Más bien se trató de un ajuste político interno. RN logró entrar al comité político y con Alvarado se espera mejor vínculo con el Parlamento. Cargos clave, intactos.

Hugo Guzmán. Periodista. 05/06/2020. Intrascendentes los cambios en el gabinete ordenados por el Presidente Sebastián Piñera. Más bien se trató de un ajuste político interno, sin que implicara modificar las estrategias del gobierno frente a la crisis sanitaria, las medidas económicas y las dificultades sociales. Puestos clave, como Jaime Mañalich en Salud, Ignacio Briones en Hacienda o Karla Rubilar como vocera de La Moneda, no fueron tocados.

“Sillita musical” repitieron hasta el cansancio desde la oposición para caracterizar los movimientos en el gabinete, sin que generara alguna mirada positiva o que se pensara en que esto podría traer modificaciones en los planes de La Moneda.

En el oficialismo no hubo grandes aplausos, dado lo acotado del cambio, pero sí algunas sonrisas. En Renovación Nacional (RN) porque entró uno de los suyos al comité político de La Moneda y en la Unión Demócrata Independiente (UDI) porque Claudio Alvarado, uno de sus más reconocidos funcionarios y militantes, quedó a cargo de la relación del gobierno con el Parlamento, al ocupar la titularidad del ministerio de la Secretaría General de la Presidencia.

Para la opinión pública, una situación que no trajo expectativa alguna o un alto interés, dadas las tremendas dificultades por las que atraviesa el país.

El punto más sensible fue la salida del ministro de Desarrollo Social y Familia, Sebastián Sichel, uno de los miembros del gabinete mejor evaluados en estos meses, y que tenía cierto posicionamiento comunicacional y político. Varias versiones circularon respecto a su salida, y en lo negativo se le atribuyó los errores en el diseño del plan de donaciones de 2 millones y medio de cajas con alimentos, y haberse concentrado excesivamente en las políticas públicas derivadas de la crisis sanitaria y no atender otras áreas de su cartera como infancia y pueblos indígenas. Pero también se dijo que era inevitable su salida en el ajuste político interno, ya que no milita en ningún partido, y su salida permitía que se metiera en Desarrollo Social al RN Cristian Monckeberg, y con ello esa colectividad pasaba a estar en el comité político. Por eso, en términos de estrategia ministerial, tampoco se espera algo nuevo en esa cartera.

Políticamente, tuvo significancia la salida del ultraconservador Felipe Ward del ministerio Secretaría General de la Presidencia, porque hace tiempo que se calificaba como débil y deficiente su labor en el relacionamiento con el Parlamento. Nunca habría logrado un buen diálogo con las y los legisladores, ni habría imprimido la fuerza necesaria a la gestión gubernamental ante senadores y diputados y a la promoción y defensa de proyectos del Ejecutivo. En varios momentos se le vio más bien a la sombra de los ministros Gonzalo Blumel (Interior) e Ignacio Briones (Hacienda). Ward no logró convertirse en un interlocutor de peso ante los parlamentarios y su rol negociador en torno de delicados proyectos era mal evaluado transversalmente.

En cambio, a Claudio Alvarado se le ve como un “hombre fuerte” con capacidad de diálogo, de manejo político y respetado en sectores de la oposición. Es caracterizado como un funcionario y militante UDI eficaz y algo quitado de bulla, pero conocedor del Parlamento. Tendría la confianza de Piñera y del jefe del “segundo piso” presidencial, Cristian Larroulet. Su estilo y gestión gusta dentro de la derecha. Según el análisis de algunos medios de prensa, Alvarado trabaja bien con Gonzalo Blumel, algo que no ocurría entre el ministro del Interior y Ward.

Luego del ajuste, al hablar en uno de los patios de La Moneda, quedó claro en las palabras del Presidente Piñera, que ésta modificación en su gabinete no significa cambios en las estrategias de su gobierno, al punto que volvió a repetir frases retóricas respecto a la pandemia y el momento que vive el país.

De hecho, no hubo ningún anuncio especial del mandatario y en reunión posterior con los nuevos y antiguos ministros, no se planteó ninguna tarea realmente nueva e incidente en lo que se viene haciendo.