A 21 años de su partida física. Hitos de su vida y sus batallas.

Iván Ljubetic Vargas. Historiador. CEILER. 30/06/2020. Su salud estaba muy desmejorada. Consultó varios facultativos y se hizo muchos exámenes. El diagnóstico fue que se operaba o quedaba inválida. La intervención, calificada como de rutina, se fijó para el 1º de julio de 1999.

Pero ese  jueves 1º de julio de 1999, su corazón -lo más grande que tenía Sola Sierra- no resistió. Dejó de latir cuando faltaban 25 minutos para las 3 de la tarde.

La sorpresiva noticia golpeó a muchos, en Chile y en el mundo.

Sus funerales, efectuados el sábado 3, fueron masivos, donde participaron no sólo sus compañeros del Partido Comunista, los familiares de la AFDD (Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos), sino que gente de todos los sectores. Sola, se había ganado el cariño y el respeto de millones de personas.

Era un ejemplo de honestidad, de valor, de entrega a los altos ideales del ser humano.

¿Cómo conocí a Sola Sierra?

Lunes 22 de junio de 1959. Volábamos cerca de 50 chilenos hacia Buenos Aires, donde nos embarcaríamos rumbo a Europa. Éramos parte de la delegación que viajaba para  participar en el VII Festival de la Juventud y los Estudiantes, a efectuarse en Viena, capital de Austria. El grupo estaba formado jóvenes comunistas -entre otros Rosendo Rojas, Heriberto Medina-, socialistas, radicales -entre ellos Camilo Salvo-, independientes, el diputado demócrata cristiano por Cautín, Constantino Suárez.

Decidí iniciar mi misión como Enviado Especial de “El Siglo”, entrevistando a la muchacha que iba sentada a mi derecha junto a la ventanilla. Algo extrañada, pero amablemente, respondió a mis preguntas: Mi nombre es Sola Sierra Henríquez, tengo 23 años, soy dueña de casa, viajo al Festival enviada por las Juventudes Comunistas de San Miguel.  (Ese primer reportaje fue publicado en la edición de “El Siglo” del martes 30 de junio de 1959, página 2)

Así conocí a Sola, a 12 mil metros de altura.

¿Por qué la llamaron Sola?

Sola Sierra Henríquez nació el 1º de diciembre de 1935, en un hogar ubicado en calle Dolores, del barrio Estación Central, Santiago.

Cuando su madre, doña Ángela Henríquez sintió ese día las contracciones previas al parto, el padre, don Marcial Sierra, salió a buscar la matrona. Al regresar con ella, la niña ya había nacido. Entonces éste exclamó: -¡Ay, si nació solita! Por ello, don Marcial decidió llamarla así. En el Registro Civil le exigieron que le agregara otro nombre. Entonces quedó como Sola Ángela.

Raíces proletarias

El 10 de diciembre de 1907 comenzó la gran huelga de los obreros salitreros de Tarapacá. El 13, se inició la heroica marcha hacia Iquique. En la caravana que partió desde la oficina salitrera Alianza, caminaba una mujer llamada Águeda Muñoz llevando a sus tres pequeños hijos.

El sábado 21 de diciembre, los pampinos, mujeres y niños estaban en la Escuela Santa María y en la plaza que se encuentra delante de ésta. En las primeras filas se encontraba doña Águeda. Soldados y marinos con ametralladoras rodeaban la multitud. Se acercó  el General Silva Renard  y, luego de un toque de clarín, gritó una orden.

Al mismo tiempo uno de los hijos de doña Águeda se puso a llorar. Quería  hacer pichí. Tanto escándalo hizo que la mamá, abriéndose paso en medio de la apretada masa, fue a los baños de la escuela. Estaban allí cuando se produjo la salvaje masacre. Quizás el chiquillo con sus gritos les salvó la vida. Entre los tres hijos había una niña. Se llamaba Ángela Henríquez. Tenía tres años.

Con el correr del tiempo, Ángela a igual que su madre, que trabajó con Luis Emilio Recabarren, se incorporó a la causa comunista. En Iquique conoció a don Marcial Sierra, viejo pampino, autodidacta y simpatizante del partido de Recabarren. Se casaron. Tuvieron siete hijos. Se trasladaron a Santiago. Instalaron su hogar en el barrio Estación Central. Y allí nació Sola, hija de aquella niña que 28 años atrás se había salvado de morir en la masacre de la Escuela Santa María.

En junio de 1957 Sola, que tenía 22 años, y  su hermana Adriana se incorporaron a las Juventudes Comunistas de Chile. Desde el inicio de su militancia tomó con gran responsabilidad las tareas partidarias.

Cuando se debió designar a una delegada al VII Festival de la Juventud y de los Estudiantes todos coincidieron que debía viajar Sola Sierra.

