El deterioro de la actividad económica del país fue particularmente violento. Datos y antecedentes claves.

Hugo Fazio. Economista. CENDA. 06/07/2020. Durante junio, los diferentes organismos económicos internacionales (FMI, Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), así como en Chile el Banco Central y la Dirección de Presupuestos, en sus informes respectivamente de política monetaria y de finanzas públicas, modificaron fuertemente a la baja sus estimaciones centrales para el país de crecimiento durante el presente año. Nosotros utilizaremos preferentemente para los datos globales la actualización del Panorama Económico Mundial publicado por el Fondo Monetario Internacional. Su análisis en el escenario central establece el más elevado nivel de caída para el país de 7,5%. Este porcentaje se acerca al efectuado para la economía global por el Banco Mundial -que presentó un profundo análisis de la evolución histórica de los ciclos económicos- al establecer en su estimación que el producto podría llegar a contraerse un 8% de producirse un repunte de la pandemia o se tarde en controlar su avance. Igualmente, la OCDE proyectó una reducción global de 6%, dejando constancia que podría llegar al 7,8% de darse una intensificación mayor en la propagación del coronavirus[1]. Por su parte, el Banco de Pagos Internacional, conocido como el banco central de los bancos centrales, en su informe anual, caracterizó el escenario existente como “una detención repentina global”.

Los informes señalados por lo general modificaron drásticamente las proyecciones efectuadas para Chile solo tres meses antes. Ello nos permite concluir que el deterioro de la actividad económica del país fue particularmente violento en el segundo trimestre, durante el cual las medidas de políticas públicas para enfrentar la pandemia se endurecieron, manteniéndose cuarentenas prolongadas en un alto porcentaje del territorio nacional, partiendo por la Región Metropolitana. El presidente del Banco Central, Mario Marcel, durante su informe de política monetaria, refiriéndose a cuándo se darían señales de recuperación, manifestó: “De aquí en adelante (dependerá de) cuánto se prolongan las medidas de control, si va a haber una profundización y cómo será el proceso de retiro o flexibilización de esa norma de control. Esto va a determinar cuánto caiga la actividad en 2020, (…) con el tipo de cuarentena que tenemos hoy, que afecta a más actividades económicas (…)  podemos estimar que se produce en un mes completo de vigencia de esas restricciones de entre 20% y 25%”[2].

Dado que durante todo el segundo trimestre se vivió un escenario de este tipo se concluye que la caída de la actividad será muy marcada. Por el momento conocemos a firme que en abril la reducción fue de 14,1% y que en mayo descendió en 15,3%, que constituye el peor ritmo de actividad desde 1983 cuando nace este indicador mensual El Imacec no minero se contrajo en un elevadísimo 17%. El derrumbe no fue mayor porque el Imacec minero creció 1,2%. El tercer mes del trimestre, junio, debe tener un Imacec aún más bajo, dado que las medidas contractivas para enfrentar la pandemia fueron todavía más drásticas, con el agravante que la Sociedad Nacional de Minería prevé una desaceleración durante el segundo semestre del sector. Es la realidad que constató el propio ministro de Hacienda. “Esta es una caída -expresó, refiriéndose a mayo- muy impresionante y vamos a tener probablemente una caída peor en junio” (01/07/20). Hasta fines de junio, según cifras del Banco Central, un 51% del producto estaba afectado por las medidas restrictivas.

