Discurso de Guillermo Teillier, en el 108 aniversario del Partido Comunista de Chile.

Equipo ES. 06/06/2020. El pasado jueves 4 de junio, el Partido Comunista de Chile, conmemoró los 108 años de su nacimiento, fundado por el líder sindical, Luis Emilio Recabarren. Debido a la crisis sanitaria, el PC anunció que no podría realizar ningún acto masivo público, pero este sábado, a través de distintas plataformas, se efectuó un acto en el que habló Guillermo Teillier, presidente de la colectividad.

El siguiente es el texto íntegro de su intervención:

Queridas compañeras y compañeros.

Celebramos este aniversario en medio de una crisis del neoliberalismo a nivel global y de un mundo asolado por la pandemia.

El imperialismo norteamericano, en defensa del capitalismo, se empeña en desestabilizar por cualquier medio a los que amenazan su hegemonía.

No sólo ha quitado los fondos a la OMS, se retira de los tratados de reducción de armas, sanciona a diversos países, impone el bloqueo brutal contra Cuba y Venezuela sino que además, hoy amenaza a su propio pueblo con lanzar a los militares a las calles.

Trump es la cara más visible, es la cúspide representativa del capitalismo neoliberal, su brazo político y armado, que pretende mantener su hegemonía en el mundo.

Los gobiernos de derecha se alinean con esta doctrina, se suman a los intentos golpistas y a las agresiones contra Venezuela, aceptan la presencia de tropas en Colombia y el asesinato de centenares de líderes sociales en ese país. Están dispuestos a cualquier cosa, incluso abrir las puertas al fascismo para mantener el modelo.

Pero los pueblos no se someten. Al igual que hoy, cuando el pueblo norteamericano se levanta en una oleada de protestas, contra el racismo y la discriminación política, social y económica, en nuestro país, en octubre del año pasado, se produjo el estallido social que puso en jaque al gobierno neoliberal de Piñera, que tuvo que ceder y abrir paso a un proceso para establecer una Nueva Constitución Política, camino posible para avanzar hacia un nuevo proyecto de desarrollo para Chile.

Este proceso de lucha contra el neoliberalismo fue interrumpido por la Pandemia que empezó a asolar al mundo en enero de este año, con muy claras señales sobre su desarrollo y también con tempranas enseñanzas de cómo debía enfrentarse para morigerar la velocidad de los contagios y finalmente contenerla.

No fue considerada la evidencia internacional en toda su magnitud por el gobierno neoliberal de Chile, ni escuchó las serias advertencias de la comunidad médica y científica.

Hoy estamos al borde de una crisis hospitalaria. Esperamos que la cuarentena en Santiago, tomada con retraso, finalmente contenga los contagios.

No queremos que el pueblo siga sufriendo.

Las consecuencias serían mucho más graves, si no fuera por la permanencia de la salud pública estatal, que atiende al 80% de la población y que, pese a la falta de recursos actúa con eficiencia, una alta experiencia y una gran entrega de funcionarios y personal médico, que se merecen todo nuestro respeto.

Pero quedan las consecuencias que se traducen en la agudización de la crisis social. Casi un millón y medio de trabajadores han perdido su empleo y se calcula llegará a un 23% de la masa laboral. Los subsidios que ofrece el gobierno están por debajo de la línea de la pobreza, no son universales y dejan a millones sin ayuda adecuada. La Pequeña y Mediana empresa está sometida a créditos con aval del estado, pero otorgados por la banca privada con intereses que sobrepasan la capacidad de endeudamiento. El 80% no recibirá ninguna ayuda.

La crisis ha sido aprovechada en buena medida para transferir recursos públicos a las empresas que lucran con la salud, proteger a los grandes grupos económicos, convertirla en una nueva oportunidad de lucro privado y acentuar la precarización de los trabajadores.

Es esta situación la que nos dice que la pandemia no va a detener la lucha social, por lo que se avizoran grandes batallas de enfrentamiento político, ideológico y de masas entre los que quieren mantener los privilegios de una elite y los que propugnan el cambio de sistema.

