A  112 años de su nacimiento. El PC fue la única colectividad que apoyó a Allende en las cuatro campañas presidenciales.

Iván Ljubetic Vargas

Historiador. CEILER

Santiago. 28/06/20202. “A través de tantos años de lucha por los intereses de los  trabajadores se estableció entre Allende y el Partido Comunista una sólida amistad”.

(Luis Corvalán: “El Gobierno de Salvador Allende”)

Allende contra la “Ley Maldita”

Corría junio de 1948. En el Senado se discutía el proyecto de   Ley de Defensa Permanente de la Democracia, enviado por  Gabriel González Videla.  El 18 de ese mes, levantó  Salvador Allende su voz en la sala y denunció el carácter antidemocrático de la ley en discusión. Defendió el derecho del partido de los comunistas a la vida legal, tanto como las demás colectividades políticas.

Dijo: “Lucharemos como socialistas, como siempre lo hemos hecho, con honradez y cariño, con emoción chilena, por el engrandecimiento y el progreso de nuestra patria. Lucharemos dentro de los cauces democráticos y combatiremos tenazmente esta ley que, tarde o temprano, tendrá que derogarse, para que vuelva la democracia a imperar en nuestra querida patria”.

Como lo señaló Luis Corvalán, esta actitud consecuentemente democrática nunca ha sido olvidada por los comunistas.

Diez días después de la intervención de Allende, el 28 de junio de 1948, fue aprobado el proyecto. Votaron a favor: liberales, radicales, conservadores, radicales democráticos, agrarios laboristas y el militante socialista Domínguez.

En contra lo hicieron los comunistas  Carlos Contreras Labarca, Elías  Lafertte y Guillermo Guevara; el conservador Eduardo Cruz-Coke; los socialistas Salvador Allende,  Marmaduque Grove y Carlos A. Martínez y el radical-democrático Alfredo Duhalde. Se abstuvieron, los radicales Rudecindo Ortega y Gustavo Jirón.

El Frente del Pueblo

La traición de González Videla, elegido Presidente  por una alianza de izquierda, liderada por la burguesía, hizo comprender a muchos trabajadores que no se podía seguir confiando sus destinos a personeros burgueses. Salvador Allende, y también los comunistas,  asumieron a plenitud esta experiencia. Comprendieron la necesidad de forjar un movimiento dirigido a conquistar el poder, generar un gobierno distinto, dentro del cual la clase obrera, los trabajadores, debían ser los actores principales.

Allende se propuso encabezar un nuevo movimiento social y político con ese objetivo.

Fue así, como el 13 de noviembre de 1951 el ilegal Partido Comunista y el pequeño Partido Socialista de Chile  liderado por Allende, suscribieron un pacto político que dio vida al Frente del Pueblo.

Este es uno de los hitos más importantes en la historia de la Izquierda chilena.

En 1954, Allende escribió un artículo titulado “La lucha del pueblo de Chile por la Independencia Nacional”, publicado en el periódico soviético Pravda. En él afirmó: “El Frente del Pueblo es un movimiento profundamente patriótico que lucha por la liberación política y económica de nuestro país. No se trata de una unión temporal, transitoria de las fuerzas populares. Se trata de una organización permanente en la que cada partido, conservando su independencia, ha contraído un solemne compromiso ante el pueblo chileno”.

Sembrando para el futuro

Consultado por un periodista años después, de por qué  entró en alianzas con los comunistas en 1951, Allende respondió: “Considero que la revolución antiimperialista y  antioligárquica debe basarse principalmente en la unidad de la clase obrera que en Chile está representada por el Partido Comunista y el Socialista…La alianza con los comunistas en 1951 no perseguía la victoria electoral por cuanto el Partido Comunista se hallaba entonces en la clandestinidad; pero yo perseguía un objetivo más importante: la creación de un verdadero instrumento de liberación de la clase obrera y de Chile”. (J. Lavretski: “Salvador Allende”. Editorial Progreso. Moscú, 1978, páginas 64 y 65).

Allende fue proclamado candidato a la Presidencia de la República por el Frente del Pueblo. Volodia Teitelboim relató en una conversación con el historiador Lavretski: “Recuerdo bien esta campaña electoral. Éramos un pequeño grupo. Salvador Allende sabía que no triunfaría en aquellas elecciones, que incluso lograría pocos votos. Pero aquello era sembrar para el futuro. Entonces se manifestó con particular claridad un importantísimo rasgo de su carácter: la tenacidad en la lucha contra las dificultades, que en su vida abundaron más que las victorias”. (Ibidem. Página  66)

Unidad de los trabajadores

Allende perdió, como era de esperarse, en los comicios  del 4 de septiembre de 1952. Pero ni él ni los partidos que lo apoyaban dejaron de luchar. Continuaron en sus esfuerzos por crear la más importante central nacional de los asalariados chilenos. No fue en vano. El 12 de febrero de 1953, sólo a cinco meses de las elecciones presidenciales, surgió la Central Única de Trabajadores de Chile, CUT.