A este cuadro negativo se suma que las expectativas de la población, de acuerdo al índice mensual de perspectivas económicas elaborado por Adimark, en junio volvió a descender a 20,3 puntos, su nivel más bajo desde la crisis asiática cuando llegó a 18,2 puntos. Desde que estalló la crisis del coronavirus su reducción es de 12,4 puntos. Un dato ilustrativo destacó su gerente general en Chile, Max Purcell, es que el segmento C2 fue el de mayor caída “que está altamente expuesto a un descenso en su calidad de vida si es que ve riesgos en su trabajo” (02/07/20). Por su parte, el Índice Mensual de Confianza Empresarial, elaborado por la Universidad Adolfo Ibáñez e Icare registró 37,30 puntos, continuando también en terreno pesimista manifestaron sus autores “debido a la caída esperada del PIB, los altos niveles de desempleo y las perspectivas de una lenta recuperación. En el margen negativo -agregaron- está recuperación de expectativas dependerá, a lo menos parcialmente, de la frecuencia e intensidad de rebrotes de casos de acogida y de la extensión temporal y geográfica de la cuarentena total en la que se encuentran hoy más de siete millones de chilenos” (30//06/20).

El FMI en su actualización elevó la contracción de la economía global desde 3% a 4,9%. Fundamentándolo en palabras de su economista jefa, Gita Gopinath, en que “el Covid-19 ha tenido impacto más negativo que el previsto. La pandemia -agregó- empujó a las economías a un gran bloqueo, lo que ayudó a contener el virus, pero también desencadenó la peor recesión desde la Gran Depresión”. Agregando que “la fortaleza de la recuperación es incierta y el impacto en los sectores y países es desigual. Describimos la recuperación como altamente incierta en términos de fortaleza -explicó-porque aún no hay una salida clara de la crisis sanitaria. Si tenemos noticias de una vacuna la recuperación podría ser incluso más rápida. Pero también podría ser peor si el virus no se contiene y hay segundas olas. Si llega a haber una segunda ola y tiene lugar a principios de 2021 -manifestó- el crecimiento mundial de ese año no sería de 5,4% (que se estimó en su escenario central), sino del 0%“.

En el informe se consignó como las regiones con las tasas de crecimiento más negativas en 2020 a la Eurozona y América Latina. A la Eurozona le proyectó una caída en el año de 10,2%, teniendo cifras aún más reducidas que el promedio Francia (12,5%), Italia (12,8%) y España (12,8%), retrocediendo la economía germana, la mayor de la región, en 7,8%. Italia y España registran recesiones mayores que las experimentadas en 2012 durante la crisis del euro. La economía de la eurozona se contrae, mientras las medidas de estímulo continúan a la fecha sin aprobarse. A mediados de mayo, Alemania y Francia propusieron un plan de reconstrucción por €500.000 millones financiado con una emisión de deuda conjunta. A partir de esta iniciativa Bruselas presentó un paquete de medidas con subsidios y préstamos ascendente a €750.000 millones, que encontró resistencia de Holanda, Suecia, Dinamarca y Austria. En mayo, la inflación promedio de sus países miembros fue de solo 0,1%, constituyendo el nivel más bajo en cuatro años con doce de ellos anotando cifras negativas, de acuerdo a las estadísticas de Eurostat. En su reunión de junio el consejo de gobierno del Banco Central Europeo comunicó que “la deflación no es por ahora lo más probable, pero ya no es un escenario de baja probabilidad” (29/06/20). El gran temor es que entre un largo período de estancamiento como Japón, que ya se extiende por dos décadas

En general, las economías avanzadas registrarán en el año disminuciones en sus productos elevadas. Para EEUU proyectó una contracción de 8%, superior a la prevista en abril de 6,1%, cuando al finalizar junio el país sufría la cifra más alta de contagios, después de una tendencia descendente desde los últimos días de abril, explicando uno de cada cuatro fallecidos a nivel global. “Esperábamos que seríamos capaces de contener el virus por un tiempo -constató Ashish Jha, director del Instituto de Salud Global de Harvard-, pero estamos viendo estos repuntes, principalmente porque reabrimos demasiado rápido y reabrimos sin las salvaguardas correctas. Es -concluyó- bastante alarmante” (26/06/20). En mayo, el fuerte estímulo fiscal hizo crecer el gasto de las personas, aumentando el consumo en 8,2%, recuperando en parte la caída récord registrada en abril. Los cheques de estímulo y beneficios de desempleo compensaron con creces la caída de salarios e ingresos, posibilidad que tienen escasos países en el mundo. En junio la tasa de desocupación descendió a 11,1, después de haber llegado en abril a 14,7%.

