Salud mental, un tema pendiente

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El país no ha enfrentado con la debida prontitud este tema, considerando que los índices acerca de la situación actual en Chile, son realmente alarmantes.

 Margarita Pastene

Periodista

Casablanca. 30/04/2020. Un equipo interdisciplinario de la Universidad de Chile elaboró hace algunos días un informe llamado Estrategia Nacional de Salud Mental, como una de las claves para sobrevivir a esta pandemia y disminuir sus consecuencias a futuro. “El miedo, el confinamiento, la incertidumbre respecto a la situación laboral y/o económica son sólo algunas causas que pueden provocar cambios en el estado emocional individual y colectivo de las personas” asegura el documento, solicitado a esa casa de estudios por la Mesa Social por la Covid-19, con el propósito de implementar medidas que permitan disminuir el impacto de la pandemia del coronavirus en la salud mental de chilenos y chilenas.

El Rector Ennio Vivaldi, recalcó la importancia que debe tener la salud mental, en la política de salud pública, no sólo en esta crisis sanitaria. “Sabemos -dijo- que las pandemias causan efectos psicológicos y sociales, y es un error pensar que si queremos preservar la vida, la atención de Salud Mental puede esperar”. Y tiene razón. El país no ha enfrentado, hasta ahora, con la debida prontitud, este tema, considerando que, según informes nacionales e internacionales, los índices de acerca de la situación actual de la salud mental en Chile, son realmente alarmantes. Es más, si ya el gasto público en salud de nuestro país es muy bajo en relación a los países desarrollados, el “gasto en salud mental llega sólo al 2,4% del gasto total en salud, muy lejos de la recomendación mínima de la OMS” según indica el Plan Nacional de Salud, 2017-2025

Por otra parte, preocupan las “condiciones sociales de riesgo particulares en las que se anida el impacto en salud mental de esta epidemia: alta desigualdad social, alta desconfianza en las instituciones, vulnerabilidad social dinámica, alto malestar subjetivo y experiencias previas de desastres socionaturales”, advierte el documento Estrategia Nacional para la Salud Mental.

Ante estas condiciones de tanta sensibilidad y precariedad, en este informe se plantea indispensable, para otorgar seguridad a la población, la gestión de la información entregada por autoridades debe cumplir con ciertos estándares, refiriéndose, por ejemplo al fortalecimiento del rol de vocerías oficiales con empatía, transparencia y transmitiendo confianza e información de manera oportuna, práctica, veraz y coherente, basada en el bien común y la evidencia científica, entregando justificación clara de las medidas adoptadas, información de protocolos y garantizando que se proporcionen suministros suficientes para las personas”.

Eso es precisamente lo que ha fallado, lo que generado un ambiente poco propicio para tranquilidad de la población y para el trabajo periodístico. Total sentido adquiere entonces el llamado del Rector Vivaldi: “Tenemos que tener confianza entre nosotros, tenemos que generar esas confianzas.”

Para la construcción de las confianzas, el rol de los medios de comunicación, es fundamental. Por lo mismo, la tarea de la prensa no quedó fuera de esta propuesta ideada por la Universidad de Chile para enfrentar la pandemia.  Vivaldi advirtió acerca de la responsabilidad de los medios en contexto de pandemia: “no pueden contribuir a que las familias entren en un desequilibrio permanente con noticias que estigmaticen e infundan miedo, histeria o ansiedad”.

Desde el punto de vista comunicacional, claro que resulta imprescindible analizar el rol de la prensa en este escenario. ¡Y vaya que lo hemos hecho! Por las redes sociales, se percibe disconformidad con el trabajo periodístico y se interpela a periodistas y medios a cumplir con su rol y compromiso social. Tal vez sería necesario y oportuno, en el marco del plan elaborado por la Universidad de Chile, respaldar y promover la construcción de nuevos modelos de comunicación, más democráticos y participativos, que seguramente gozarán de un mejor impacto en la vida y la salud de la población.

Mientras tanto, la sugerencia a la prensa es poner a disposición de la ciudadanía, información confiable, verificable y no repetir, sin cuestionamientos, lo que reporten las fuentes gubernamentales. Le corresponde  a los medios cumplir con un trabajo meticuloso en la búsqueda de fuentes confiables, fidedignas y reconocidas. Hoy más que nunca se requiere poner acento en la verificación de datos oficiales, para poder cumplir con lo que la ciudadanía espera de la prensa. Reducir la incertidumbre, es hoy vital, clave para ahondar en los riesgos que conlleva la crisis sanitaria en la salud mental de todos y todas.

Sin embargo, no podemos soslayar, que periodistas y comunicadores sociales enfrentan hoy, no sólo el escamoteo de las fuentes oficiales, sino además una grave situación de inestabilidad laboral que pone en riesgo su propia salud mental y la de sus familias. He ahí un problema grave y agudizado en este tiempo de pandemia.

 

 

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