Un viaje inolvidable

El viernes 22 de junio de 1959, Sola y otros 47 chilenos volaban rumbo a Buenos Aires. Dos días más tarde se embarcaron en la motonave argentina Yapeyú con destino a Hamburgo, Alemania, a donde llegaron el martes 16 de julio.

La delegación fue invitada a la República Democrática Alemana, donde sus miembros pasaron diez maravillosos días en un castillo en Schwerin.

En Viena vivieron otros diez días  inolvidables junto a miles de jóvenes de toda la tierra, participando en desfiles, actos artísticos, encuentros con otras delegaciones. En el mitin de clausura, realizado en la plaza Heldenplatz, entre los artistas tuvieron  la oportunidad de escuchar al cantante negro estadounidense Paul Robeson.

La delegación chilena recibió invitaciones de varios países socialistas. Se hizo un sorteo. Sola cumplió su sueño de visitar la Unión Soviética. Estuvo en Moscú y en Bakú y otras ciudades de la República de Azerbaiján.

En Ámsterdam, Holanda, la delegación se embarcó en la motonave Alberto Dodero, llegando a Buenos Aires y de ahí en avión a Santiago.

Su matrimonio con Waldo

A comienzos de 1961, Sola fue nominada para una Escuela Nacional de Cuadros del Partido. Entre los alumnos estaba Waldo Pizarro, enviado por el Partido Comunista de Coquimbo. Se enamoraron y se casaron en San Miguel el 22 de diciembre de 1962. Se instalaron en La Serena. Tuvieron tres hijos: Lenia, Lorena y Waldo.

Ambos se jugaron por entero en la campaña presidencial que culminó con el triunfo de Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970.

Vinieron los sesenta días al rojo. El 3 de noviembre,  Salvador Allende ingresó a La Moneda.

Sola se desempeñó como secretaria de Leontina Toro, designada por Allende delegada del Desarrollo Social en el área sur de Santiago, dependiente del Ministerio del Interior.

Durante esos mil días, el Gobierno Popular realizó cambios revolucionarios en la economía, que redundaron en el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y  del pueblo en general.

Fascismo

El 11 de septiembre de 1973 generales traidores encabezados por Pinochet, con el apoyo de la CIA, derrocaron el Gobierno Popular. Allende, tal como lo había dicho, murió en La Moneda  defendiendo la Revolución chilena.

Se inició la oscura noche de la dictadura. Sola y Waldo, como cientos de heroicos luchadores por la democracia, pasaron a la clandestinidad. Se entregaron al difícil combate, a pesar del terrorismo de Estado.

 Waldo Pizarro, junto con el profesor Fernando Ortiz, que encabezaban la segunda dirección clandestina del Partido Comunista, fueron secuestrados por agentes de la dictadura el miércoles 15 de diciembre de 1976.

Para Sola fue un golpe terrible. Primero, como cientos y cientos de familiares de detenidos desaparecidos, buscó a su compañero por todas partes, con la ayuda de la Vicaría de la Solidaridad.

Después, al comprender que su caso no era algo aislado, sino que formaba parte de una operación llevada a cabo por la dictadura, con el objetivo de detener y hacer desaparecer  a dirigentes comunistas, se unió a los otros familiares de esos compañeros,  secuestrados por  agentes de Pinochet.

Este método copiado a los nazis de Hitler se venía aplicando desde mucho antes y eran ya cientos los patriotas que habían sido secuestrados.

Ya había surgido la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD). A ella se incorporó Sola.

La primera huelga de hambre

Uno de los hechos más importante en la lucha contra la dictadura lo constituyó la primera huelga de hambre de familiares de detenidos desaparecidos, a cuya cabeza estuvo Sola Sierra. Se llevó a cabo en la sede de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL). Se inició el 14 de junio de 1977 y tomaron parte en ella 26 familiares: 24 mujeres y dos hombres. Finalizó el 23 de  junio, cuando el dictador se vio obligado a reconocer la existencia de detenidos desaparecidos.

Esta acción marcó el comienzo de una nueva etapa en la lucha antifascista, caracterizada por los primeros movimientos masivos de protesta.

Sola fue ganando experiencia en este nuevo  tipo de lucha. Al mismo tiempo, adquirió prestigio  por su capacidad y valentía.

A comienzos de 1978, la AFDD estudió la posibilidad de enviar una delegación al extranjero, con la finalidad de denunciar lo que ocurría en Chile. Pero no había recursos. Se reunió el dinero para un pasaje y se decidió que viajara Sola. En Europa consiguió dinero para otro pasaje y lo envió a Santiago. Con éste viajó Pamela Pereira. Posteriormente partieron otras tres dirigentes, entre ellas Carmen Vivanco. Sola cumplió responsablemente las tareas encomendada por la AFDD.

