¿Temuco ciudad maldita?

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La Ciencia Mapuche aplicada, liberará a Temuco de su maldición, que no es sino la maldición de haber convertido a los naturales en extranjeros de su propia tierra.

Vicente Painel Seguel. Temuco. 20/04/2020. Temuco ciudad maldita, maldita que te llevaste a mi niño…espetaba Quelentero con su plétora obscura de quila…hoy perfectamente podremos escuchar cual lacrimosa de Mozart: Temuco ciudad maldita, maldita que te llevaste a mi abuela…Es Temuco, signado por las locomotoras del niño… quien cuando es encontrado por Gabriela Mistral resulta bendecido por regalo, en ese entonces de la Directora del Liceo de Niñas: Las obras completas de Fiódor Dostoyevski eran regaladas por la maestra a Neftalí cuando todavía no era Pablo; Dostoyevski, el ruso de penumbra que con su racionalidad anatómica de crítica a la crítica, susurraba el nihilismo tórrido…y aquellas hojas de otoño, podían ser lienzo de una ciudad parida  de campamentos, lluvias, tomas, después de la última derrota militar al pueblo mapuche en 1881.

Mistral legó a Temuco una panorámica de recado social, una saeta:

una cosa me clavaba siempre en la puerta del colegio, expectante y removida: la lengua hablada por las mujeres, una lengua en gemido de tórtola sobre la extensión de los trigos, unas parrafadas de santas Antígonas sufridas que ellas dirigían a sus hombres, y cuando se quedaban solas, una cantinela de rezongo piadoso o quién sabe si de oración antigua, mientras el blanco juzgador, el blanco de todos los climas, ferozmente legal, decía su fallo sin saber la lengua del reo, allá adentro.

La diacronía no cambia, frente al sur oeste del Liceo Pablo Neruda, ex liceo de Hombres, está la Cárcel de Temuco, y ahí el Lonco Jones Huala, el Machi Celestino Cordova y un puñado de Presos Políticos Mapuche…Frente a la Cárcel, el Liceo Industrial Pedro Aguirre Cerda, y vecino a este, el Cementerio General de la Ciudad. El largo bandejón central de la Avenida Balmaceda, marcaba la antigua frontera para los agricultores mapuche; hasta ahí podían llegar, más allá, por Av. Alemania arriesgaban ser pasados a balas. Ese Temuco de blancos, negado era para la gente de tierra. Hoy claro, Av. Alemania puede ser visitada por la plebe, los proletarii y los barbaros, si tienen cupo en sus tarjetas de crédito para los pub

Pero en una honestidad biopolítica colocado en torno a la Cárcel, los liceos y el Cementerio, al caminar por los adoquines, visitar la pérgola, funerarias, cantinas, se entiende el musgo en la madera vieja, el mate esquinero, la poesía de Jorge Teillier, Juvencio Valle, Guido Eytel…y de a pasos llegamos al Hospital Regional Dr. Hernán Henríquez Aravena… Hernán Henríquez Aravena fue un joven director del Hospital detenido y hecho desaparecer en Octubre de 1973.

El Hospital Regional es de alta complejidad, su tarea estratégica cubre desde Temuco a Chiloe. Conozco su morgue, su urgencia, su UCI, su UTI, su parte antigua y nueva… Recuerdo que alguna vez me incorporé por sus laberintos buscando al Dr. Miguel Ángel Solar a dejarle una carta sobre una ponencia sobre las machi que expuso en la Sociedad de Historiadores de Medicina, obviamente no podía ocultar mi admiración por su persona. Un noble, que con una sola frase dejó a El Mercurio como el Decano de la mentira, debía tener mucho poder; hasta hoy el “Doc.” irradia la nobleza de la sencillez, el modo más difícil de aristocracia. Ese Hospital en momento de aciago, laberintico total, me recordaba el antiguo Liceo Pablo Neruda cuando era A-28; edificios monumentales, recauchados…edificios enormes, dejados de la mano de Dios, como esa muralla de piedras del hospital al lado del Colegio San Francisco, que albergó tanto tiempo un grafiti de homenaje a Jecar Nehgme…

El Hospital ha recibido tantas “lacrimógenas” y balines estos últimos meses, porque en su vientre culminan todas las marchas todas, y ahora una pandemia que lo inunda como la niebla. Veo al actual Director del Hospital Luis Quiñiñir, haciendo gala de aquella nobleza de la sencillez ya mencionada, con un chaleco de ética, frente a la podredumbre de autoridades comunales y regionales, armado con la pura ternura de la historia; quizás un espartano hipermoderno,  ejemplo de valor, estoico.

Tuve la fortuna de hacer una capacitación a unos 200 funcionarios del hospital sobre resolución de conflictos y pertinencia; recuerdo la charla motivacional que les dio la poeta Rayen Kvyeh, fue un canto de sabia, o un colibrí de Hatuey y Martí. Durante mucho tiempo después,  aquellos funcionaron todavía iban a tomar mate a la Galería de Arte de Rayen (…) A los 14 años conocí su revista“ Mapu ñuke” en la plaza de Imperial, y ante mi inquietud insolente, Rayen me explicó con dulzura el por qué los mapuche no solo teníamos saberes, sino Ciencia… Muchos años más tarde, majestuosa de vestido purpura, me enseñó también porque lunar era nuestro calendario en el azkintuwe del cerro Ñielol, en un lanzamiento de un libro de Jorge Salgado, antropólogo fallecido en el Hospital Regional el año pasado…

Hoy con una pandemia desatada en el Gran Temuco, en que la Seremi de Salud, prefirió días de conferencias de prensa, contagiando a otros Seremi, el general jefe de zona, periodistas y un sinnúmero de personas, marcó un desarrollo exponencial geométrico terrible, que condenó al Gran Temuco a ser el sector con más fallecidos de Chile.

¿Es Temuco una Ciudad maldita? La respuesta categórica, es sí; pero no es una ciudad, es un fuerte; por eso sus calles no respetan el tablero de amero, y hay diagonales absurdas, porque Temuco no fue fundada…Temuco sigue siendo el Fuerte Temuco, está tomado por los Wuincas…y solo dejará de estar maldita, cuando sea liberada por los Mapuche. Esto sucederá, cuando los mapuche recuperemos la fe en la ciencia nuestra.

La Ciencia Mapuche aplicada, liberará a Temuco de su maldición, que no es sino la maldición de haber convertido a los naturales en extranjeros de su propia tierra, de volver a los extranjeros, en enajenadores de una tierra que les extraña. Porque el Derecho mapuche, nos hace a ser nosotros: la propiedad de la tierra…

 

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