Al Congreso Constituyente de la CUT, efectuado en el Teatro Coliseo de Santiago, entre el 12 y el 16 de febrero de 1953, concurrieron todas las corrientes ideológicas existentes entonces en el movimiento sindical.

Para designar su Consejo Directivo Nacional postularon cinco listas. Fue elegido Clotario Blest como Presidente; de  los 24 dirigentes restantes, cinco eran comunistas, 4 socialistas populares, 3 socialistas de Chile, 3 socialistas disidentes, 3 anarcosindicalistas, 2 falangistas, 2 radicales y 2 independientes.

Al nacer la CUT, en Chile había 284.418 trabajadores organizados, lo que correspondía al 12,5% del total de asalariados.

Coincidencia en lo fundamental

Orlando Millas escribió sobre las relaciones entre Allende y los comunistas: “Lo conocimos y nos conoció. Nuestras relaciones fueron de gran intimidad política, amistosa y de mutuo respeto. Nos unió no sólo el antiimperialismo y la lucha por las libertades y las reivindicaciones y los derechos de la clase obrera y del pueblo, sino además la aspiración del socialismo para Chile. Naturalmente, siendo un hombre de otra formación ideológica y de otro partido, aunque prevalecieron abrumadoramente las concordancias con él, también hubo desacuerdos, no siempre pensábamos lo mismo ante determinados acontecimientos. Y, en tales casos, no transigimos él ni nosotros, mantuvimos nuestros respectivos puntos de vista; pero con la necesaria deferencia y poniendo el acento en el inmenso margen de nuestros criterios coincidentes sobre asuntos fundamentales”. (Orlando Millas: “De O’Higgins a Allende”. Ediciones Michay. Madrid, 1988, p. 366).

Elegido senador con votos del PC

A partir de 1951 la amistad entre Allende y los comunistas se fortaleció día a día.  En 1953, Elías Lafertte no podía ir a la reelección como senador por la Circunscripción de Tarapacá y Antofagasta, pues se lo impedía la Ley Maldita. El PC pudo designar candidato a un militante no conocido como comunista. Pero desistió de esa idea y, viendo que era probable que Allende no fuera reelecto sólo con el apoyo de su partido, le propuso que postulara como candidato por el Norte Grande. Esto, porque consideraba de vital importancia que el líder del Frente del Pueblo siguiera en el primer plano de la política nacional.

Salvador Allende fue elegido Senador por una importante mayoría en marzo de 1953.

Líder del Frente de Acción Popular

Los esfuerzos unitarios de Allende y los comunistas por ampliar el Frente del Pueblo culminaron exitosamente. El 29 de febrero de 1956 se fundó el Frente de Acción Popular, FRAP. Lo constituyeron los partidos Comunista, Socialista de Chile, Socialista Popular, del Trabajo, del Pueblo, Radical Doctrinario, de Intransigencia Radical Antiimperialista, la Alianza Nacional del Trabajo y la Vanguardia Nacional del Pueblo.

A comienzos de julio de 1957 tuvo lugar el Congreso Unitario del Partido Socialista, que en su conjunto aprobó la línea de Allende en cuanto a la alianza con el PC.

El FRAP levantó en dos ocasiones la candidatura de Salvador Allende a la Presidencia de la República: en 1958, cuando se impuso el abanderado de la derecha Jorge Alessandri, y en 1964, donde triunfó Eduardo Frei Montalva de la Democracia Cristiana.

La dura derrota de 1964

Se tenía la ilusión de que “la tercera era la vencida”. La derrota tuvo el efecto de un v sismo en sectores de populares. Adonis Sepúlveda, dirigente del PS, escribió: “La derrota de la campaña presidencial de 1964 provocó en cada partido popular un recio balance autocrítico…Los socialistas pensamos que no había otro camino que organizar una estrategia de poder que debía culminar en el derrocamiento de la burguesía y el ascenso al poder de la clase obrera y sus aliados”. (Adonis Sepúlveda: “Partido Socialista: vanguardia del pueblo chileno”)

En el XXI Congreso del PS, efectuado en Linares del 26 al 29 de junio de 1965, se acordó la Tesis sobre la lucha armada. Esta señalaba: “Nuestra estrategia descarta de hecho la vía electoral como método para alcanzar nuestro objetivo de toma del poder”. (Julio César Jobet: “El Partido Socialista de Chile”).

En su XXII Congreso, realizado en Chillán del 24 al 26 de noviembre de 1967, el PS  resolvió que: “Las formas pacíficas o legales de lucha (reivindicativas, ideológicas, electorales, etc.) no conducen por sí mismas al poder. El Partido Socialista las considera como instrumentos  limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada”. (Alain Labrousse: “La experiencia chilena”. Gijalbo. Madrid,1973)

En ese mismo evento se acordó la Tesis del Frente de Trabajadores, que en la práctica descartaba todo entendimiento con el Partido Radical.

