Mañalich: Inmunidad comunicacional

Redes

El protagonismo mediático del Ministro de Salud. El seguimiento continuo en La Moneda a sus declaraciones. El impacto político.

Hugo Guzmán. Periodista. 22/04/2020. En la Secretaría de Comunicaciones (SECOM) de La Moneda y la Oficina de Comunicaciones de la Presidencia, cada día hay tensión e incertidumbre por lo que vaya a decir el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Hay un seguimiento continuo a sus declaraciones, las polémicas que arma y su impacto en los medios de comunicación y en la opinión pública. En otros ministerios, partidos oficialistas, parlamentarios, Colegio Médico, organizaciones de trabajadores de la Salud, académicos, también están atentos a los dardos que pueda lanzar el titular de Salud

Y es que Mañalich logró empatar una instalación: estar a cargo de las políticas sanitarias por la pandemia del Covid-19 y convertirse en un eje de controversia comunicacional.

Ante los ojos de la ciudadanía, de La Moneda, de analistas, de los medios, junto a su rol de ministro de Salud también está cumpliendo un papel protagónico mediático. Con todo lo positivo o negativo que eso pueda tener, salvo si se toma en consideración la opinión de algunos comentaristas en el sentido de que Mañalich debería concentrarse en su tarea de Ministro de Salud y evitar ser el centro de tantas polémicas mediáticas.

El último y reciente episodio comunicacional -con un evidente impacto político- lo generó el Ministro al confesar que “nunca quisimos, nunca compartimos como ministerio de Salud la idea de cerrar las escuelas, nunca. Y la evidencia que tenemos ahora acumulada demuestra que efectivamente eso fue un grave error, que dejó a los niños sin vacuna, sin educación, sin comida, sin protección”.

Sus palabras llegaron a la SECOM, a la Oficina de Comunicaciones, al despacho de la vocera de La Moneda, Karla Rubilar y, por cierto, a oídos del ministro de Educación, Raúl Figueroa. El efecto fue inmediato, entre molestia, desazón, tensión y discusiones sobre cómo responder.

Figueroa salió raudo con un video legitimando la medida de haber suspendido las clases en el país ante el desarrollo de la pandemia, y la vocera de La Moneda fue más categórica: “Por supuesto que no fue un error. Nosotros tomamos una buena decisión con los argumentos que habían en ese momento, con la evidencia científica, con lo que decía la comunidad”, fueron sus palabras, contradiciendo a Mañalich.

En definitiva, el titular de Salud abrió un flanco de confrontación al interior mismo del gabinete.

Días antes, el médico abrió otro flanco. A raíz de una entrevista del diario La Tercera al embajador de China en el país, Xu Bu, donde éste dijo no tener idea de una donación de su país de ventiladores mecánicos, el ministro de Salud dedicó ácidas palabras hacia la prensa, al entrar en una guerra con el periódico. “El trabajo de la prensa es ese, vender cosas en base a inventar mentiras, qué quieres que te diga. Esta revista (La Tercera) inventa una respuesta que el embajador Xu Bu no dio”.

No hubo “llamado a la corrección”

En medio de sus controversiales “salidas” comunicacionales, Jaime Mañalich se anotó un punto audaz al establecer que tiene el respaldo presidencial y de los equipos comunicacionales de La Moneda. Ante consultas de reporteros sobre desmentidos o molestias por sus dichos, él afirmó que tuvo “una reunión prolongadísima en la que participaron el Presidente de la República (Sebastián Piñera) y la ministra vocera (Karla Rubilar), y por lo menos en esta reunión, yo no fui informado de ninguna contradicción o llamado a la corrección o quitada de piso…”

Es más, tácitamente ratificó su emplazamiento a los medios de comunicación -al menos los dependientes de consorcios empresariales- y expresó que “no tengo problema en hablar directo y en hablar con lo que yo estimo que es la verdad”. Legitimó su estilo mediático.

Entre los periodistas se comenta que, en efecto, tiene un “estilo directo”. Más aun cuando está “fuera de cámara” o comentando “off de record”.

Además, en el último tiempo aparecieron notas, perfiles y reportajes sobre el Ministro de Salud, apuntando a su dureza en el trato, dificultad para trabajar en equipo, tono autoritario, actuando con ese criterio de no tener nada que perder y confiado en la confianza del mandatario. Reconoció que es difícil trabajar con él. Algunas versiones hablan de la incomodidad continua de la subsecretaria Paula Daza y otros profesionales de la cartera.

Tanta seguridad del Ministro tendría una base. Ser un hombre de confianza del Presidente Sebastián Piñera y una pieza fundamental en lo que ahora se llama el “círculo de hierro” del equipo anti pandemia. Se dice que el mandatario lo consideraría un buen gestor y valoraría su estilo. Pese a que le señalan “errores no forzados” que cometería el Ministro. Hace unos años, y consultado sobre las duras críticas en su contra, Mañalich afirmó: “La protección que tengo es tan fuerte”.

Peleas e incomodidades

Lo concreto es que su gestión de dirigir la política sanitaria en medio de la crisis por el coronavirus cobra tanta relevancia como su actuación mediática.

Es sabido de sus peleas con los alcaldes, presidentes de partidos de derecha, el Colegio Médico, las agrupaciones de trabajadores de la Salud, académicos, medios de prensa y las polémicas y roces con ministros del gabinete.

Hasta en lo anecdótico, con impacto comunicacional sensible, sobresale una sobre actuación mediática de Mañalich. Como cuando afirmó que se puede tomar cerveza o comer empanadas, al ser consultado sobre el cuestionado llamado que hizo la subsecretaria de Salud a salir a tomar café con los amigos.

Como sea, entre parlamentarios y al parecer también entre funcionarios de gobierno, se afirma que el Ministro bien podría estar, por sus dichos y vocerías, en una circunstancia similar a la de ex ministros de este gobierno, que debieron pagar un alto costo por sus frases o “cuñas” despreciativas, burlescas, irónicas, cínicas y fuera de lugar. Los llamados “errores no forzados”.

Corre el comentario de que sin pandemia y sin el respaldo de Piñera, este Ministro de Salud quizá se habría tenido que ir por sus formas, su ineficacia, malas vocerías que provocan desconfianza en la gente y debates que mete incluso dentro del gabinete.

Las cosas entran inclusive en un terreno claroscuro y especulativo, puesto por el mismo Mañalich. Como cuando declaró, hace pocos días: “Quiero recordar una vez más que yo no tengo ninguna ambición ni de aparecer bien en las encuestas, ni de llegar a ser parlamentario, ni nada que se le parezca”.

En teoría de comunicaciones políticas, eso podría ser batear en sentido contrario, es decir, con la negativa abrir la posibilidad de que sí se está corriendo. Se dijo, en la elección parlamentaria pasada, que fue sondeado como candidato de algún partido de la derecha. Porque pese a todo, dentro de ese sector a muchos le gusta su estilo arrebatado, “de dueño de fundo”, de desprecio a la crítica, de mucha seguridad en lo que hace sin temor, sin filtro. Ese estilo es algo que agrada en sectores de la derecha. Es un potencial candidato. Además de un protagonista comunicacional.

 

Deja una respuesta

abril 2020
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930