Ojos y voces frente a la pandemia que asola al mundo y a Chile. Lecciones que se deberían sacar. Realidades y demandas a la vista. Papel del Estado. Impacto en los trabajadores.

Equipo ES. 05/2020. Karen Palma. Párrafos entrevista El Siglo.

Dirigenta de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (FENATS) y Encargada del Departamento de Salud de la Central Un itaria de Trabajadores (CUT).

Hace bastantes años veníamos denunciando la situación que vivía el Sistema de Salud y que frente a una pandemia como la que estamos viviendo, no tendríamos la capacidad de resistir. En particular porque una de los demandas centrales tenía que ver con fortalecer la Red Pública, por terminar el lucro en la Salud y, lamentablemente, hoy día esta política se mantiene antes del surgimiento del Covid-19, pero también durante.

Hoy día no es menor la incertidumbre, el miedo que tiene la población y de esto no se escapan los propios trabajadores de la Salud frente a un gobierno y un ministerio que no ha sabido dar instrucciones claras, que un día dicen que no es necesario el uso de mascarillas, que al otro dicen que sí, etc. Intentan responsabilizar a los y las funcionarias de la falta de insumos cuando la responsabilidad principal es del gobierno. Ellos han alardeado que desde enero se están preparando para esta crisis cuando todos nos damos cuentas que sólo existe improvisación, por lo tanto, desmentimos que la falta de insumos se deba al robo de los propios funcionarios.

Esta pandemia debemos verla también dentro de un contexto. Cuando veíamos la explosión social del 18 de octubre del año pasado, la ciudadanía, el pueblo organizado, demandaba mejor salud y el tema estaba en todas las conversaciones, en los Cabildos, en las protestas como la primera o segunda necesidad y, creemos, esta demanda es una tarea pendiente que no se debe olvidar. Lo que hoy día estamos viviendo es el enfrentamiento de una pandemia en un modelo de mercado, donde todo está regulado por quién tiene más o menos recursos y donde vemos en riesgo la vida, en particular la de los más pobres, donde la salud se mueve a partir de los recursos económicos que cada uno tenga en su bolsillo. Entonces, creo que el desafío es avanzar en un Sistema Universal de Salud, avanzar en un Sistema Público de Salud sólido y no como sucede hoy. Para que no nos pille en esta situación, porque no da lo mismo haber enfrentado este Covid-19 con un sistema de salud sólido, con redes asistenciales, con prevención y educación sanitaria que enfrentarlo en estas condiciones. Esto es un punto clave que tiene que tener claro la población. Da la impresión que el gobierno quiere construir un relato que justifique lo que se ha hecho: “esta es una situación mundial a la que tenemos que hacerle frente”. Cierto, pero lo que no se dice es que no da lo mismo cómo se le hace frente con un Sistema de Salud constituido como un derecho humano, con un Estado fuerte que permita entregar las prestaciones a toda la población o con un modelo como el Chile que es un modelo de mercado y donde te resguardarán tú vida o tu salud de acuerdo a cuánto dinero tengas en el bolsillo. Creemos que esta es la gran lección y que hoy día estas carencias evidenciadas por la pandemia levanten nuestras futuras luchas donde se exija la Salud como un servicio permanente de Primera Línea.

Luis Larrondo. Párrafos entrevista El Siglo.

Doctor. Presidente de la Sociedad de Bioquímica de Chile.

