayuda a la clase media” con los fondos de AFP, cuando debería tener un camino propio lo primero. Pero son los enredos y confusiones que salen de las comunicaciones y tesis que va estableciendo el gobierno en este periodo de crisis sanitaria.

El historiador y columnista Francisco Vidal, en un artículo en El Mercurio, abordó una parte importante de la realidad que vive un sector amplio de la población. Estableció respecto a planes del gobierno, destinados en realidad a los más pobres, que está demostrado que “los diversos soportes de apoyo no llegan al séptimo, octavo y noveno decil de ingresos, que en su esencia corresponden a los sectores medios de acuerdo con la última encuesta de clasificación socioeconómica nacional 2017, Casen”. Indicó que por los criterios establecidos de ingresos, “la ayuda no ha llegado a dichas capas medias” y que las medidas que se están tomando, “incrementarán el peso de su deuda”.

Cuando se conoció el plan promovido por Sebastián Piñera, varias y varios parlamentarios se apresuraron a precisar la situación. La senadora de la Democracia Cristiana, Ximena Rincón, indicó en redes sociales: “A una clase media ahogada por la baja de ingresos, cesantía y deudas, Gobierno ofrece plan de Protección a la Clase Media, queriendo aumentar los 11 millones de endeudados. ¿Dónde está su esfuerzo?”. Camila Vallejo, diputada del Partido Comunista sostuvo: “La ‘solución’ de Piñera: créditos y más créditos. Más deudas para una clase media ahogada en deudas…esto no es un apoyo, es una agresión”. El diputado de Convergencia Social, Diego Ibáñez, apuntó que con eso habrá “más deudas y más CAE para los estudiantes. Es la misma receta que nos llevó al estallido” social de 2019.

Otro tema, otro debate y otra circunstancia que aviva la crisis social y que deja, como sea, en la incertidumbre a amplios sectores de la población.