Los últimos 30 años de vida podemos entenderla como reinstalación en la conciencia del pueblo de la necesidad de transformar profundamente la sociedad.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

Santiago. 07/06/2020. El gobierno sigue mostrando su incapacidad para dar respuesta a la grave crisis sanitaria que afecta al país, con sus derivadas sociales y políticas. Los últimos días, junto al descontrolado incremento de contagiados y fallecidos, somos espectadores de los dispositivos pirotécnicos del actual gobernante en dos dimensiones: buscando generar la sensación de unidad nacional en torno a sus políticas y realizando un cambio de gabinete que pretende sea entendido como una mejora en su calidad de gestión. El fracaso de ambas iniciativas está marcado por la inepcia y falta de credibilidad de la derecha gobernante. A mayor explicación, el enroque de ministros, por ejemplo, no está pensado en enfrentar de manera diferente los agudos problemas que hoy padece la mayoría de nuestr@s  compatriotas, sino en resolver problemas de manejo de poder al interior de la coalición gobernante. Intrascendente en términos de afrontar los desafíos del presente, pero mostrativo de la voluntad del gobernante de persistir en sus ortodoxos criterios neoliberales.

Ante esa realidad, son cada día más los sectores populares que encuentran en su propia organización el mecanismo a través del cual mejor enfrentar su desmedrada situación. La memoria histórica es la fuente de la cual se nutren muchas de las iniciativas que hoy vemos presentes en el mundo popular. Adaptándose a diferentes circunstancias, las ollas comunes, por ejemplo, fueron la forma de enfrentar solidariamente periodos de crisis en los cuales el hambre asoló al pueblo. Fue así durante los primeros años de la dictadura de Pinochet, en las tomas de terreno que dieron origen a las poblaciones populares, en la crisis económica de principios de los años treinta del pasado siglo, en las huelgas de trabajadores que se prolongan en el tiempo sin solución. Es un aprendizaje que se ha hecho desde las primeras organizaciones de trabajadores conscientes a principios del siglo XX, es una práctica que el Partido Comunista ha fomentado, para así eludir el simple asistencialismo que muchas veces inhibe la organización. Durante los 108 años de existencia que cumplimos este pasado 4 de junio, tal como hoy, los comunistas asumimos estas tareas en la perspectiva de la organización y generación de conciencia en los diferentes sectores del pueblo.

Porque este aniversario nos encuentra bajo nuevas condiciones, pero preservando y desarrollando la que ha sido la misión central signada por nuestros fundadores: ser una expresión política de las trabajadoras y los trabajadores organizándoles en la lucha para una condición de vida más digna. Los lineamientos estratégicos que hemos seguido en cada etapa de la historia patria responden a ese propósito. El proceso de construcción que culminó con la conquista del gobierno encabezado por el compañero Allende, hecho del cual estamos próximos a conmemorar su cincuentenario, tuvo ese objetivo. Nuestra tenaz lucha por terminar con la criminal dictadura de Pinochet recurriendo, porque era necesario, al enfrentamiento más directo con el poder militar del opresor, también tuvo como eje una mejor vida para la mayoría de l@s chilen@s. Bien sabemos que este horizonte fue escamoteado por negociaciones poco transparentes, fomentadas por EE.UU., y acogidas por un sector significativo de lo que entonces era oposición para beneplácito de la derecha, que pudo entonces seguir conservando bastiones significativos del poder estatal.

Los últimos treinta años de vida partidaria podemos entenderla como de reinstalación en la conciencia del pueblo de la necesidad de transformar profundamente la sociedad, como condición necesaria para tener una mejor vida para tod@s. No ha sido tarea fácil. Superamos un periodo durante el cual los enemigos de siempre, porque defienden intereses de clase contrarios a los nuestros, pero también otros sectores políticos expresión de otras capas sociales, jugaron a destruirnos. El reconocimiento a Volodia, a Gladys, que encabezaron al Partido durante esta etapa, es que no fue la resistencia por sobrevivir; fue también la mirada lúcida que precisó la contradicción neoliberalismo democracia como la central y planteó la política de revolución democrática como la estrategia para este tiempo.  Ya a comienzos de los noventa y las más de las veces en solitario, señalamos la crítica a este salvaje capitalismo que hoy vastos sectores acogen. Sin abandonar jamás nuestra vinculación con el movimiento social, más aún, integrando organizadamente a él nuevas expresiones como por ejemplo las disidencias de género, avanzamos hacia una política que posibilitará romper la exclusión, de la cual no sólo el P.C. era víctima. Exploramos variadas fórmulas, pero dado el sistema binominal, fue en un acuerdo por omisión con la entonces  Concertación que logramos elegir tres diputados. El movimiento estudiantil del 2011 sin duda no fue de l@s comunistas, pero nadie podrá negar la capacidad y voluntad transformadora de militantes nuestros que jugaron roles significativos en dicho movimiento. Formamos parte de la coalición Nueva Mayoría, con la cual accedimos al gobierno y lo hicimos en la perspectiva de abrir espacios que posibilitaran más democracia y justicia social. Fue un gobierno en disputa, pero en lo central el cambio de sistema electoral posibilitó que en las últimas elecciones se rompiera el esquema de dominación en base a dos bloques y pudieran expresarse nuevas fuerzas políticas. Actualmente somos convencidos opositores, porque un gobierno de los empresarios poco de bueno puede ofrecer a l@s  trabajador@s.  Entonces, al cumplir 108 años, el orgullo militante se traduce en ser fieles a lo que a lo largo de esta historia las y los comunistas hemos aportado a construir un Chile justo, digno y democrático; nuestro homenaje a quienes en esta tarea dejaron la vida o perdieron la vida, pero segur@s que este Partido es una organización imprescindible que perseverará en su objetivo de construir una nueva sociedad, construir el socialismo.

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