Una de las lecciones es que existan capacidades de equipamiento mayor en Chile, por ejemplo, el hecho de que tengamos tan pocos robots para procesar muestras es algo que uno lo podría haber visto hace tiempo, pero nunca se había hecho crítico como ahora. Por otro lado, hay formas como uno podría haber empezado a fabricar reactivos para hacer diagnósticos de forma local el problema es que todo eso está sujeto a patentes y es producido solo por algunas compañías y en este momento no están dando abasto para producir estos test. Uno podría llegar a acuerdo de bypasear la patente para hacer los reactivos de forma local, pero los insumos para hacer esos reactivos tampoco los tenemos. Podemos visualizar a futuro que hubiera nodos regionales que permitan hacer distribución estratégica de insumos esenciales. Eso va de la mano de las tecnologías de acceso libre que podría ayudar a solucionar esta crisis. El problema es que mucho de los recursos que ellos tienen en reactivos están en laboratorios en Estados Unidos o Inglaterra y no es cosa de llegar y mandarlos desde allá hasta acá, porque los flujos de vuelo están erráticos, y muchas universidades están cerradas. Pero si hubiésemos tenido un repositorio de esos recursos en Brasil o en distintas capitales de Sudamérica sería más fácil tener acceso a ellos. En el iBio estamos muy interesados en impulsar eso y uno de los colegas que trabaja ahí, Dr. Fernán Federici, está súper conectado con la comunidad internacional que trabaja en tecnologías libres. De hecho, ha sido frustrante haber querido pero no tener aún en este momento  repositorios locales. Es un momento histórico para esa discusión. Por lo mismo, esto nos llevó a reflotar una idea que teníamos en el instituto de montar una “Bio Foundry”: un lugar para la fabricación de insumos genéticos y que en conjunto con repositorios, pueda permitir una cierta autonomía territorial, algo fundamental en un escenario donde la conectividad aérea con otros países está afectada. Así, con una Bio Foundry, uno pudiera estar fabricando algunos de los reactivos necesarios para los tests biológicos. Por otra parte, hay planos circulando para hacer respiradores mecánicos a través de equipamiento simples, cuyos planos son de códigos abiertos, es decir no están sujetos a patente y cualquiera que tenga el equipamiento básico lo pueda hacer.

La discusión a futuro es como asegurar las capacidades para cuando se cierran fronteras, mantener algunos insumos básicos para fabricar en forma local. Lo importante es poder contar con laboratorios de fabricación “Fablabs” donde poder implementar y fabricar esos prototipos y luego poder escalar producción.

Leonardo Boof. Párrafos de un artículo.

Teólogo.

La pandemia actual de coronavirus representa una oportunidad única para repensar la forma en que habitamos la Casa Común, la forma en que producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza. Ha llegado el momento de cuestionar las virtudes del orden del capital: acumulación ilimitada, competencia, individualismo, indiferencia ante la miseria de millones, la reducción del Estado y la exaltación del lema de Wallstreet: “la codicia es buena” (greed is good). Todo esto ahora está en jaque. Tiene los días contados.

Lo que puede salvarnos ahora no son las empresas privadas, sino el Estado, con sus políticas generales de salud, siempre atacadas por el sistema de “mercado libre” y serán las virtudes del nuevo paradigma -defendido por muchos, y por mí-, del cuidado, de la atención, de la solidaridad social, la corresponsabilidad y la compasión.

Apoyo la tesis de que esta pandemia no puede combatirse sólo por medios económicos y sanitarios -que siempre serán indispensables-. Lo que nos exige es cambiar el tipo de reacción que tenemos con la naturaleza y la Tierra. Si, después de que la crisis ha pasado y no hacemos los cambios necesarios, la próxima vez, puede ser que sea la última, ya que nos convertimos en enemigos de la Tierra, y puede que ya no nos quiera aquí.

Bárbara Figueroa. Párrafos de entrevista en Radio Nuevo Mundo.

Presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Es evidente que los países no van a poder enfrentar esta crisis si sólo centran su esfuerzo en la situación de salud ( ) tienen que hacer un esfuerzo para que este proceso que estamos viviendo en materia sanitaria, no tenga un efecto a largo plazo en materia económica y en protección y generación de empleo, que es una cuestión fundamental. El gobierno ha tenido que ir haciendo anuncios en materia económica, pese a lo insuficiente de los montos. El gobierno habló de que han hecho un plan económico que es por lejos de los más ambiciosos e históricos. Si uno mira las cifras, esas platas luego van a retornar al Estado, porque son préstamos. Por otro lado, hemos visto que los que están quedando más desprotegidos en esta crisis son los trabajadores y particularmente los trabajadores informales, que son los que se ven más afectados producto de la poca protección que tienen para enfrentar la crisis. También son los trabajadores que con contrato están siendo objeto de las mayores atrocidades ( ) en un escenario en que se ha puesto el foco en proteger a las empresas, no al empleo.