Sola Sierra formó parte de la delegación de la AFDD que viajó a Centro América, con el fin de participar en el Primer Congreso de Familiares de Detenidos Desaparecidos de América Latina, efectuado en San José de Costa Rica.

Sola y otras dos delegadas prosiguieron viaje a Europa. Realizaron actividades en París (Francia) Ginebra (Suiza), Ámsterdam (Holanda) y  Marburg (Alemania Federal).

Hacia fines de 1981, Sola realizó un nuevo viaje al extranjero. Esta vez su destino fue Caracas (Venezuela). Allí participó en el Segundo Congreso Latinoamericano de Familiares de Detenidos Desaparecidos, efectuado entre el 24 y el 28 de noviembre.

El 11 de mayo de 1983, se realizó en Chile la Primera Jornada Nacional de Protesta contra la dictadura. Los familiares de detenidos desaparecidos tomaron activa parte en ella. Esta acción abrió una nueva etapa en la lucha contra la tiranía.

Presidenta de la AFDD

En 1984 se efectuó la primera elección para designar cargos en la directiva de la Agrupación. Sola Sierra fue elegida  Presidenta, responsabilidad que ocupó hasta su muerte. Prosiguieron las acciones de la AFDD.

El 26 de abril de 1986, se constituyó en Santiago la Asamblea Nacional de la Civilidad, formada por 18 organizaciones sociales. Una de éstas fue la AFDD, representada por Sola.

La Asamblea convocó y dirigió la Jornada Nacional de Protesta del 2 y 3 de julio de 1986, la más masiva y combativa de todas las realizadas desde el 11 de mayo de 1983.

Entre el 1 y 6 de abril de 1987, visitó Chile el papa Juan Pablo II. Una de sus actividades fue un encuentro con Sola Sierra.

La salida pactada

En el plebiscito convocado por el dictador para el 5 de octubre de 1988, triunfó el NO.

En noviembre  Sola Sierra se dirigió a Bogotá, Colombia, donde tomó parte en el VIII Congreso de FEDEFAM. Sola fue elegida miembro del Comité Ejecutivo de la Federación, como encargada de Relaciones Internacionales. En esa calidad participó en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que funcionaba en Ginebra, Suiza. También declaró ante el grupo de trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Personas, en Nueva York, Estados Unidos.

En abril, Sola viajó a Vancouver, Canadá, donde participó en un Encuentro sobre    Derechos Humanos, entre el 26 y 28 de ese mes.

En las elecciones presidenciales del 14 de diciembre de 1989  triunfó Patricio Aylwin, candidato de la Concertación -con el apoyo del Partido Comunista- que asumió la Presidencia de la República el 11 de marzo de 1990. La Concertación recibió el gobierno con fuertes ataduras pinochetistas, con las que siguió actuando.

En septiembre, los miembros de la AFDD, encabezados por Sola, participaron en dos de los hechos más significativos de ese año: el traslado de los restos de Salvador Allende a su tumba en el Cementerio General y la colocación de la primera piedra del Memorial en homenaje a los Detenidos Desaparecidos y a los Ejecutados Políticos, en ese mismo cementerio.

 El 4 de marzo de 1991, el Presidente Patricio Aylwin entregó oficialmente al país el Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación, conocido como Informe Rettig, donde se confirmó parte de los crímenes de la dictadura. Se refirió sólo a las víctimas asesinadas.

Entre el 3 y 11 de  noviembre Chile fue sede del XI Congreso de FEDEFAM. En su preparación y desarrollo, Sola Sierra mostró en plenitud sus grandes cualidades: audacia, optimismo, capacidad organizadora, además de la enorme confianza depositada en ella por amplios sectores. El Congreso fue todo un éxito y su clausura, que tuvo lugar el 9 de ese mes  en el Estadio Santa Laura, se constituyó en  un acto inolvidable. Entre otros artistas, estuvo presente el solidario Grupo Illapu.

Como en la dictadura

El 11 de septiembre de 1993, una columna que marchaba fue violentamente reprimida por carabineros, siendo atropellado y muerto un trabajador en plena Alameda. En la plazoleta del Cementerio General habló Sola Sierra. Luego, cuando  intervenía Gladys Marín, secretaria general del PC de Chile, inesperados y mortales balazos de carabineros asesinaron a Octavio Araya Ortiz, militante de las Juventudes Comunistas de Chile.

El 26 de febrero de 1994, fue inaugurado el Memorial del Detenido Desaparecido y del Ejecutado Político.

Sola Sierra no se daba descanso. Sólo recordemos algunas de sus muchas actividades. Fue uno de los oradores en un acto de la CUT realizado el 9 de noviembre en la Alameda.

