“No se ajusta a la verdad” denuncia de uniformadas contra personal médico del hospital de esa ciudad. Se sumaría a casos de Operación Huracán, Pacogate y Camilo Catrillanca.

Equipo ES. 01/07/2020. La opinión pública estaría ante otro caso de montaje por parte de personal de Carabineros de Chile. De acuerdo al Colegio Médico, las versiones de integrantes de la entidad policial, “no se ajustan a la verdad”, y se habría cometido una “irresponsabilidad” de parte del ministro del Interior, Gonzalo Blumel, en avalar las que serían falsedades de uniformadas y uniformados respecto a lo sucedido en el Hospital de Melipilla el 19 de junio recién pasado. Esto vendría a sumarse a otros montajes de Carabineros como la Operación Huracán, las irregularidades en el caso del asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca y el fracaso del Comando Jungla y el Pacogate. El tema es que, de nueva cuenta, habría silencio de parte del alto mando y una mirada al lado de parte del gobierno ante otro episodio que cuestiona la acción de la policía uniformada, precisamente cuando el general director, Mario Rozas, reconoció que hay que “recuperar legitimidad del actuar policial”.

“Han transcurrido dos semanas desde que funcionarios de Carabineros hicieron graves acusaciones a un médico del Hospital San José de Melipilla, que han generado amenazas, ataques y fustigamiento público, no sólo en contra del referido profesional, sino que también en contra de su familia y de los funcionarios del referido centro asistencial. Estas acusaciones fueron refrendadas por diversas autoridades políticas, en particular, por el Ministro del Interior, parlamentarios y líderes de opinión”, indicó la declaración hecha por el Colegio Médico después de analizar los hechos en el centro asistencial de Melipilla. “De acuerdo con los antecedentes que, responsablemente, hemos podido recabar, hemos llegado a la convicción de que tales acusaciones no se ajustan a la verdad”, enfatizó la institución gremial.

De tal manera que se estaría ante otro caso en que carabineros presentan antecedentes falsos para culpar a ciudadanos -como ocurrió contra comuneros mapuches con la Operación Huracán- y que apuntaría a malos procedimientos de funcionarios de la policía uniformada.

Desde que el pasado 19 de junio unas carabineras y carabineros dijeron haber recibido un mal trato en el Hospital de Melipilla y, según ellos, haber escuchado a un médico afirmar “yo no atiendo a pacos”, se levantaron sospechas de que aquello no era tan cierto y que se trataría de otras circunstancias. Pese a eso, el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, se adelantó en juzgar los hechos y defendió a corta pisa a los funcionarios policiales. Por cierto, usó la vehemencia para ponerse del lado de las y los uniformados, como no lo hace con ciudadanos víctimas de represión policial. El ministro se compró la versión y aseveró que “efectivamente hubo una frase que fue discriminatoria y atentatoria contra la dignidad de las funcionarias policiales”. Se fue contra el médico acusado, Rubén Ibarra, sin esperar ninguna investigación (como lo pide cuando un uniformado es acusado de reprimir a un ciudadano) y declaró sin más que esa supuesta frase “es una traición al juramento médico de proteger la salud de las personas”. Y pidió al Ministerio de Salud que hiciera “investigaciones sumarias”.

Ahora que el asunto se esclarece, el Colegio Médico exigió a Gonzalo Blumel que “ofrezca excusas públicas al médico afectado y a toda la comunidad del Hospital de Melipilla, pues sus declaraciones irresponsables, sin tener antecedentes fidedignos de los hechos, provocaron el linchamiento público del médico y del personal de salud del hospital, poniendo en peligro sus vidas e integridad física, y la de sus familias”.

Para que todo quede claro, y Carabineros y el Ministerio del Interior no evadan esta situación, la organización gremial planteó “otorgar máxima celeridad al sumario administrativo que se ha ordenado instruir para investigar estos hechos, cuyo avance hasta la fecha, ha sido nulo”. Eso es responsabilidad del Ministerio de Salud. Precisamente, este día, el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, reconoció que hay demora: “En el sumario se tiene que tomar declaración de personas que hoy día se encuentran en cuarentena, por lo tanto se va tomar un tiempo más de lo que normalmente ocurre”.