Uno tiene dos maneras de entender esto. Una puede ser diciendo lo que dice el gobierno, que es: Si yo protejo las empresas y protejo la economía a gran escala, entonces estoy también protegiendo el empleo porque le estoy dando a los empleadores condiciones para no despedir. Esa es una mirada. Nosotros decimos que esa es la mirada más conservadora y menos humanitaria. Porque en el fondo lo que yo debiera estar haciendo y que es lo que están haciendo otros países en el mundo, es obligar a las empresas a que no despidan y a partir de esa premisa de proteger el empleo y proteger a los trabajadores y sus salarios.

Estamos teniendo un aprovechamiento, la oportunidad que han visto algunos sectores, los sectores conservadores, los que representan al gran capital, que han visto la oportunidad que se les había negado de impulsar políticas de mayor precarización de los empleos, de mayor flexibilidad de las condiciones laborales para a partir de eso enfrentar una crisis que se estaba viviendo, que no es producto de la pandemia, eso venía de antes…Sabíamos que algunos iban a actuar con la mirada más mezquina, más horrorosa, que es la ganancia a toda costa, incluso a costa de vidas humanas. Entonces hoy los trabajadores tienen miedo a enfermarse, a que producto del virus puedan perder la vida, el miedo a enfermar a su familia y a no tener ingresos, a que mañana van a ser despedidos.

 Noam Chomsky. Párrafos entrevista en Truthout.

Lingüista, filósofo.

Los científicos llevan años avisando de la aparición de una pandemia, insistiendo en ello desde la epidemia de SARS de 2003, causada también por un coronavirus, para la cual se desarrollaron vacunas que no pasaron de la fase preclínica. Ese era el momento de empezar a poner en práctica sistemas de respuesta rápida que nos prepararan para otra epidemia y guardar la capacidad de reserva que pudiera necesitarse. También se podrían haber puesto en marcha iniciativas para desarrollar defensas y modos de tratamiento para una probable reaparición de un virus relacionado.

Pero los avances de la ciencia no son suficientes. Tiene que haber alguien que tome decisiones. Y esa opción se ve obstaculizada por la patología del orden socioeconómico contemporáneo. Las señales del mercado eran evidentes: la prevención de una catástrofe no produce beneficios.

La gravedad de la patología se pone en evidencia a través de uno de sus fallos más dramáticos (y letales): la falta de respiradores, que constituye uno de los principales cuellos de botella a la hora de enfrentarse a la pandemia.

… intervino la lógica neoliberal, que dictó que el gobierno no podía intervenir para salvar el enorme fallo del mercado que ahora está creando el caos…

Como nos explicaron en su día Milton Friedman y otras luminarias neoliberales, la tarea de los directivos de las grandes empresas es maximizar los beneficios. Cualquier desviación de esta obligación moral destruiría los cimientos de la “vida civilizada”.

María Olivia Mönckeberg. Párrafos de entrevista en El Siglo.

Premio Nacional de Periodismo.

Con todo, estamos viendo que la realidad de salud ha quedado al desnudo, así como la realidad de la educación, sus altos costos y los problemas, por ejemplo, que presenta la llamada “brecha digital”, que es otra muestra de la desigualdad de este país. O con lo que sucede con el dramático y ahora peligroso hacinamiento en las cárceles…Y si nos vamos al tema económico que durante todo este período ha estado en tensión con la grave situación sanitaria, se advierten, serios y profundos problemas: la situación de la Pymes y sus deudas; la y los trabajadores independientes y la de los denominados “informales”.