El 20 de agosto de 1997 viajó a España a entregar su testimonio ante el juez Manuel García Castellón. Luego, emprendió una gira por Bélgica, Francia, Inglaterra, Alemania y Holanda, denunciando los intentos por imponer la impunidad en Chile. Regresó al país el 31 de octubre.

Un accidente en su domicilio

 Jueves 14 de mayo de 1998. Sola estaba en cama con neumonitis. Era mediodía y almorzaba. Sintió náuseas. Se levantó para ir al baño. Caminó unos pasos y cayó desplomada, sin conocimiento. Su hermana Adriana sintió el golpe y corrió a verla. Intentó reanimarla. Lo logró después de algunos segundos. Llamó a la Unidad Coronaria. La llevaron a la Posta de Maipú. La cosa era seria, pues estaba comprometida la columna. La trasladaron a la Posta Central. El diagnóstico señaló que debía operarse. Fue enviada a la casa. La operación, tan temida por todos, tuvo lugar en la Posta Central el  jueves 6 de junio y fue exitosa.

Aún convaleciente, Sola Sierra participó en el XXI Congreso Nacional del Partido Comunista, realizado entre el 15 y 18 de octubre de 1998 en Santiago.

El sábado 17, en pleno desarrollo de ese evento, se conoció  la inesperada y gran  noticia: ¡Pinochet estaba detenido en Londres!

La noticia de la detención del tirano dio nuevas fuerzas a la convaleciente Sola Sierra.

Fue la principal oradora de un gran mitin realizado en el Parque O’Higgins, la “Fiesta de la Justicia”, al que concurrieron unas 30 mil personas.

De inmediato decidió  viajar a Londres. Su médico le recomendó que no lo hiciera. Voló el 1º de noviembre de 1998. Apenas llegó a la capital inglesa, participó en variadas actividades: pronunció discursos, bailó la “Cueca Sola”, asistió a una audiencia en la Cámara de los Comunes, donde entregó su testimonio.

Viajó a España el 14 de noviembre, donde recibió el Premio Alfonso Comín. Volvió a Londres el 21 de ese mes, participando en más acciones, hasta que regresó a Chile el  30 noviembre. Estaba agotada, las manos adormecidas, con dolores en la columna. Debía darse algún reposo. Llegó a Santiago el 1º de diciembre, el día de su cumpleaños.

El sábado 5 de diciembre de 1998 Sola Sierra viajó a París, invitada por la UNESCO para participar en la Cumbre de Defensores de los Derechos Humanos, a celebrarse entre el 8 y 11 de ese mes. Este evento tenía por objeto conmemorar los 50 años de la Declaración de los Derechos Humanos. Al cierre de la jornada, Sola fue invitada al escenario a cantar el “Venceremos”, mientras todos los asistentes la escuchaban de pie.

Regresó a Santiago el martes 22 de diciembre.

El martes 19 de enero de 1999, Sola Sierra emprendió su tercer y más prolongado viaje a Europa. En Londres participó en diferentes acciones. Fue invitada a París a un acto de solidaridad en la Universidad de La Sorbonne.

Retornó a Chile el domingo 7 de diciembre de1999.

“Justicia nada más…”

 Bajo la convocatoria “Justicia nada más, pero nada menos” se desarrolló en Santiago, entre el 23 de mayo y el 3 de junio de 1999, la XIX Semana Internacional del Detenido Desaparecido. Culminó con un multitudinario acto en el Estadio Nacional. Más de 50 mil personas, la mayoría jóvenes, concurrieron al llamado de la AFDD.

Hubo un desfile de artistas y grupos musicales. La única oradora fue Sola. Habló acompañada en el escenario por un elevado número de  personalidades del mundo cultural, político y artístico. Dijo en parte de su discurso: “El arresto de Pinochet  es nuestro logro y el de todos aquellos que -en Chile y en cualquier parte del mundo- han contribuido a esta gesta titánica de impedir la impunidad y abrir los caminos de la justicia. Pero hoy el peligro más grave lo representan quienes intentan, en medio de las  sombras del secreto y del silencio, imponer en nuestro país pactos espurios que sellen la impunidad…Queremos decir con claridad una vez más,  que en Chile  sólo habrá verdadera democracia cuando haya verdad y justicia…”

Falleció el 1 de julio de 1999.

“HAY QUIENES LUCHAN TODA  LA VIDA…”  

Como escribió el poeta alemán Bertolt Brecht:

“Hay hombres que luchan un día

y son buenos.

Hay otros que luchan un año

y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años

y son muy buenos.

Pero hay quienes luchan toda la vida,

Esos son los imprescindibles”

Sola Ángela Sierra Henríquez es uno de ellos.  Merece ser llamada una imprescindible.