Más allá de estigmas, hay una amalgama en tiempo histórico de los distintos periodos que le tocó vivir al PC, que se expresa en su actualización programática y reivindicativa.

Gonzalo Magueda. Periodista. 04/05/2020. Es la segunda colectividad política más antigua del país, después del Partido Radical. Pese a ello, es una de las que acumula más respuestas actuales frente a lo que algunos definen como “una sociedad chilena que cambió”.

El Partido Comunista de Chile llega este 4 de junio de 2020 a los 108 años de existencia, fundado ese día de 1912 como Partido Obrero Socialista de Chile, en la ciudad de Iquique, por el líder sindical Luis Emilio Recabarren, junto a otras y otros dirigentes obreros. El 2 de enero de 1922, el POSCh, en el marco de la extensión de las fuerzas comunistas en el mundo y la consolidación de la Revolución Rusa, pasó a llamarse Partido Comunista de Chile.

Y si pasó por periodos dictatoriales y de clandestinidad (sobre todo las etapas de Gabriel González Videla y su “ley maldita” anticomunista y la dictadura cívico-militar iniciada en 1973), otros de gran convulsión social y política y una experiencia como el gobierno de la Unidad Popular, ahora el PC está enfrente, como otra multiplicidad de organizaciones sociales y políticas, de esta inmensa crisis sanitaria por la expansión del nuevo coronavirus. Botones de muestra de que es un partido ligado férreamente a la historia de Chile y sus acontecimientos más determinantes.

Si hace 108 años impulsó las huelgas obreras por jornada de ocho horas y sueldos dignos, hoy el PC plantea la protección del empleo y los salarios de los trabajadores.

Transformaciones ayer y hoy

En el siglo pasado, el Partido Comunista fue protagonista de luchas emancipadoras de mineros, obreros, mujeres, campesinos, intelectuales, donde se reivindicaron el derecho a la huelga, el derecho al voto para la población femenina, el acceso a salud y educación para el pueblo, la expansión de una reforma agraria, la existencia de una prensa popular y la consolidación de la organización de los trabajadores.

En pleno siglo XXI, ese basamento lo mantienen los comunistas en base a su programa y hoy libran una batalla en una escenario donde la contradicción esencial, así lo definen, es entre democracia y neoliberalismo. De allí que en documentos recientes plantearan el apoyo a una nueva Constitución, avanzar hacia otro modelo de desarrollo, promover la industrialización del país y profundizar la democracia participativa.

En un documento programático, desde el PC se sostuvo que “en definitiva, los chilenos debemos resolver las tareas históricas de una revolución democrática, popular, nacional, antiimperialista y anti oligárquica. Será el resultado de la unidad y de la fuerza del pueblo que deberá disponer de toda su capacidad para hacer cumplir el pleno ejercicio de su voluntad soberana y garantizar su afianzamiento”.

Ámbitos de batallas

Siendo Recabarren un obrero tipógrafo, fue un gran impulsor de la prensa obrera y de la necesidad de la educación y la ilustración de los trabajadores para llevar adelante los programas y las luchas transformadoras.

Así, en el seno de los comunistas la cultura y la labor intelectual fue un característica y militaron en sus filas el científico Alejandro Lipschutz, el Premio Nobel de Literatura, Pablo Neruda, el escritor Volodia Teitelboim, los cantautores Violeta Parra y Víctor Jara, entre otros personajes de la cultura nacional.

En estos 108 años, las mujeres comunistas jugaron un rol determinante en el desenvolvimiento de la colectividad, en las luchas sociales, políticas y sindicales, y también en las batallas por los derechos de las mujeres y las demandas feministas. Varias comunistas, por ejemplo, destacaron en el logro del voto femenino, en la fundación de organizaciones sindicales, en la fundación y desarrollo del histórico Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena, en las tareas del gobierno de la Unidad Popular y en la lucha antidictatorial. En la historia del PC destacan figuras como Teresa Flores, María Espíndola, Carmen Vivanco, Julieta Campusano, Mireya Baltra, Marta Ugarte, Gladys Marín y otros ilustres mujeres chilenas.

De acuerdo a datos de la Comisión Rettig y Comisión Valech, varios cientos de integrantes del Partido Comunista figuran en la lista de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos, además de miles que fueron encarcelados, torturados, exiliados y exonerados. Es así que desde el PC, hace décadas, se reivindica “Verdad y Justicia” en materia de derechos humanos, se continúa exigiendo la ubicación de más de mil detenidos desaparecidos y se sostiene que “la mayoría inmensa de los chilenos aspira a que nunca más asole nuestro país el terrorismo de Estado”.

A estas alturas, también los comunistas plantean la existencia de un Estado plurinacional, “que reconozca a los pueblos aymara, atacameño, pascuense y kaweskar, así como la autonomía política y cultural del pueblo mapuche, sus tierras y cultura, costumbres, lenguas y tradiciones”.

El PC asumió el respaldo a los derechos de los migrantes, de la diversidad sexual, de los adultos mayores, de los pensionados y en una línea continua de su desempeño, la necesidad de la promoción de la cultura.

Más allá de ciertos estigmas, hay una amalgama en el tiempo histórico de los distintos periodos que le tocó vivir al PC, que se expresa en su actualización programática y reivindicativa. Si hace casi un siglo planteó el voto para las mujeres, hoy apoya a las mujeres en sus derechos sexuales y reproductivos. Si hace un siglo sostuvo que los patrones debían pagar sueldos justos, hoy sostiene, por ejemplo, que las familias multimillonarias paguen un impuesto de un dos por ciento para inyectar recursos a planes sociales. Si a inicios del siglo XX los comunistas exigieron salud y educación para los trabajadores, hoy entregan propuestas para solidificar la educación y la salud pública. Si en las primeras luchas se reivindicó que los trabajadores pudieran llegar al Parlamento, hoy se plantea avanzar hacia una democracia participativa y representaciones políticas plurales y no binominales.

Como sea, el PC no solo arriba a sus 108 años, sino que está desplegado con una base de decenas de miles de militantes y estructuras organizativas en todo el territorio nacional, cuenta con representación parlamentaria, regional y comunal, forma parte de la oposición antineoliberal y un porcentaje electoral, cuenta con un programa que contiene propuestas de país, lo que lo mantiene vigente y actuante en la vida nacional.

Luis Emilio Recabarren:

“Cuándo un trabajador está enfermo, ¿quiénes están a su lado?, ¿Quiénes le llevan protección o algún alivio? Únicamente sus compañeros de trabajo, nunca el patrón. En cualquiera desgracia que le ocurra al trabajador ¿Quiénes están a su lado para ayudarle o consolarle? Siempre sus mismos compañeros de trabajo, nunca el patrón, nunca el gobierno. Entonces hay una razón fundada para que el trabajador esté siempre unido y compacto”.