“Su legado está vigente, el fortalecimiento de las organizaciones sociales, gremiales y sindicales es primordial”.

 Santiago. 06/07/2020. El momento social y político que estamos viviendo y transitando resulta de gran esperanza e interés, pero también de preocupación. Desde octubre de 2019, y con un nivel de protesta popular inédita expresada en todo el país, el pueblo de Chile ha venido exigiendo cambios estructurales profundos frente a la impúdica desigualdad, que se agudizó incluso tras el advenimiento de la democracia.

La pandemia, que nos afecta desde marzo, significó un paréntesis en la expresión popular de la protesta, la que sin embargo y pese a las cuarentenas y toques de queda ha seguido manifestándose, desplazando su accionar desde el centro de las ciudades hacia las poblaciones, donde la realidad al desnudo, las carencias y la imposibilidad de satisfacer una necesidad tan básica como la alimentación han mostrado a un país y a un gobierno fracasado tanto en abordar la pandemia como en su proyecto de desarrollo neoliberal.

El aumento de la cesantía, el descontrol de la pandemia por yerros gubernamentales, hacen que el hambre comience a golpear a una gran cantidad de los hogares chilenos. A esto solo se puede responder con organización y unidad de clase. En este sentido, la expresión solidaria de las ollas comunes y los comedores comunitarios que se masifican en el país son reflejo de la organización popular y una extensión de la protesta social de octubre. La consigna “el pueblo ayuda al pueblo”, que resurge en medio del estallido y que hoy se extiende a la olla común, refleja el sentido de clase de esta iniciativa popular.

Experiencias de organización y lucha popular ya eran vislumbradas por el líder sindical, social y político más importante del Chile del siglo XX, Luis Emilio Recabarren Serrano (1876-1924).

Luego de una diputación arrebatada, de muchas publicaciones, de condena y presidio, en 1912, Recabarren funda en Iquique el Partido Obrero Socialista (POS), donde meses antes ya había fundado El Despertar de los Trabajadores, pues entendía que la prensa jugaba un importante rol en la difusión de las ideas emancipadoras y de organización obrera al cual se entregaba por entero.

Abrazó fervientemente la organización obrera y la independencia de clase. En este sentido, las Mancomunales fueron ejemplo brillante de ellas, siendo relevantes en la construcción de su ideario, toda vez que demostraron ser una organización de la clase y para la clase, ayudándole a desarrollar, de a poco, un concepto que acompañaría toda la vida y praxis del dirigente: la independencia de clase. Para él, la liberación de los trabajadores sólo sería fruto de los combates que libraran ellos mismos. Una muestra del valor de las mancomunales la encontramos en una de sus conferencias: “Para atenuar el hambre de su miseria en las horas crueles de la enfermedad, el proletariado fundó sus asociaciones de socorro. Para atenuar el hambre de su miseria en las horas tristes de la lucha por la vida y para detener un poco de feroz explotación capitalista, el proletariado funda sus sociedades y federaciones debResistencia, sus mancomunales. Para ahuyentar las nubes de la amargura creó sus sociedades de recreo. Para impulsar su progreso moral, su capacidad intelectual, su educación, funda publicaciones, imprime folletos, crea escuelas, realiza conferencias educativas”

La nueva declaración de principios de la FOCH, (Federación Obrera de Chile) proclama:

Abolido el sistema capitalista, será reemplazado por la Federación Obrera, que se haría cargo de la administración de la producción industrial y sus consecuencias. Estas aspiraciones serán sustentadas en la realidad cuando la Federación Obrera de Chile por medio de todas sus secciones tenga la potencia suficiente para realizarlas. […] Por lo tanto, la Federación Obrera de Chile, levanta su bandera, inspirada en estas dos profundas sanciones internacionales: “la unión hace la fuerza” y “la emancipación de la clase trabajadora debe ser la obra de los trabajadores mismos”.

Con gran influencia del ideario de los primeros años de la revolución rusa donde la asamblea de campesinos, obreros y soldados eran los órganos centrales del poder soviético, Recabarren se preocupaba cada vez más de organizar y generar propuestas en sentido de caminar hacia el socialismo e ir a la disputa de futuros gobiernos en Chile, es así como en unos de sus archivos recuperados expresa:

En cada industria, faena u ocupación donde haya más de diez personas mayores de 18 años ocupadas, estas mismas, reunidas en asamblea, elegirán a sus jefes administradores y encargados o capataces para la dirección y administración en cada sección de trabajo y de toda la industria. Los administradores o capataces estarán bajo el control de sus respectivas asambleas y le deben cuentas de sus actos. Las asambleas fijarán salarios, horarios, condiciones de trabajo, precios de venta de los productos y de todo lo que fuera necesario determinar”.

Su convicción en la organización y sentido de clase era profunda, lo que se expresaba en cada momento, de manera más decidida y hasta con cierta voluntariedad para ese tiempo, es así como entre sus escritos manifiesta la unidad y organización de clase como fundamental para erradicar el capitalismo, siendo la principal tarea del partido comunista.

A 144 años de su nacimiento, su legado está vigente, el fortalecimiento de las organizaciones sociales, gremiales y sindicales es primordial, la figura de Recabarren es ampliamente reconocida como un referente político, moral y revolucionario para todos quienes forman parte del mundo de los trabajadores y las trabajadoras, así como también para la izquierda que se plantea avanzar en la superación del neoliberalismo, construyendo una sociedad nueva, justa, democrática, vivible y en igualdad.

Comisión Nacional Sindical

Partido Comunista de Chile