La nueva oleada de contagio del virus golpeó con fuerza a la comunidad latina en EEUU que constituye cerca de un 18% de la población total, pero representó el 32% de los nuevos casos en las últimas semanas, de acuerdo a un análisis de The New York Times. Ello se produce particularmente en estados con alta población latina como California, Florida y Texas. En  Carolina del Norte constituyen el 10% de la población, pero explicó un 46% de los contagiados, y en Wisconsin el 7% de la población pero constituyó el 33% de los casos. Anthony Fauci, considerado el principal experto en enfermedades infecciosas de la Casa Blanca, que permanentemente ha discrepado con Trump, sostuvo a fines de junio en el Congreso que EE UU se encuentra todavía en la primera ola de la pandemia. Actualmente destacó el país está experimentando “un aumento inquietante de infecciones. Algo no está funcionando” (27/06/20).

Las proyecciones del Fondo establecen para América Latina y el Caribe una caída de la actividad económica estimada en 9,4%. Y en América del Sur de 9,5%. Alejandro Werner, su economista jefe para el Hemisferio Occidental explicó el aumento de la contracción por un “cambio en los supuestos sobre la evolución de la pandemia. Hemos visto -agregó- que en América Latina ha sido más difícil controlar la tasa de contagios, por los niveles importantes de informalidad y peor distribución del ingreso”. Excluyendo a Venezuela, para la cual consideró una nueva disminución de 20%, la economía con la mayor reducción en el año es Perú cuyo descenso lo subió drásticamente de 4,5% a 13,9%, explicándolo debido a la debilidad de la demanda externa y por un confinamiento más largo de lo esperado, en un país en el cual el 70%  de los trabajadores no tienen contrato.

América Latina pasó a ser el centro de la pandemia. ”Los expertos en enfermedades infecciosas temen -señaló The Wall Street Journal América- que sea una señal de cómo se puede desarrollar la pandemia en India y en otros países en vías de desarrollo La pandemia -añadió- está pasando la cuenta a las economías de los países más pobres, haciendo que las tasas de pobreza se disparen y socavando las ganancias sociales que  se obtuvieron en las dos últimas décadas, especialmente en regiones como   América Latina. La agencia antipobreza de México proyecta que hasta diez millones de personas caigan en la pobreza para finales de junio y en Perú la cifra probablemente será de 2,5 millones para fines de año, dice el Banco Central de ese país”

“El cononavirus -agregó la publicación- se aprovecha de las debilidades de los países más pobres. Se expande rápidamente en los barrios más poblados donde la higiene es un desafió. (…) El sector informal no puede quedarse en casa si quiere alimentar a sus familias.  A esto se suma que en América Latina existe una generalizada desconfianza hacia los gobiernos” (25/06/20). Al mismo tiempo, la Organización Panamericana de la Salud afirmaba que cerca de la mitad de los casos mundiales de Covid-19 se registraban en América   y en América Latina los fallecimientos superaban los cien mil y los contagios los dos millones. Brasil figura en el segundo lugar, y Chile, Perú y México   están también entre los diez países de más contagios diarios.

Para Chile, el FMI elevó la contracción de la economía desde 4,5% a 7,5%, equiparando así el punto más negativo de IPoM que establece una banda de -5,5% a menos -7,5%. “(…) se espera -detalló Werner- que la actividad económica se contraiga bruscamente en el segundo trimestre debido a las estrictas medidas de distanciamiento social y, en menor medida, a una demanda externa más débil de los socios comerciales”. Esta baja añadió se visualiza específicamente “en la  evolución reciente en Chile del Imacec, actividad industrial, ventas, empleos con casi un millón de empleos perdidos en el sector formal e informal.” (27/06/20). La tasa de desempleo en el trimestre móvil marzo-mayo de 11,2%, calculada como porcentaje de una fuerza de trabajo descendiendo en un elevadísimo 12,8% es expresión elocuente de esta realidad. Él trimestre móvil anterior incluía un mes y medio sin medidas de confinamiento. En la nueva cifra se reemplazó febrero por mayo, lo que nos permite estimar que la tasa de desocupación del quinto mes del año fue de entre 15% y 16%.

