¿Cuándo los ineptos que nos gobiernan asumirán la gravedad de la crisis sanitaria que nos afecta y sus nefastas consecuencias económicas y sociales para una mayoritaria proporción de nuestra población?

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

 Santiago. 10/05/2020. Más de veinte mil casos de contagiados. Sólo en el mes de mayo más de diez mil. La cantidad de muertos supera las tres centenas; 25 de las 34 comunas de la provincia de Santiago bajo situación de cuarentena, sin considerar Puente Alto y San Bernardo (comunas de la Región Metropolitana no incluidas en la provincia). Casi 5 millones de chilenas y chilenos recluidos obligatoriamente en sus hogares. Es el crudo recuento de la pandemia hasta la fecha en nuestro país. Esto cuando sólo hasta dos semanas atrás, con una facinerosa irresponsabilidad, autoridades de gobierno del más alto nivel hablaban de la “nueva normalidad”, incitando a la normalización de asistencia a clases de los niñ@s, el reintegro de los trabajadores del sector público a sus labores de manera presencial, la apertura del comercio, en particular los mall. ¿Quién asume la responsabilidad? ¿Cuándo los ineptos que nos gobiernan asumirán la gravedad de la crisis sanitaria que nos afecta y sus nefastas consecuencias económicas y sociales para una mayoritaria proporción de nuestra población?

Una dimensión más de esta percepción disociada de la realidad que tiene este gobierno de la derecha, se expresa cuando se discuten medidas paliativas para enfrentar esta crisis en el parlamento. Específicamente, ante el rechazo tanto en la Cámara como en el Senado de la propuesta gubernamental de Ingreso Familiar de Emergencia, el gobierno amenaza con el veto presidencial, imponiendo por esta vía su criterio. Ante esto, casi todos los sectores políticos llamados opositores con representación parlamentaria, expresan en un comunicado público “un urgente llamado al Gobierno a ponerse en el lugar y situación de la gran mayoría de las familias del país…(atendiendo a que Chile hoy)…no enfrenta restricciones insalvables o limitantes absolutas en cuanto al gasto fiscal”. Lo solicitado en definitiva al gobierno es que incremente los 802 millones de dólares, considerados insuficientes si, como lo señala la diputada Camila Vallejo, lo pretendido es  que  “los  chilenos que han visto disminuido sus ingresos, que están sin trabajo o que la informalidad de sus trabajos no le han permitido sortear esta crisis como corresponde, puedan quedarse en casa y no exponer la salud de ellos mismos, como de sus familias”. Estas medidas para mitigar la crisis social y económica asociada a la pandemia, no pueden obviar la necesidad, también planteada en este comunicado de: “diseñar una nueva política pública respecto de nuestro sistema tributario y modelo de desarrollo, que realmente haga posible impulsar el desarrollo inclusivo de Chile y disminuir rápidamente las brechas  de desigualdad, las cuales han quedado nuevamente al descubierto”

La valoración a esta iniciativa conjunta de los sectores de oposición en el Parlamento, no puede eludir la constatación de la inexistencia de una estrategia única de estos sectores para enfrentar el gobierno, que nace de la incapacidad de llegar a un diagnóstico base común de la realidad y en consecuencia, a algunas definiciones programáticas básicas que ofrecer a la ciudadanía. El movimiento social que se expresó a partir del 18 de octubre demanda transformaciones. La diferencia central en la oposición está en cuál es la profundidad  de las transformaciones requeridas por la sociedad chilena. Algunos están en disposición de negociar AHORA  con la derecha porque en definitiva creen que ajustes menores resuelven el conflicto evidenciado a partir de octubre. Como lo dice lúcidamente un dirigente demócrata cristiano, esta es una estrategia de subordinación al actual modelo: “es subordinada porque hace viable una alternativa al sistema que la derecha busca perfeccionar, pero no cambiar”.

La lucha del pueblo chileno por mejorar sus condiciones de vida ha pasado por diferentes etapas. Ha debido sortear obstáculos, actuar con originalidad, recrearse a lo largo de la historia. La circunstancial situación actual generada a partir de una pandemia universal, no es óbice para seguir manteniendo y desarrollando los objetivos que nos convocan en este período. Necesitamos cuidar la vida nuestra y de los sectores más desposeídos, que claro está no son la preocupación de este gobierno;  pero necesitamos mantener organización para tener una nueva constitución y enfrentar los procesos electorales del próximo año logrando avances de los partidos del movimiento popular. El presente sigue entonces siendo de lucha. Lucha por la justicia, por la democracia, por la libertad, lucha por la cual muchos han ofrendado sus vidas. Nuestro recuerdo y homenaje en este mayo 2020 a nuestros dirigentes caídos en calle Conferencia en 1976. A ellos, honor y gloria.

Deja una respuesta