Emitieron carta donde señalan: “Mientras se solaza con sus palabras, y cuestiona a periodistas e ironiza, cientos de personas sufren la pérdida de sus seres queridos”.

Santiago. 12/06/202. Carta abierta por una estrategia sanitaria con humanidad: Renuncia Mañalich

Han pasado 100 días desde el inicio de la pandemia en Chile, y la pregunta es: ¿Cuándo se cambia la estrategia? ¿Cuándo se da un giro para enfrentar el coronavirus? ¿Cuándo volvemos a confiar?

Han pasado 100 días y las estrategias, proyecciones y decisiones tomadas por la autoridad sanitaria no han reducido el impacto de la enfermedad en Chile sino que, por el contrario, los pronósticos sombríos -lamentablemente- se confirman, y hoy el coronavirus está descontrolado en las ciudades más grandes del país, afectando a miles de personas, y con especial fuerza a los y las más pobres.

De frases como “estamos mejor preparados que Italia” y “nueva normalidad”, pasamos a “la batalla de Santiago” y “las proyecciones derrumbadas como un castillo de naipes”. De las ventajas de las “cuarentenas dinámicas”, pasamos a reconocer la necesidad de la cuarentena total en la Región Metropolitana. A esta altura el ministro de salud y principal vocero de la política estatal frente a la pandemia, Jaime Mañalich, debe enfrentar cuestionamientos diarios, incredulidad frente a las cifras que se muestran, insistencia en aclarar sus dichos e incluso confrontación con las sociedades médicas y las comunidades científicas. ¿Es el mejor vocero para una emergencia como la que vivimos? ¿Es la persona adecuada para transmitir transparencia y credibilidad? Esta no es sólo una emergencia sanitaria, sino una catástrofe humanitaria que tiene consecuencias económicas, sociales y de salud.

Tanto la nueva estrategia para enfrentar esta pandemia como la necesaria nueva vocería debe escuchar, saber trabajar con otras y otros, y necesita humanidad. Mucha humanidad. Porque mientras el actual líder se solaza con sus palabras, y cuestiona a periodistas e ironiza, cientos de personas sufren la pérdida de sus seres queridos, no pudiendo despedirlos en paz, padeciendo el colapso del sistema hospitalario y contrastando su dolor con la soberbia de un ministro al que se le acabó su tiempo. No podemos seguir alentando la impunidad respecto a quienes han tomado decisiones que están generando dolor, sufrimiento y muerte en Chile.

Para enfrentar esto juntos como país necesitamos una autoridad sanitaria que dé confianza, que escuche y que le devuelva la humanidad al cargo.

Maya Fernández, diputada PS. Carmen Frei, vicepresidenta DC. Carmen Hertz, diputada PC. Beatriz Sánchez, excandidata presidencial FA.

 

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