Esta es la realidad predominante en América del Sur. La Organización Internacional del Trabajo en su último Observatorio Laboral informó que en la región durante el segundo trimestre se perdió un 20,6% de las horas de trabajo. Estimando que “lo más probable” es que esta pérdida crezca en los próximos meses, “dependiendo de la evolución de la pandemia, de las medidas nacionales que tomen los gobiernos y de si la cooperación internacional funciona o no” ( 01/07/20). En Colombia ejemplificó la tasa de desocupación en mayo alcanzó a un 21,4%, con una pérdida total de cinco millones de puestos de trabajo en relación al mismo mes de 2019. En Brasil la tasa de desempleo fue de 12,9%, causando la pérdida de 7,8 millones de puestos de trabajo.

Hay un descenso significativo del comercio internacional, que se reduce globalmente del orden de un 12%. En el caso de Chile, en el año hasta mayo experimentó un deterioro de 9% con relación a los mismos meses del año anterior, pero con un cambio en la composición por países. China, que fue la primera gran economía en salir de la recesión, aumentó su participación en las exportaciones chilenas de 30% en 2019 a 35,23%, efectuando adquisiciones por US$9.000 millones, con un incremento en doce meses de 7%. En cambio, EEUU -que constituye el segundo destino de las colocaciones del país- las vio reducirse en un 9%, bajando su participación a 14,54% del total. Las realizadas a Japón, efectuando la misma comparación, descendieron de 9,38% a 8,75%, las efectuadas a Corea del Sur de 7,41% a 6,63% y las de Brasil de 4,29% a 3,99%. Al 15 de junio, de acuerdo a cifras del Banco Central, las exportaciones descendieron en cifras anualizadas un 7,7%, al tiempo que las importaciones lo hacían en 20,3%, debido ante todo a la desaceleración de la demanda interna.

La recuperación de China constituyó un factor determinante para que durante junio la cotización de la libra de cobre cerrase el mes en US$2.73, aumentando en los treinta días 9,72%, su mejor registro desde 2016, sin embargo, durante el primer semestre tuvo todavía un descenso de 5,28% al compararlo con el mismo lapso del año anterior. El índice oficial de gestores de compras del sector manufacturero de China pasó en junio a la zona expansiva debido al incremento de inversiones gubernamentales, pero la debilidad de las exportaciones por la contracción global actúa siempre como un freno.

El informe del FMI proyecta para América Latina una recuperación el 2021 de 3,7% y excluyendo a Venezuela de 3,9%, aumento que de darse la mantendría todavía más de un 5% por debajo del nivel registrado en 2019. Consignando para México, la segunda economía   de la región, una caída de 10,5%. En el primer trimestre el descenso en doce meses fue de 1,2%, pero para abril el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, lo estimó en 19%. En el cuarto mes del año la producción industrial cayó en un 21% y las horas trabajadas disminuyeron en casi 30%, el descenso más pronunciado desde que el Instituto de Estadísticas y Geografía tiene registros, es decir desde 1933.  Los efectos negativos aumentaron con la reducción de la cotización del petróleo, sector al cual el presidente López Obrador le dedicó esfuerzos especiales tratando de sacar a la estatal Pemex de su crisis.