Está cada día más claro que los problemas globales que se vienen, como la pandemia o los efectos de la crisis económica, sólo pueden ser abordados con eficiencia desde un Estado que disponga de verdadera soberanía económica y de dirección del proceso productivo, en un sistema mixto de empresas, y que lo haga en nuestro país, al menos, con el pleno desarrollo de la ciencia y la tecnología, en lo cual tenemos un enorme atraso.

Aparece muy nítidamente hoy como los países socialistas han demostrado el valor de la responsabilidad social del Estado y contado con las ventajas propias para planificar e impulsar acciones centrales en materia de políticas públicas y la solidaridad con otros pueblos. Esto lo percibe la gente común y ha sido clave para comprender la importancia del carácter del Estado en el progreso económico y social de un país.

Y también es relevante la solidaridad y la cooperación en todas sus formas, en especial en materia de investigación e innovación científica y del multilateralismo y la cooperación en los foros internacionales, en favor de la soberanía de los pueblos, la paz y la preservación de la Humanidad.

Compañeras y compañeros, no podría terminar esta intervención sin poner de relieve y saludar la forma como se ha mantenido la organización y lucha bajo pandemia. El mismo pueblo nos dio la pauta, desplegando una ola de solidaridad, en las comunas populares y de menos ingresos, con ollas comunes, comedores populares, atención a los ancianos y los postrados, fabricación de vendas y sanitización de viviendas. Y también protestas en sectores populares impulsadas por el hambre.

Y también saludar como, ante la discriminación de los medios de comunicación empresariales y de corte neoliberal, se ha desplegado una batalla incesante a través de las redes en defensa de los trabajadores, las capas medias y las pymes. De exigencias de medidas sanitarias eficaces y también de entrega de propuestas.

Los comunistas, hoy, participamos de un conglomerado de partidos anti neoliberales (Unidad para el Cambio) y de una coordinación de partidos y movimientos políticos afines y una convergencia de organizaciones sociales (Chile Digno), alianza unitaria que debemos fortalecer en todas comunas.

El desafío es lograr una coordinación más amplia frente al plebiscito de octubre, y a las elecciones de la Convención Constituyente, de Gobernadores, Alcaldes y enfrentar con éxito la de Concejales, todas en marzo de 2021.

Los invito a celebrar los 50 Años de la formación de la Unidad Popular que hizo posible el Gobierno de Salvador Allende, como corresponde, luchando por nuestros ideales.

No puedo terminar esta ponencia, sin expresar nuestra solidaridad con Cuba, Venezuela y todos los pueblos que sufren de las agresiones del Imperialismo Norteamericano.

Nuestra protesta ante los constantes crímenes de dirigentes sociales en Colombia y la permanencia en ese país de tropas norteamericanas.

Saludar el rompimiento del bloqueo por parte de Venezuela e Irán.

Expresar también nuestra admiración por la irrupción de la protesta popular en EEUU ante los crímenes raciales y la situación de opresión y maltrato social e irrespeto de los derechos de las llamadas minorías.

Trump con su actitud da alas al surgimiento del neofascismo en EEUU y en nuestros países, que se cierne como un peligro de respuesta del capitalismo a las demandas populares.

Saludamos la ejemplar solidaridad de China y Cuba en materia en recursos materiales y sobretodo de personal médico y sanitario, para distintos países.

Lo decimos una vez más, ni el acoso judicial, ni la represión, ni la intención de desaforar a nuestros diputados y criminalizar la demanda social, nos detendrán en nuestra lucha.

Aquí estamos, como siempre junto al pueblo y los trabajadores. Los saluda el partido de Luis Emilio Recabarren y Teresa Flores nuestros fundadores, de Pablo Neruda, Víctor Jara y de tantas compañeras y compañeros que han mantenido nuestro carácter de luchadores inclaudicable y sobre todo, de nuestros héroes y heroínas que han caído luchando contra el fascismo.

Y como siempre, como lo decía Gladys, ¡Mil veces, Venceremos!