“Se le pasa la mano al Presidente”, con vetos, ideas de injerencia en el Parlamento y freno a medidas sociales. Las criticas parlamentarias.

Gonzalo Magueda. Periodista. 05/07/2020. El senador socialista, Rabindranath Quinteros, dijo que el Presidente Sebastián Piñera cometió actos “temerarios” y optó por “tensionar y conflictuar el relacionamiento con el Parlamento” con sus vetos a leyes aprobadas y su idea de tener una comisión que estableciera qué iniciativa legislativa es admisible o inadmisible. “Se le pasa la mano al Presidente”, enfatizó el parlamentario. Frente a esos pasos de SP, el diputado comunista Guillermo Tellier indicó que “hay que ponerle coto” al jefe del Ejecutivo y opinó que “me parece razonable que aparezcan proyectos de limitar el presidencialismo”. En ese marco, este fin de semana un grupo de senadores anunció una iniciativa para limitar las atribuciones del Presidente de la República y terminar con el hiperpresidencialismo que existe en el país.

Si bien es cierto que hace varios años se viene analizando y discutiendo el tema del excesivo presidencialismo que existe en Chile, las recientes actuaciones de Sebastián Piñera alentaron aún más ese camino.

En efecto, como nunca se vio en el periodo pos dictatorial, y en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, el actual mandatario tiene una actitud recurrente de ir al veto presidencial para frenar iniciativas legislativas o echar por tierra proyectos aprobados por la mayoría democrática del Congreso Nacional. En las oficinas del “Segundo Piso” presidencial, a cargo del ultraconservador Cristian Larroulet, está siempre a la mano la opción de ir al Tribunal Constitucional (TC) para hacer abortar leyes aprobadas por las y los legisladores. También desde La Moneda tienden hilos hacia parlamentarios de la oposición que están votando a favor de proyectos del gobierno, ya sea por convicción política o porque tendrían beneficios en sus distritos o circunscripciones. Una de las últimas ideas de Piñera y sus asesores, fue crear una “comisión de expertos” que estableciera si un proyecto legislativo es admisible o no, cuando eso es materia del Poder Legislativo o, en caso extremo, la constitucionalidad la determina el TC.

Si Piñera fue expandiendo el lenguaje de “estamos en guerra” contra “poderosos enemigos”, la tesis de enfatizar el factor de violencia en cuanto a las movilizaciones sociales, y responsabilizar a la izquierda de escenarios de conflicto, ahora pasó al plano de los vetos y medidas de “corte autoritario” como señalaron desde varios sectores para detener, principal y únicamente, iniciativas del mundo progresista y de izquierda.

Lo contradictorio es que todo ese estilo de polarización que metió el Presidente, se produjo en el marco de sus insistentes y hasta retóricos llamados a “llegar a acuerdos” con la oposición, instalar mesas de conversación con opositores, y hacer referencia a “la unidad de todos los chilenos” para enfrentar “tiempos difíciles”.

“No está actuando como Presidente de la República”, enfatizó el senador Quinteros y preciso que “quiere que le aprobemos todos sus proyectos con discusiones rápidas y urgentes”, pero cierra las puertas a las iniciativas de la oposición. El diputado Teillier recalcó que hay que parar al mandatario porque “no deja pasar leyes que benefician a la gente” y planteó que se requiere una actitud “más ponderada” frente al Parlamento.

Intentos contra iniciativa sociales

En el arco opositor se cuestionó en estas semanas que Sebastián Piñera, en base a sus atribuciones, no promulga la ley aprobada por la mayoría del Congreso de evitar el corte de servicios por no pago en medio de la crisis sanitaria y social; que se opuso siempre a aumentar los montos del bono Covid-19 y del Ingreso Familiar de Emergencia; que apostó a la supuesta inconstitucionalidad de la iniciativa postnatal de emergencia; estuvo a punto de vetar la reforma que limita la reelección de parlamentarios, alcaldes y concejales; que está usando el argumento de inadmisibilidad para la iniciativa de retiro voluntario de fondos de pensiones. Y que en medio de todo aquello, le ponga urgencia a proyectos de reforma del sistema de Inteligencia, de uso de personal de las Fuerzas Armadas en el cuidado de infraestructura calificada de “estratégica” y de beneficios a consorcios financieros y grandes empresas.

En este contexto, un grupo de senadores alentó una iniciativa para bajar las atribuciones presidenciales, mediante una reforma constitucional. La idea es que se ponga al análisis del Parlamento cuanto antes y que al corto plazo se vote. La presentarán formalmente la presidenta del Senado, Adriana Muñoz (Partido por la Democracia), el presidente de la comisión de Constitución, Alfonso de Urresti (Partido Socialista) y los senadores Guido Girardi (PPD), Francisco Huenchumilla (Democracia Cristiana) y Pedro Araya (Independiente).

Una idea central es cortar el híper presidencialismo que rige en Chile y otorgar más atribuciones al Parlamento y frenar actuaciones autoritarias de un jefe del Ejecutivo. Algo que está preocupando con mayor énfasis en círculos legislativos y políticos ante la serie de pasos y medidas que está tomando Sebastián Piñera y que estarían alterando “el normal funcionamiento institucional” en el país.

Dadas las acciones de Sebastián Piñera, una acentuación del papel del Parlamento en lograr legislaciones que contribuyan a encarar la crisis social y económica y el apoyo más real a la población, es presumible que el tema de sus atribuciones y, en general, del presidencialismo, se vaya potenciando. Más con proyectos como el que echará a andar el grupo de senadores y los debates constituyentes respecto al rol del jefe del Ejecutivo en las tareas institucionales.