“Gran parte de los 10 mil o 12 mil millones de dólares que se está hablando -en materia de emergencia y reactivación- terminarán en manos de grandes empresas”.

Daniel Núñez. Diputado. 11/06/2020. El acuerdo nacional que propone el gobierno es un descarado chantaje a la oposición. Con ese acuerdo se condiciona la ayuda que necesita la gente en forma urgente -vía Ingreso Familiar de Emergencia y el aumento de los montos de aporte del seguro de cesantía-, al apoyo que dé un sector de la oposición al salvataje de mega- empresas y a un ajuste fiscal en materia social para el 2021.

Este chantaje es inmoral, porque usa para beneficio de Sebastián Piñera y los súper-ricos el sufrimiento del pueblo chileno en medio de la crisis sanitaria y social.

Toda la terminología conceptual que usa el gobierno, cuando habla de presupuesto cero, reasignaciones, de la regla del balance estructural, el desbordante endeudamiento fiscal debe ser cuestionada. A través de esta discusión, lo que hace el Ministerio de Hacienda es allanar el camino para imponer al clásico ajuste fiscal de corte neoliberal. Y sería vergonzoso que sectores de izquierda y progresistas se hicieran cómplices de una propuesta de este tipo.

El rescate a las grandes empresas, tal como lo concibe el gobierno, debe ser rechazado. Gran parte de los 10 mil o 12 mil millones de dólares que se está hablando -en materia de emergencia y reactivación- terminarán en manos de grandes empresas, a través de créditos con garantía estatal o apoyo en liquidez. Es grosero que una vez más el Estado termine subsidiando a las súper-ricos de Chile, que son dueños de esas empresas.

Es fundamental generar mayores ingresos fiscales y por esa vía poder sustentar financieramente el mayor gasto público que demanda esta crisis. Por eso se debe rechazar tajante cualquier rebaja de impuestos a las empresas y es urgente aprobar ahora el impuesto a los súper-ricos para financiar el Plan de Emergencia y avanzar en una reforma tributaria integral para el 2021.

Los comunistas postulamos un acuerdo de otro tipo. Un pacto social y político para superar el neoliberalismo y donde la reactivación económica sea parte del tránsito a un nuevo modelo de desarrollo, que supere la lógica neoliberal y extractivista. No podemos sentirnos satisfechos, ni mostrar como un gran logro una reactivación de la economía, donde volvamos a tener más del mismo sistema que generó el estallido social.

La reactivación debe hacerse dando señales de un nuevo modelo de desarrollo que supere el neoliberalismo rentista y extractivista. Donde se contemple el fortalecimiento empresas del Estado. Donde la inversión pública se concentre en vivienda, en infra-estructura de salud, educación. En asegurar acceso al agua y uso eficiente, en obras de servicios sanitarios, agua potable rural, desaladoras, pequeños embalses y riego tecnificado. También subsidio a energías limpias, reciclaje y planes de descontaminación.

En definitiva, en el contexto de la crisis que vive el país, hay que potenciar los acuerdos y medidas de carácter estructural que resuelvan en el fondo las demandas y las necesidades de la inmensa mayoría de la población.

 

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