Economista apuntó a que eso lleva a que el Estado “no tenga capacidad” ante una crisis como la actual y enfatizó que “hay un colapso de la capacidad del Estado chileno”.

Equipo ES. 06/07/2020. El Estado chileno no tiene la capacidad para enfrentar la crisis sanitaria que afecta al país hace cuatro meses y se presenta “un colapso” en su capacidad, cuando se podría llegar a un 9 o 10 por ciento de caída de la economía y que Chile esté en una situación peor de la crisis del 1982 en que tuvieron que surgir el PEM y el POJH.

Es el análisis el economista Andrés Solimano -quien tuvo altas responsabilidades en organismos económicos y financieros regionales y mundiales, Magister en Economía de la Universidad Católica de Chile, PhD en Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), fundador y presidente del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo (CIGLOB)- al participar en el programa “Tribuna Semanal” que producen y coordinan Le Monde Diplomatique Chile, El Siglo y Revista DeFrente, y que se transmite on line cada domingos a las 19:00 horas.

Solimano se adentró en algunas cifras, como que en la actualidad en el país hay, en realidad, 2 millones 500 mil desempleados, y señaló que hay problemas en el acceso a información en el sistema de Registro Social de Hogares que puede impedir conocer cuál es la situación real de muchísima gente en el país.

En conversación con el periodista Libio Pérez abordó temas de la crisis económica y social. Los siguientes son párrafos destacados de los dichos del presidente del Centro Internacional de Globalización y Desarrollo:

Sistema globalizado debilitado

La crisis de la Covid-19 pilla a la economía global después de un ciclo de diez, doce años, debilitada. La globalización viene enfrentando problemas, y el sistema capitalista mundial, desde por lo menos doce a quince años, sin contar crisis anterior como las de los setenta. Según los organismos internacionales, por ejemplo, las proyecciones que hizo el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), la recesión se irá extendiendo, se dijo que a nivel mundial el Producto Interno Bruto (PIB) iba a caer en un 3% y ahora la estadística está más cercana al cinco y medio por ciento. Con economías como la estadounidense cayendo al 8%, economías europeas cayendo nueve y diez por ciento, América Latina cayendo cerca del 10%. La únicas que se mantienen, son la India y China, donde no hay recesión pero sí una desaceleración fuerte del crecimiento. Este es un avión con un motor bastante parado, Estados Unidos y Europa, y el otro motor que es China y la India. En medio de la peor contracción económica de los últimos 80 años.

Esta crisis es distintas a las anteriores a nivel mundial, esta es por un tema sanitario, inducida por el nuevo coronavirus, pero más por la necesidad de detener el contagio forzando a que la gente se quede en sus casas, en la medida que eso sea posible. Eso hace que la gente no pueda ir a trabajar, no pueda ir a la producción, y si no hay producción hay un problema, y a la gente no se le paga, a menos que el Estado pague esos sueldos. Es una crisis inducida por el factor de un patógeno, pero básicamente por las medidas de contención. La gente no puede ir a trabajar, si no trabaja no le pagan y si no le pagan no puede gastar y entra en crisis la economía.

2 millones 500 mil desempleados

En Chile, como todavía no se cierra el año, estamos a mitad del año, se pueden hacer algunas proyecciones. El Banco Central empezó con unas proyecciones a finales de marzo muy optimistas y realmente la realidad fue otra. Se habló de una caída del 2% este año, ahora el Banco Central corrigió esa caída y la puso en cinco y medio y siete y medio por ciento. Creo que el año puede cerrar fácilmente en un 9 o 10 por ciento. Como referencia, el año ’82, con la crisis, se acumuló una caída seis puntos porcentuales del PIB, entonces estamos acercándonos a lo que podría ser la peor crisis de los últimos 37 años. El FMI, el Banco Mundial, la OCDE, también dan caídas entorno al 7%, pero son proyecciones con alta incertidumbre, eso hay enfatizarlo.

El desempleo es una manifestación muy clara de todo eso. Están saliendo las cifras de que hay cerca de 2 millones y medio de personas sin trabajo. Hay cerca de 800 mil  en lo que se llama desempleo abierto, gente que anda buscando trabajo y no lo encuentra; después hay un millón cien mil, son datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), de gente inactiva, que se retira de la fuerza del trabajo, ahora en parte, porque tiene que hacer cuarentena, no tiene permiso para circular, y además que es difícil encontrar empleo; tenemos 600 mil personas que es gente que se acogió a la Ley de Protección del Empleo, que son lo que se podría llamar empleos suspendidos. Si sumamos estos componentes, llegamos a dos millones 500 mil. La fuerza de trabajo de Chile es 8 millones 200 mil, estamos hablando entonces, cerca de un 22% de desocupación. Se acerca mucho a lo que fue la crisis con (Augusto) Pinochet, el ’82-’83, treinta y tanto años atrás, con un 33% de cesantía, más o menos. Y vemos expresiones como las ollas comunes, pobreza, falta de alimentos en zonas periféricas de Santiago y de otras ciudades del país, es decir, hay una crisis social abierta que crea un cuadro bien complejo.

