ANÁLISIS. FMI aprobó Línea de Crédito Flexible al Banco Central

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Economista Hugo Fazio analiza actualidad -y antecedentes- de la situación financiera del país.

 Hugo Fazio. Economista. CENDA. 08/06/2020. El 29 de mayo, el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó la Línea de Crédito Flexible (LCF) de dos años de duración solicitado por el Banco Central por el monto de 17.443 derechos especiales de giro (US$23.930 millones). Esta línea permitirá, de acuerdo a lo expresado por el instituto emisor al solicitarla, incrementar en más de 60% su disponibilidad de liquidez internacional de acceso inmediato. Las reservas internacionales del Banco Central sumaban al aprobarse la LCF unos US$38.000 millones. Días antes, el FMI había cursado su aprobación de otras dos LCF a países sudamericanos: el primero de mayo a Colombia por US$10.800 millones y el 28 de mayo a Perú por US$11.000 millones.

La directora del Fondo Kristalina Georgieva, luego de explicar las razones que fundamentaban otorgarlo, señaló que a pesar de contar con ellas “la economía abierta de Chile está expuesta a riesgos sustanciales, como resultado del brote continuo Covid-19, incluido un deterioro significativo de la demanda global de exportaciones chilenas, una fuerte disminución o reversión de las entradas de capital hacia mercados emergentes y un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras mundiales”. La disponibilidad de la LCF, agregó, “ayudará a aumentar la confianza del mercado en medio de la oleada de incertidumbre y volatilidad de los mercados financieros mundiales, como resultado del brote de Covid-19, al mejorar los amortiguadores externos de Chile y proporcionar un valioso seguro contra los riesgos de cola“( 30/05/20). En un panel de alto nivel de las Naciones Unidas efectuado pocos días antes Kristalina Georgieva cifró en US$100.000 millones los capitales de los países emergentes salidos en busca de seguridad.  Expresando en particular su preocupación por los países con cimientos débiles, entre ellos los exportadores de materias primas básicas.

Poco después de conocida la aprobación de la LCF, el Banco Central informó de una solicitud a la Reserva Federal de EEUU para incorporarse a un programa de “acuerdos temporales de recompra de sus títulos del Tesoro a cambio de dólares de los Estados Unidos”. Ello explicó le “permite acceder a dólares sin tener que vender títulos en el mercado internacional”(04/06/20). Al mismo tiempo, dio a conocer que avanzan las conversaciones con el banco central chino para incrementar una línea bilateral destinada a facilitar las operaciones de comercio exterior entre China y Chile.

Habitualmente la primera información con datos oficiales de la economía nacional proviene de la balanza comercial. Los últimos antecedentes proporcionados corresponden al mes de mayo. En ellos las importaciones, que tienen una alta dependencia de la evolución de la demanda interna, se contrajeron en un elevado 30,2%, alcanzando a US$ 3.900 millones, entregando ya señales de la contracción en curso. En abril en doce meses ya habían descendido 28%. Mientras tanto, las exportaciones, las cuales son determinadas ante todo por la evolución de la economía mundial, se reducían en 20,7%, anotando US$4.940 millones. De manera, que a pesar de las reducciones anotadas la balanza comercial continuó siendo positiva, lo cual conduce a que la caída de la actividad económica sea algo menor. Las colocaciones a China crecieron en 9,2% con relación al mismo mes del año anterior, en abril lo habían hecho en 20%, en cambio a EE UU descendían en 28,8%, a Japón en 34,3%, a Corea del Sur en 38,2% y a Brasil en 34,9%.

El Director del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, manifestó considerando el escenario actual de la economía chilena que el país no necesita la LCF “pero con la incertidumbre global que estamos viviendo -añadió -, mientras más márgenes de precaución que uno tome, mejor” (30/05/20). Esta línea es proporcionada sin condiciones, por tanto, es diferente a los recursos entregados tradicionalmente. La experiencia última en la región más negativa la proporciona el financiamiento entregado a Argentina durante el gobierno de Macri que demandó la aplicación de medidas contractivas. La LCF tiene una tasa de interés variable dependiendo del monto utilizado y de la realidad del mercado, estimándose que estaría entre 2,25% y 2,75%.

Werner reiteró la estimación efectuada de caída en la actividad económica para el año de 4,5% en el Panorama Económico Mundial del FMI. Constató que “los riesgos de un brote prolongado de Covid-19 son altos (…). Si se mantiene la pandemia por mucho tiempo en los principales socios comerciales del país, se afectará en mayor medida las exportaciones nacionales y la inversión extranjera, así como también los flujos de capital hacia la región. De darse el peor escenario, un brote más largo del coronavirus a nivel global, el producto del país podría contraerse hasta 8,5%“. Este shock cambiaría “las percepciones de los mercados emergentes, incluido Chile.” (30/05/20).

La fuerte reducción de la actividad económica de abril, con una caída del Imacec de 14,1%, cuestionó inmediatamente estimaciones efectuadas del nivel de caída del PIB a registrarse en el año. Las realizadas tanto por el IPoM del Banco Central como las del Ministerio de Hacienda y la Dipres quedaron obsoletas. Son dos los hechos fundamentales que no se daban: la pandemia es mucho más violenta y hasta la fecha está en un proceso ascendente marcadamente superior al estimado. De igual manera, la recesión global igualmente es mayor a las proyecciones efectuadas. El Imacec de marzo, con una reducción de 3,5%, habiendo existido confinamiento solo en la segunda quincena, fue una primera advertencia de la contracción que se avecinaba.