Pero también ha quedado al desnudo el mundo de los medios de comunicación que ni más ni menos son los que, junto al sector salud, deberían jugar uno de los roles primordiales en una pandemia. La concentración de los medios con los diarios en manos del conocido duopolio y la televisión -hoy mayoritariamente comercial y controlada por grupos económicos muestran lo que ellos quieren que se lea o vea. Hay que considerar, además, la profunda crisis que afecta las fuentes de trabajo de los periodistas, con los cierres de medios en los últimos años y las continuas olas de despidos.

Si hablamos de manejo de la crisis por parte del gobierno desde un punto de vista comunicacional, ha tenido, a mi juicio, muchos problemas, muchos déficits…y también uno puede entrever cuestiones de fondo que se relacionan con el disminuido rol del Estado en los últimos años que ha quedado en evidencia, con la falta de experiencia de muchos de los directivos y asesores, quienes cometen errores y manifiestan contradicciones constantemente.

Si hablamos de los matinales, desde el punto de vista del proceso comunicacional, lo que están haciendo provocan un daño enorme a la población chilena. No olvidemos que más de un 85 por ciento de las personas se informan en Chile a través de la televisión. Por esto, los niveles de irresponsabilidad en que están incurriendo algunos canales en estos espacios con afán de obtener rating, me parecen un asunto de máxima gravedad.

Naomi Klein. Párrafos de entrevista en Vice.

Periodista y escritora.

La forma en que defino el “capitalismo de desastre” es muy sencilla: describe la forma en que las industrias privadas surgen para beneficiarse directamente de las crisis a gran escala. La especulación de los desastres y de la guerra no es un concepto nuevo, pero realmente se profundizó bajo la administración Bush después del 11 de septiembre, cuando la administración declaró este tipo de crisis de seguridad interminable, y simultáneamente la privatizó y la externalizó -esto incluyó el estado de seguridad nacional y privatizado, así como la invasión y ocupación (privatizada) de Irak y Afganistán. La “doctrina del shock” es la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que sistemáticamente profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en las emergencias diarias de sobrevivir a esa crisis, sea cual sea, y tiende a confiar demasiado en los que están en el poder.

El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección. No creo que eso sea una conspiración, es sólo la forma en que el gobierno de los EE.UU. y Trump han manejado -completamente mal- esta crisis.

Lo que un momento de crisis como este revela es nuestra interrelación entre nosotros. Estamos viendo en tiempo real que estamos mucho más interconectados unos con otros de lo que nuestro brutal sistema económico nos hace creer. Podríamos pensar que estaremos seguros si tenemos una buena atención médica, pero si la persona que hace nuestra comida, o entrega nuestra comida, o empaca nuestras cajas no tiene atención médica y no puede permitirse el lujo de ser examinada, y mucho menos quedarse en casa porque no tiene licencia por enfermedad pagada, no estaremos seguros. Si no nos cuidamos los unos a los otros, ninguno de nosotros estará seguro. Estamos atrapados. Diferentes formas de organizar la sociedad promueven o refuerzan diferentes partes de nosotros mismos. Si estás en un sistema que sabes que no cuida de la gente y no distribuye los recursos de forma equitativa, entonces la parte que acapara de ti se reforzará. Así que ten en cuenta eso y piensa en cómo, en lugar de acaparar y pensar en cómo puedes cuidarte a ti mismo y a tu familia, puedes hacer un cambio y pensar en cómo compartir con tus vecinos y ayudar a las personas que son más vulnerables.

Emmanuel Macron. Presidente de Francia

“Necesitamos sacar lecciones del momento en que estamos, cuestionar el modelo de desarrollo que nuestro mundo eligió, que muestra sus fallas, y cuestionar las debilidades de nuestras democracias. Lo que revela esta pandemia es que la salud gratuita sin condiciones de ingresos, historial personal o profesión, y nuestro Estado de Bienestar Social, no son costos, ni cargas, sino bienes preciosos, ventajas cuando el destino llama a la puerta. Lo que revela esta pandemia es que hay bienes y servicios que deben estar fuera de las leyes del mercado”.

 

 

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