El episodio y la frase

Ocurrido el episodio, hubo una serie de declaraciones e informaciones que por momentos resultaron confusas y contradictorias. En ese marco se establecieron dudas respecto a la denuncia de las y los funcionarios policiales. De inicio, el doctor Ibarra y representantes del Colegio Médico en el Hospital de Melipilla desmintieron que no se atendiera a las y los funcionarios, y precisaron que lo que se les indicó, primero, que no se les podía otorgar la licencia médica electrónica en ese centro asistencial porque no existía el convenio necesario y por ello debían recurrir al Hospital de Carabineros (Hoscar) o a la Clínica Los Maitenes donde sí podían efectuar ese trámite. De acuerdo a la versión de los profesionales médicos, se les indicó que en el caso de síntomas y contacto estrecho, lo que correspondía era entrar en cuarentena. En esa situación, de acuerdo a la versión policial, el doctor Ibarra habría dicho “hay muchos pacos, no atenderemos pacos”. También se hizo ver que el facultativo dio su nombre y número telefónico para que el oficial superior de las y los funcionarios llamara al Hospital y se le explicara la situación.

De tal manera que se niega el que no se atendiera o prestara atención a las y los carabineros y mucho menos que el doctor Rubén Ibarra hubiera cometido “una traición al juramento médico” como lo apuntó el ministro Blumel. De acuerdo a versiones extraoficiales, cuando más se habría tratado de un mal entendido en medio del trámite y de una molestia del personal policial que optó por hacer una denuncia a partir de una frase que habrían escuchado.

En redes sociales y algunos medios de prensa, se comenta que se metió una fiscalía, se generó un sumario en el Ministerio de Salud, salió el ministro del Interior a realizar una vocería y el alto mando policial armó una reacción comunicacional por lo que habría sido una frase discriminatoria, cuando ese tipo de movimientos y reacciones no se ven ante la denuncia de centenares de pacientes y ciudadanos por deficiencias en la asistencia médica, frases erráticas y ofensivas del ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, y en innumerables casos de actos represivos de personal de Carabineros, inclusive en hospitales.

Precedentes malignos

De acuerdo al comunicado emitido por el Colegio Médico y las versiones oficializadas del personal médico del Hospital de Melipilla, este episodio se podría sumar a otros en que personal de Carabineros mintió, tergiversó u ocultó hechos y antecedentes, o que de plano cometió delitos como obstrucción a la justicia y fraude al Fisco, o irregularidades en procedimientos y en procesos judiciales.

La opinión pública sabe de eso por las amplias informaciones sobre el Pacogate, que costó alrededor de 27 mil millones el erario público, la fracasada y fraudulenta Operación Huracán, las mentiras e irregularidades en torno del asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca y el fallido Comando Jungla. A eso se podrían agregar las cientos de querellas y acusaciones por mutilación de ojos, abusos, torturas, muertes y maltratos en contra de ciudadanos, trabajadores y estudiantes durante las movilizaciones sociales de 2019, donde aparece Carabineros involucrados, incluidas acusaciones judiciales en contra de su general director.

Se recuerda que una investigación judicial y pericial derivó en que la Unidad de Inteligencia Operativa Especial de Carabineros culpó con falsas pruebas y manipulación de evidencia, a un grupo de mapuches de delitos que no habían cometido. Se trató de un montaje, donde oficiales y funcionarios de la policía uniformada mintieron, alteraron pruebas y actuaron con dolo, siendo acusados de obstrucción a la justicia, falsificación de instrumento público y asociación ilícita. En el asesinato de Catrillanca se comprobó un cúmulo de mentiras y engaños de parte de personal de Carabineros, se inventaron hechos para proteger a los autores del crimen, se ocultaron pruebas (como un video), y de obstruyó la investigación judicial. Ese episodio marcó, de hecho, el fin del Comando Jungla promovido por el Presidente Sebastián Piñera.

Todas esas situaciones fueron afectando decididamente la credibilidad de Carabineros, incluidos altos oficiales, suboficiales y funcionarios que aparecieron ligados a cada uno de esos casos. Están además la decena de carabineros sometidos a sumario o investigación por actos represivos y criminales, incumplimiento de protocolos y abuso en sus funciones, sobre todo en el marco del estallido social de 2019.

Ahora se sumaría la escena del Hospital de Melipilla donde todo apuntaría a que, cuando menos, personal de Carabineros tergiversó o alteró hechos y circunstancias de frases emitidas por personal médico. Si es que no mintieron abiertamente, algo que, como se ve, ya han hecho extendidamente muchos miembros de Carabineros de Chile.