La reducción de Brasil lo estableció en 9,1%.  El país consignó en su informe “enfrenta los mismos desafíos de muchos mercados emergentes, en términos de cómo lidiar con este virus cuando tiene una población densa y ese – resaltó – es uno de los factores importantes que llevó a la rebaja”. Por su parte, Argentina registrará su tercer año consecutivo en recesión, estimándose para 2020 un descenso de 9,9%. En abril, el primer mes completo de cuarentena, la actividad se contrajo un 26,4, su peor registro mensual de la historia. En marzo de 2002, en tiempos del “corralito” disminuyó un 16,7%. A su vez Colombia sufrirá su primera recesión en dos décadas.

Los planes de estímulo fiscal llevados adelante por más de las dos terceras partes de todos los países condujo en el mes de abril a un incremento de la deuda pública mundial, la cual alcanzará en el año a un 101,5% del PIB. Los porcentajes más elevados por países son los de Japón (260%), Italia (168,1%), EE UU (141,4%), Francia (125,2%), España (123,1%), Canadá ( 109,6%), Brasil (102,3%) y Reino Unido (101,6%). Superado el Gran Confinamiento, el FMI considera que las políticas fiscales deben, adaptándose a la situación de cada país, equilibrar la necesidad de proteger a la población, estabilizar la demanda y facilitar la recuperación. Por tanto, le asigna una función muy activa.

La Organización Mundial del Comercio visualiza dos escenarios diferentes para la fase post-pandemia. El primero es que el comercio internacional volverá al mismo nivel del periodo anterior a la crisis. En el segundo considera una recuperación más lenta, con un 20% del comercio fronterizo más reducido. De otra parte, algunos países adoptan medidas para atraer a sus empresas en el exterior a regresar. Japón financia para que retornen fábricas radicadas en China. El presidente francés, Emmanuel Macron, se comprometió a lograr la “plena independencia” hacia fines de año en suministros de productos médicos esenciales. En Estados Unidos, en la lógica de “América primero”, la idea es colocar en primer lugar la actividad interna. Cerca de noventa países han prohibido la exportación de productos médicos, mientras otros veintinueve lo hicieron con los alimentos, de acuerdo a cifras de Global Trade Alert, con sede en Suiza. Las políticas proteccionistas de Donald Trump y el Brexit actúan en esta dirección. En 2019 la inversión extranjera directa global fue un 25% inferior a su nivel máximo alcanzado en 2015.

El encargado de Comercio de Trump, Robert Lighthizer, le manifestó a ministros de Comercio de las principales economías mundiales que “la dependencia excesiva de otros países como una fuente de productos de suministros baratos ha creado una vulnerabilidad estratégica” (25/06/20). “Sin embargo -rebatió Martin Wolf en Financial Times- las empresas perderían economías de escala a medida que los mercados mundiales se fragmentaran. Su capacidad para invertir en innovación se reduciría. Solo las economías más grandes y avanzadas podrían buscar la autosuficiencia en tan amplia gama de estrategias. Para todos los demás países, esto sería un callejón sin salida. Más relevante -agregó- es que la autosuficiencia no representa robustez (la capacidad de mantener las operaciones durante una crisis). En absoluto es una garantía de mayor seguridad. La forma ahora de lograr robustez -fundamentó- es diversificar los proveedores a través de múltiples ubicaciones. Producir en el propio país no es garantía de robustez. Concentrar la producción en un mismo lugar, incluso en el propio país, es arriesgado. El Covid-19 tal vez revierta la integración de la producción de las últimas décadas. Si es así, lo lamentaremos enormemente” (25/06/20).

¿Cuál es el desafío hacia adelante? “A medida que terminen los bloqueos y se recuperen las economías – como escribió Martin Wolf – también será esencial cambiar las políticas hacia la promoción de la recuperación y es vital evitar el error del período posterior a la crisis financiera de 2008, cambiando demasiado pronto (como se acordó para Chile) del apoyo a la consolidación fiscal y el ajuste monetario. Se necesitará una política fiscal y monetaria agresiva continua para volver a utilizar los recursos inactivos y cambiar las economías hacia nuevas actividades” (01/07/20).

[1] Véase, Carta Económica 14/06/20.

[2] Véase, Carta Económica 21/06/20.