Vamos un poco hacia allá, a esos años, cuando estaba el Plan de Empleo Mínimo (PEM) y el POJH  (Programa Ocupacional de Jefes de Hogar), porque estas cifras que manejamos, son marzo, abril, mayo, no incluye junio, julio y agosto. Y la paralización de las actividades productivas del país se han ido acentuando, con las últimas cuarentenas, por ejemplo en junio hubo casi diez millones de chilenos en cuarentena, en abril el porcentaje era menor. Yo creo que vamos a la crisis del ’83. También lo dramático que te muestra la crisis es la capacidad muy limitada del Estado para enfrentar esta crisis, que Chile no tiene un sistema de protección social sólido. El Estado chileno, producto de esta doctrina de Estado subsidiario, de no invertir en buenos sistemas de protección social, lleva a que no tenga capacidad, sea ante una crisis financiera o una crisis sanitaria. Por ejemplo, el Registro Social de Hogares, que tiene el Ministerio de Desarrollo Social, está siendo superando totalmente porque si uno entra a la página Web ve que es imposible que la gente cumpla con los requisitos estando en cuarentena, entonces los registros están atrasados, no saben las autoridades, el Estado, cuánta gente está sufriendo una situación de pobreza. Yo he estado en conversaciones con alcaldes que me han dicho que a ellos les cuesta encontrar gente que haya recibido el bono Covid. Ser aprobó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) llamado 2.0, que iba a entregar una cantidad, pero hay problemas en la entrega. Hay dificultad para llegar a la gente, a toda la gente que lo necesita.

En Argentina la situación es menos dramática porque el Estado tiene redes sociales en las villas, que son las poblaciones marginales nuestras, y pueden llegar a la gente, se apoyan en la junta de vecinos, en las organizaciones, hay una base social sólida, y se puede llegar a la gente. En Chile estamos con un gobierno de elite, de derecha, con ministros que dicen que no saben la pobreza que hay en las poblaciones, y menos tienen los mecanismos para llegar con redes sociales a la gente. Hay un colapso de la capacidad del Estado chileno para llegar a las personas dada la magnitud de esa crisis y esto puede provocar un estallido social nuevamente, o puede provocar una situación complicada, porque, por ejemplo, tenemos dos millones y medio de gente sin trabajo. El subsidio de cesantía que se lo paga la gente, es para 600 mil personas, con la Ley de Protección del Empleo, y está el IFE, pero no llega a lo que se necesita.

Las medidas en Europa, se pagaron los sueldos

Cualquier crisis como esta golpea y tensiona mucho a un país, particularmente si hay un Estado que no tiene un sistema de protección social sólido. Ese sistema se desarmó, lo ha tenido muy debilitadamente. Este gobierno, por razones ideológica, no cree en la ayuda masiva y rápida, porque estamos en julio y esto empezó en marzo y se podían haber tomado medidas. Hemos perdido tres a cuatro meses en que no se tomaran medidas que eran necesarias socialmente y para la economía. Hubo un atraso. En Europa, un gobierno conservador como el de Boris Johnson, en Inglaterra, decretó que el 80% de los sueldos de la gente se iban a pagar para que las empresas no despidieran a los trabajadores. En Alemania se hizo lo mismo, en Holanda, en los países escandinavos, incluso en Estados Unidos se demoraron mucho más, pero el gobierno dio mil 200 dólares de un programa de ayuda a los desempleados. En Europa funcionó rápido, la gente siguió recibiendo su ingreso y no los despidieron, tomaron las medidas. Nosotros estamos en julio y no se toman muchas medidas, el gobierno subestima el impacto social que está teniendo esa crisis y hay una parálisis del Estado y trata de apoyar a las grandes empresas, rescatarlas, y no le suelta dinero a los sectores populares y a la clase media. La gente va a seguir endeudada, lo que pasa que el perfil de esa deuda será corrido hacia el futuro, pero ahí hay un gran problema social.

Estado paralizado

Estamos con un Estado en gran medida paralizado, con una crisis enorme, de proporciones. Y un Parlamento que le aprueba las medidas al gobierno para que no digan que no quiere ayudar a la gente, pero es preso del excesivo presidencialismo que tenemos en el sistema político chileno. No hay iniciativas de ley del Parlamento que signifique gasto o inversión, no se puede hacer, es sólo el Ejecutivo el que hace eso. Las leyes principales tienen que venir del Ejecutivo. Estamos en una situación bien complicada en eso. Frente a esto está la organización social, la gente que se organiza en ollas comunes, en redes de solidaridad, en métodos de cooperación, para paliar la crisis porque el Estado muestra su gran defecto.