Estos tiempos son y deben seguir siendo tiempos para el debate de ideas, para la organización del descontento.

Eduardo Contreras

Abogado

Santiago. 05/06/2020. La insólita situación que por este tiempo se vive en Chile y el mundo nos muestra la similitud de las causas y efectos del fenómeno, pero por otra parte nos enseña la diferencia de sus consecuencias según sea la estructura política, económica y social del país específico de que se trate.

No es la misma la situación en los países de estructura capitalista, como el nuestro, con un Estado sin recursos ni facultades en las más importantes áreas de la vida social, que en aquellos que optaron por el socialismo o en aquellos en que, a lo menos, mantienen la existencia de un Estado dotado de recursos y facultades amplias, importantes, fuertes, en áreas como la Salud, la Educación, la Economía, el Comercio, la Previsión, el Transporte.

Es decir aquellas sociedades que son hoy tal como lo era nuestro país, Chile, desde finales de los años 30 del siglo pasado hasta el 11 de septiembre de 1973. Aquel oscuro día en que el gobierno norteamericano, el gran empresariado nacional y los altos mandos de las Fuerzas Armadas pusieron fin a ese tipo de sociedad para instaurar un modelo absolutamente desigual.

Un modelo de acumulación de recursos en favor de unos pocos grupos privilegiados, descartando absolutamente el apoyo estatal a las mayorías nacionales precisamente en las materias esenciales como son la Salud, la Educación, la Previsión, la Economía, etc…Yque sigue siendo hoy el mismo tipo de sociedad en nuestro país. El de los Chicago Boys, el de Pinochet, el de Jaime Guzmán, el del gobierno norteamericano, el de la derecha criolla y de aquellos que, bajo una túnica de aparente progresismo han mantenido ese nefasto modelo hasta hoy.

Nunca debemos olvidar que Pinochet no fue derrocado. Todos sabemos que en momentos en que la lucha popular antifascista alcanzaba importantes niveles de masividad, de combatividad y de fuerza, se produjo el nefasto acuerdo entre la dictadura y los sectores opositores signados por la ideología burguesa. Fue el acuerdo de esas fuerzas el que cambió la dictadura por un régimen formalmente democrático y en consecuencias lo que vino después fue el resultado de ese compromiso político entre los sectores y organizaciones que fueron los golpistas del 73 y aquellos partidos políticos y fuerzas sociales que optaron por negociar ante el riesgo cierto en esos años de un salida popular, realmente democrática y partidaria de un nuevo modelo de sociedad.

Desde entonces, nada importante ha cambiado. Buen ejemplo de los tiempos políticos que se vive es el llamado a acuerdos políticos que por estos días hacen juntos José Miguel Insulza, supuestamente “socialista” y Mario Desborbes, líder de la derechista Renovación Nacional. ¿?

No es el objeto de esta breve nota, pero por cierto para conclusiones rigurosas no se debe prescindir del análisis objetivo de lo que fueron los gobiernos de la Concertación. En síntesis, nuestra opinión es que fueron la continuidad del modelo impuesto por la dictadura, pero sin la extrema violencia de entonces.

En un contexto tal, no ha sido casual la magnitud y claridad del llamado “Despertar” socio político iniciado en octubre del año pasado y que no hay duda alguna que continuará. Con razón se dijo entonces: “No se trata de 30 pesos sino de 30 años de injusticias”.

Es el categórico ¡Basta! a una situación insoportable. Se trata nada más ni nada menos que el firme propósito de poner fin a un modelo ultrareaccionario establecido en favor de los poderosos grupos económicos nacionales y extranjeros y en contra de los legítimos derechos del pueblo trabajador. Por tanto estos tiempos de pandemia -aun en las difíciles condiciones que se vive y las limitaciones impuestas por los medios de comunicación de los dueños del país- son y deben seguir siendo tiempos para el debate de ideas, para la organización del descontento.

Cada sector ha mostrado su cara real, Ahí están los pseudo “demócratas” que corren a firmar acuerdos con Piñera y su montonera gobernante. Es la búsqueda incesante de la mantención de los privilegios. Es evitar a toda costa que el Estado recupere su función rectora en la Economía nacional.

Han llegado a plantear que se ayude al salvataje de LATAM usando recursos de las AFP, es decir los fondos de los pensionados y pensionadas de este país para sostener y salvar al pequeño grupo de empresarios, nacionales y extranjeros, que se han aprovechado de la privatización, hecha por la Concertación de la que fuera una gran empresa aérea del Estado.

A su turno, aprovechándose también de esta enrarecida situación, varios de los condenados por sus brutales crímenes en dictadura han presentado recursos ante el Juzgado de Garantía de Colina. Piden sustituir las penas privativas de libertad por arresto domiciliario mientras dure la emergencia sanitaria por Covid-19. Entre ellos figuran criminales de la talla de Crisóstomo Ferrada Carrasco, de Pedro Espinoza Bravo de Raúl Iturriaga Neumann. Y si bien esos amparos fueron inicialmente rechazados, los condenados dedujeron recursos ante la Corte de Apelaciones de Santiago.