La vía electoral sigue vigente

Para Allende y los comunistas, la vía electoral para llegar a La Moneda seguía vigente.

Además, estaban convencidos que para triunfar era necesario ampliar el FRAP con  radicales y otras fuerzas que no estaban incorporadas en el Frente de Acción Popular.

Dentro del PC no había mayores problemas. Pero Allende los tenía en su partido. La mayoría de los delegados al XXII Congreso se habían pronunciado por la vía armada y en contra de aceptar al PR en el bloque de las fuerzas de izquierda.

“Pero Allende seguía sin desanimarse por la incomprensión de la mayoría  de los dirigentes, de la mayoría de sus cuadros jóvenes, de sus dirigentes intermedios, seguía discutiendo con cada uno, convenciendo, recorriendo el país, los regionales de su partido, explicando sus concepciones ante las bases y así fue ganando al Partido para la política que él planteaba”. (Rolando Calderón: “Discurso en el 68 aniversario del nacimiento de Salvador Allende, Berlín, RDA, 22 de junio de 1976).

Allende y la campaña de 1970

En las tres ocasiones anteriores, la candidatura de Allende fue considerada desde el comienzo como indiscutible. En 1969 no ocurrió así. En su partido, la mayoría del Comité Central estaba por postular a Aniceto Rodríguez. Además las otras colectividades de izquierda tenían sus propios candidatos: Rafael Tarud, del API y el PSD; Jacques Chonchol, del MAPU; Alberto Baltra, del PR, y Pablo Neruda del PC.

El 29 de agosto, un Pleno del Comité Central del PS acordó presentar la postulación de Salvador Allende.

Personeros de los diversos partidos de izquierda hacían críticas a éste. Decían que estaba muy repetido, que había perdido en alguna medida su antiguo encanto, que podía parecer como “fracasado”.

El PC no podía menospreciar los aspectos negativos del candidato socialista. Una comisión del Comité Central conversó francamente con él. Allende comprendió.

Luis Corvalán recordando ese tiempo dijo: “Pensábamos que de los precandidatos no comunistas, Salvador Allende era el mejor por muchas razones…En un momento decisivo, retiramos la candidatura de Neruda y dimos una opinión categórica a favor de Allende”.

Salvador Allende fue proclamado abanderado de la Unidad Popular en un acto convocado por el PC el 22 de enero de 1970. Resultó un excelente candidato. Tomó en cuenta las opiniones críticas formuladas por los dirigentes comunistas.

La campaña electoral fue breve pero a la ofensiva. Se constituyeron 14.800 comités bases de la UP, de los cuales -según el historiador estadounidense Mark Falcoff-  el 80% estaban dirigidos por comunistas. (Mark Falcoff: “Modern Chile 1970-1989. A Critical history. New Jersey, 2000).

El PC fue la única colectividad que apoyó a Allende en las cuatro campañas presidenciales.

En los mil días

En su informe al Pleno del Comité Central del PC, efectuado el 27 de noviembre de 1970, Luis Corvalán sostuvo: “Nada hay más revolucionario que luchar por el éxito del Gobierno Popular”.

Durante la administración Allende, las relaciones entre él y los comunistas continuaron siendo de mutua franqueza y comprensión. Según Corvalán, “existió una gran coincidencia en la línea gruesa, especialmente en cuanto al carácter de la revolución, a sus etapas, a la política de alianzas, a la combinación de la presión de masas desde abajo con la actividad del Gobierno desde arriba para llevar a la práctica el programa que teníamos el deber de cumplir” (Luis Corvalán: “El Gobierno de Salvador Allende”, páginas 150 y 151).

El compañero Presidente y el PC estuvieron siempre por no salirse el programa de Gobierno de la UP y rechazaron las actitudes provocadoras de algunos sectores de la coalición de izquierda.

El PC siempre leal a Salvador Allende

En enero de 1972, en un acto de masas del PC realizado en el Estadio Nacional, Allende afirmó: “Hoy el Partido Comunista comparte responsabilidades de Gobierno, y sus personeros más destacados cumplen a cabalidad y con plausible eficiencia las tareas que el pueblo y el Presidente de Chile les han encomendado…Sé que en la lucha en que estamos empeñados seguiré contando con la lealtad del partido de Recabarren…”

En septiembre de 1973 el PC fue una de las cuatro colectividades de la UP, junto con el PR, MAPU Obrero-Campesino y el API, apoyaron la iniciativa de Allende de llamar a un plebiscito. Se opusieron el PS, la IC y el MAPU.

Durante todo el Gobierno Popular hubo tres ministros comunistas.

La lealtad del Partido Comunista con Allende se ha prolongado más allá de su heroica muerte. Es un partido que se mantiene fiel a la herencia,  pensamiento y  obra del  querido compañero Presidente.