Con mayor razón se derrumbaron las expectativas de un pronto inicio del proceso de recuperación económica, que inicialmente el IPoM lo había fijado para el tercer trimestre. Su informe semestral de Estabilidad Financiera lo corrió para fines de año. Bloomberg efectuó una encuesta en que la proyección promedio fue que la economía chilena retrocedería en 2020 un 16,8%, porcentaje ligeramente inferior al de Perú. Al mismo tiempo aumentan las visiones de que la recuperación no se daría en la forma de una V, que supone a la fuerte caída una recuperación a continuación también vigorosa.

Luego se empezaron a conocer indicadores indirectos que mostraban la profundidad de la caída en la actividad. Uno de ellos fue el informe del primer trimestre de ingeniería preinversional dado a conocer por las empresas consultoras de ingeniería (ICON), con una contracción de 23,9%, correspondiendo a la primera fase de un proyecto de inversión. El documento entregado constató que el descenso provino principalmente de la reducción en los requerimientos del sector privado, ante todo de la industria y la minería.

El descenso del Imacec de abril fue más allá de todas las previsiones, constituyendo “la caída más alta -como constató el ministro de Hacienda, Ignacio Briones- desde que se tienen registros” (01/06/20). Fue la primera vez que las medidas adoptadas para enfrentar la pandemia estaban presentes durante todo un mes, luego en mayo se profundizaron. El Imacec no minero, que representa cerca de un 90% del total, se contrajo en un 15,5%, con reducciones muy bruscas informó el Banco Central del sector servicios y en el comercio y en porcentajes menores de la construcción y la industria manufacturera. El Imacec minero se redujo en -0,1%. El índice desestacionalizado, que se mide en relación al mes anterior, descendió en 8,7%.

El Imacec de abril mostró un proceso recesivo muy pronunciado. Este indicador, que se elabora desde 1986, nunca había registrado caídas de dos dígitos. Más bien nunca había superado el 5%. En dos oportunidades se había aproximado a ese nivel. En abril de 1999 fue de 4,8% cuando se vivían las consecuencias de la crisis del sudeste asiático, la cual fue subestimada cuando se inició durante el gobierno de Eduardo Frei siendo ministro de Hacienda Eduardo Aninat, y en febrero de 2009 al alcanzar 4,6% cuando se daba el proceso recesivo iniciado en el país a mediados del 2008 que se expresó en cifras negativas en 2009, como repercusión de la Gran Recesión. Que las mayores caídas de la actividad económica estén influidas fuertemente por fenómenos recesivos a nivel global es otra demostración de la elevada dependencia del país de fenómenos externos.

Este proceso se acentuó debido a la aplicación de las políticas del Consenso de Washington. Desde entonces solo excepcionalmente se han puesto restricciones al absolutamente libre movimiento de capitales, considerado un principio intocable. Durante el gobierno de Patricio Aylwin, el expresidente del Banco Central Roberto Zahler y el jefe de su Departamento de Estudios, Ricardo Ffrench Davis, establecieron exitosamente gravámenes al movimiento de capitales especulativos.

La contracción económica registrada está en línea con la evolución descendente de la actividad global y tiene un poderoso componente interno en las políticas públicas adoptadas para tratar de detener la expansión de la pandemia, las cuales tuvieron un fuerte efecto social negativo. Las medidas adoptadas por el Ejecutivo para compensar este impacto han sido marcadamente insuficientes. El manejo presupuestario efectuado se vio constreñido por privilegiar frenar al máximo el crecimiento del déficit fiscal.

Un estudio preparado por académicos de las Universidades de Chile y Católica establece que los recursos fiscales utilizados, no considerando las reasignaciones presupuestarias, es de apenas un 0,5% del PIB. Con el agravante que las reasignaciones recortaron recursos para OO.PP. y Vivienda afectando así a la inversión. El documento propone la emisión de bonos soberanos por unos US$ 15.000 millones para destinar recursos “a medidas de mitigación de la pandemia”. La formulación también se pronuncia porque el Banco Central tenga la facultad de generar liquidez a través de la adquisición de deuda pública en el mercado secundario, mecanismo ampliamente utilizado a nivel internacional. A este respecto se requiere ir más lejos: terminar con amarres dejados por la dictadura en la Ley Orgánica Constitucional del instituto emisor, promulgada poco antes de su fin, así como en la propia Constitución. Ella incluye tanto el financiamiento indirecto como el directo del Banco Central al fisco. El planteamiento favorable de actuar en el mercado secundario es muy amplio, sin embargo, sigue sin darse ningún paso concreto para posibilitarlo.

La contracción de la demanda interna fue a la vez el factor determinante para que el IPC de mayo cayese en 0,1% con relación al mes precedente y la inflación en doce meses descendiera de 3,4% a 2,8%. Mirado así la inflación negativa no puede considerarse una “buena noticia” como la calificó el ministro de Hacienda, Ignacio Briones. Menos aún si la inflación en doce meses de la División Alimentos se mantuvo en 6,6%. Según las cifras de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE el gasto total mensual del primer quintil, formado por las personas de menores ingresos, se destina precisamente a adquirir alimentos.

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