Extracto de la entrevista de Luis Zarranz, de ContraEditorial, al cantautor cubano, que habló de su nuevo disco, de los amigos que partieron, el escenario del coronavirus.

 La Habana. Estamos atravesando una situación de emergencia global a raíz de la pandemia del COVID-19. En este contexto tan difícil, en el que el mundo que conocimos indefectiblemente tiene que cambiar, sale a la luz tu nuevo disco, “Para la espera”. ¿Cómo fue el proceso de creación y qué te genera parir este nuevo trabajo en medio de esta situación tan excepcional, en la que parecemos detenidos en un presente continuo?

Tengo una carpeta que se llama Siglo XXI, que contiene las primeras versiones de los temas compuestos desde el 2000 hasta hoy. “Para la espera” son algunos de esos temas, poco trabajados, un poco con el aliento que tienen las cosas cuando nacen. Todo está como fue concebido, apenas con unos pocos instrumentos o voces agregados por mí mismo. Viendo que todo el mundo está tratando de aportar algo en estas circunstancias especiales, me dije: “¿Por qué no extraer algunos de estos primeros acercamientos, tal como están?”. Y eso estoy haciendo.

“Para la espera”. ¿Qué cosas te parecen que son para la espera y cuáles son tan urgentes que no la admiten?

Es obvio que algunas cosas como la vida social e incluso el arte pueden esperar, y está visto que lo que no puede esperar es la atención a la salud, la investigación, y también la producción de alimentos, lo vital para sobrevivir. El nombre del disco está tomado de un tema que se llama “Danzón para la espera”, que compuse hace tiempo y resultó apropiado.

Has anunciado que este material estaba dedicado a “la memoria de varios amigos, excelentes creadores que el mundo ha perdido en el último mes”. ¿Cómo fue despedirlos en esta situación tan excepcional en que las posibilidades de juntarse a hacerlo con otros amigos está muy restringida?

Mientras estaba ordenando las canciones empezaron a morir amigos. Algunos fueron muy cercanos, como Tupac Pinilla, que era el editor de los libros que he hecho, un joven brillante. Juan Padrón, con una trascendencia artística y cultural enorme, ya que fue el creador de historietas y películas de animación fundamentales. Luis Eduardo Aute fue mi hermano, lo sabe todo el mundo, su familia es como mi familia. César López fue un importante poeta cubano, un patriota de la Santiago de Cuba insurgente. Luis Sepúlveda, gran escritor chileno y una bella persona. Marcos Mundstock no recuerdo si estaba en un asado que nos hizo Daniel Rabinovich, hace años, pero es un incuestionable referente cultural latinoamericano. Con Oscar Chávez compartí muchas veces varios escenarios de México y de Cuba, un gran compañero. A todos tuve que decirles adiós desde lejos.

Silvio, hay muchos intelectuales y pensadores que sostienen que la pandemia del Covid-19 implica el fin del capitalismo o de su fase neoliberal. Como hombre de las ideas, ¿cuál es tu mirada al respecto?

Sí, he leído algunas hipótesis a partir de esta extraña realidad…Por lo que yo he vivido, intuyo que todo va a tratar de seguir siendo lo más parecido posible a lo que fue. Creo importante que se sepa aprovechar todo este movimiento pensante que la pandemia ha provocado, esta -digamos- conciencia universal de cosas que nos estaban haciendo mal, a los humanos y al planeta, y de lo que ganaríamos haciéndolas mejor…Potenciar esas ideas sería importante, creo que todo el mundo ganaría.

A partir de la Revolución, Cuba se ha destacado por su política sanitaria y educativa, entre otros tantos aspectos. ¿Cuál es la situación actual que generó la pandemia allí, en términos de asistencia, por un lado; y en términos económicos, por ejemplo, a partir de la merma en el turismo que esta situación genera?

Cuba y en general los países con Estados fuertes han demostrado estar más preparados para un evento como esta pandemia que el mundo llamado liberal. Esto ha desatado cierta suspicacia, para mi fascistoide, de comparar la disciplina que imponen estas circunstancias con la pérdida de libertades. Está claro que ninguno de estos ideólogos anda rozándose con la gente por la calle. A nosotros la recuperación nos va a costar trabajo, sobre todo por el recrudecimiento del bloqueo. Y creo que esto nos compromete a mixturar nuestras prácticas económicas, algo que estaba previsto en Cuba desde hace años y que un exceso de cautela ha ido postergando.

 ¿Cuáles son tus aspiraciones para el curso de la Revolución en los próximos años?

Que nuestro Estado siga siendo fuerte, para que continúe garantizando las conquistas de la Revolución y las profundice. Y también que con inteligencia libere las fuerzas productivas y sepa hacer cómplice suyo a la gestión privada. No creo que esto resuelva todos nuestros problemas, tampoco los que tenemos con el Imperio, pero va a corregir errores cometidos hace décadas y nos va a hacer más fuertes, más autosuficientes.

 A partir de la pandemia, el presidente argentino, Alberto Fernández, y varios líderes latinoamericanos reclamaron que Estados Unidos levante el bloqueo a Cuba, tras señalar que “no es una cuestión política sino humanitaria”. ¿Estás al tanto de esos pedidos? ¿Qué reflexión te merecen?

Claro que lo conozco y por supuesto que lo agradezco. Cubanos que viven fuera del país, incluso en Estados Unidos, lo han planteado y los he apoyado -con no muchas esperanzas de su éxito-. Lamentablemente, no tengo mucha fe en la calidad humana de quienes dirigen esas políticas, que con toda justicia han sido bautizadas de genocidas.

Lennon decía que “algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”. ¿Qué significa y qué implica para vos lo cotidiano? ¿Cómo crees que desde allí se puede abordar lo trascendente?

Siempre aparece algún motivo para recordar el proverbio indio con que el cineasta Satyajit Ray da inicio a su Trilogía de Apú: “Cuenta tu aldea y contarás el mundo”.

A la hora de componer, ¿preferís apelar a momentos de inspiración o te imponés alguna rutina?

Mi rutina no es componer, sino divertirme con la guitarra, de ahí sale todo. Todas mis canciones aparecen jugando.