SP en su abismo. Retiro de fondos.

Equipo ES. 26/06/2020. SP en su abismo

No hay tiempo muy prolongado en que el Presidente Sebastián Piñera pase por un error no forzado o cometa imprudencias. En la última semana esto volvió a ocurrir en un plano que podría anecdótico pero de consecuencias, y otro en un ámbito político de la mayor importancia.

Concurrió el mandatario al funeral de su tío, el obispo Bernardino Piñera, y a pesar de que éste había fallecido por Covid-19, se violaron las normas sanitarias al abrir el féretro, algo totalmente prohibido, y concurrir más de las personas autorizadas, con el agravante de que la familia se dio el lujo de llevar a un grupo de músicos y fotógrafos.

En esos mismos días, Piñera anunció que formaría una “comisión de expertos” que definirían la admisibilidad o inadmisibilidad de proyectos legislativos, en una labor extra parlamentaria y que llevaría a establecer qué puede o no puede debatir y votar el Parlamento.

En el primer caso, que fue conocido por la opinión pública a través de imágenes en redes sociales que resultaron grotescas, quedó claro que Sebastián Piñera violentó las normativas sanitarias establecidas en el país y se arrogó la posibilidad de hacer lo que quisiera en un funeral. Es notorio cuando se acerca a mirar a su tío difunto, después de que una mujer, contraviniendo la legalidad, abre el ataúd; mujer que no ha sido citado por ninguna instancia judicial.

Eso refleja la ya conocida ansiedad del mandatario, su desubicación total en circunstancias cotidianas, como cuando fue a la Plaza de la Dignidad, foco de las protestas en contra de su gobierno, aprovechando la cuarentena y ausencia de ciudadanos, para sacarse una foto. También, una autopercepción de impunidad, que deteriora aún más su imagen presidencial.

En el segundo caso, al querer entrometerse de manera directa en el proceso legislativo, que llevó a grupos parlamentarios a definir la creación de esa “comisión de expertos” en un acto autoritario, el jefe del Ejecutivo abrió un sensible flanco de confrontación con el Parlamento, al punto que la presidenta del Senado y el presidente de la Cámara de Diputados (por cierto militante del oficialismo), salieron con fuerza a indicar que se estaba atentando contra la independencia y la buena marcha de las labores legislativas.

Piñera provocó esta impasse precisamente cuando quiere mantener el diálogo con la oposición -donde es clave los partidos con representación parlamentaria- y en lo posible llegar a acuerdos. Fue un disparo a los propios pies. Tanto, que desde las colectividades opositoras se planteó que levantarían con más decisión su agenda legislativa propia, y que nadie de ese sector estaría en la “comisión de expertos” impuesta por el mandatario, lo cual la deslegitimaría aún más.

Ahora, es un tema en que el Presidente está enredado y no será fácil ni fluido salir de este pantano.

Retiro de fondos

Cuando, hace un par de semanas, la Corte de Apelaciones de Antofagasta resolvió que la AFP Cuprum debía entregar sus fondos de pensionada a una profesora de esa región que los reclamó para poder solventar deudas que le hacen difícil vivir, se volvió a instalar con mucha fuerza el tema del retiro de fondos por parte de los pensionados.

Más allá de las amenazas de la AFP de que irá a la Corte Suprema de Justicia para que se impida materializar lo resuelto, con lo que se vuelve a demostrar que el criterio de esos consorcios privados es que el dinero de los ahorrantes no es de las personas, el debate gira en torno de criterios estratégicos y definitorios respecto al sistema de seguridad social en el país. No es una discusión puntual ni superficial.

Lo primero es que las pensiones en Chile son bajísimas y no le permiten a la inmensa mayoría de los pensionados contar con los recursos necesarios para un buen vivir. Más aún si hay deudas hipotecarias, gastos médicos permanentes, necesidades habitacionales no resueltas, más alimentación, vestuario y ni hablar de las posibilidades de acceder a la cultura y la recreación. Eso derivado, además, de los bajos salarios de alrededor del 60% de la masa laboral chilena, lo que termina impactando en las jubilaciones que se recibirán.

Las AFP y el sistema monopólico privado que impera en el país, no permite y no es capaz de dar respuestas a la situación descrita. Y ahí viene el otro punto cardinal. Que con los ahorros de los trabajadores, los consorcios privados obtienen multimillonarias ganancias que no se reflejan en la posibilidad de mejorar las pensiones.

Respecto al retiro de fondos es cierto que se trata de un tema complejo y sensible. Hasta el punto que directivos de las AFP argumentan que al oponerse a aquello, están defendiendo a los pensionados…Dejando fuera tecnicismos y criterios empresariales y financieros, esto tiene que ver con graves problemas sociales que afectan a la población y que el Estado no resuelve, tampoco los privados. Que con gastos vitales que deben hacer los jubilados, la pensión no les alcanza y una vía es, por ejemplo, saldar las deudas o tener el dinero para pagar un tratamiento crucial de salud o incluso una operación. Para eso necesitan los fondos.

Al instalarse ese debate, se vuelve, al mismo tiempo, a instalar la discusión de realizar una profunda reforma al sistema de pensiones en Chile, de abrir al menos otras opciones y de revisar estructuralmente el funcionamiento de las AFP. Se está, sin duda, frente a uno de los mayores déficits del modelo económico hegemónico y del funcionamiento del sistema de seguridad social.

Por lo demás, un ejemplo de anomalía en todo esto, es que el Poder Judicial deba terminar resolviendo cómo funciona el sistema de pensiones.