Araucanía en tiempos del Covid-19

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Crónica de una crisis anunciada.

Julio Contreras Baratella. Trabajador de APS Araucanía. 04/2020. Son las 08:45 en el CESFAM, se inicia la reunión de equipo de contingencia en medio de una sensación de desazón y angustia, se comienzan a enumerar los siguientes problemas asociados al abordaje de los equipos de salud desde la llegada de la Pandemia a la región, ya hace tres semanas

1.- Falta de equipos de protección y el consonante reclamo y miedo a contagiarse de los técnicos y profesionales

2.- Necesidad de una colecta para la compra de tijeras, elásticos, láminas de plastificados para fabricar artesanalmente protectores faciales y mascarillas por parte de los mismos funcionarios

3.- Rumor de la llegada de gente de otras comunas con Covid 19 positivo, lo que no se puede verificar ya que la información respecto de ellos, el ministerio la entrega solo si es población inscrita del dsm,  lo que delata la nula supervisión de los casos por parte del ministerio, aumentando el riesgo d propagación

4.- Reclamos de la población  e inquietud del equipo por la no disponibilidad de test PCR, en urgencia y cesfam desde el inicio de la Pandemia

5.- Ante el fallecimiento en forma inesperada de un paciente por neumonía en el sector rural, no se contaba con bolsas mortuorias, lo que generó incertidumbre e incoherencia en los protocolos, visibilizando negligencia desde las SEREMIA al aun no contar con estos insumos a pesar de ser la región a nivel nacional con la mayor tasa de letalidad del covid19

6.- Falta de equipos en terreno, de movilización, choferes para entrega de fármacos, alimentación complementaria, visita a pacientes crónicos, visita a usuarios con morbilidad derivadas de los call center por médicos, matronas, kinesiólogos etc. Esto originado por no contar con presupuestos que den cuenta del volumen de la nueva demanda y forma de trabajo exigido por el ministerio de salud ante la Pandemia.

7.- La organización de funcionarios plantea las ambigüedades desde el ministerio para resolver los compromisos exigidos a los equipos de salud, en torno a las metas sanitarias, IAAPS, programas negociados antes de la estrategia covid19, las que evalúan y comprometen los recursos asignados y por ende el fantasma de devolución de los recursos y la perdida de estímulos

8.- Se plantea la falta de vacunas  influenza, por la alta demanda generada por  sensación de mayor vulnerabilidad al contagio covid19 al no contar con su vacunación, todo lo cual enfrenta y tensiona a los equipos con la ciudadanía.

9.- A partir de la alta concentración de adultos mayores rurales en situación de pobreza, se propone a prever estrategias de apoyo y formación de redes de protección en sus entornos, variables que no son priorizadas desde el ministerio ni menos financiadas, todo esto a pesar de la evidencia epidemiológica mundial de la extrema letalidad en este grupo etareo.

La reunión del equipo de contingencia continua, ahora como una catarsis que busca canalizar como colectivo la angustia y la ansiedad,  para de esta forma  poder disponerse a enfrentar las tareas diarias  enmarcadas en estas  precarias aguas

Esta escena es hoy  real a la gran mayoría de los  equipos de APS, y describe  algunas de las graves falencias con que los trabajadores de salud primaria a nivel país libran a diario esta desigual batalla. Al particularizar esta escena a la realidad de la Araucanía, veremos que asume un  mayor dramatismo y precariedad. Para visibilizar esta puesta en escena de la pandemia en la Araucanía ofrecemos elementos de análisis que nos facilitaran su comprensión a través de la integralidad de diferentes elementos invisibles al síntoma, pero sin lugar a dudas causantes de su estado.

Elementos a considerar

La región de la Araucanía y el potencial impacto del Covid 19 en ella, estará inexorablemente determinado por su historia, esta frase tal vez de tono categórico, posee una  lógica que reivindica una propuesta analítica multidimensional, que aborda lo social, económico, cultural  del devenir de la región, enmarcado esto  en la dinámica estructural y particular en que se le ha dado participación a la región en la historia del país, de ahí que el actual escenario regional donde el Covid 19 desarrollara su danza pandémica, será espejo de las relaciones sociales y sus consecuencias en la población, emanadas todas de este  devenir territorial.

Macro escenario

Un cientista externo que intentara describir la compleja realidad regional, en una nítida  fotografía, debería partir su derrotero narrativo con información macro estructural, la que en escala vaya entramándose y logre explicar  los datos  reflejados en indicadores objetivos y cuantificables del vivir  de esta realidad, así entonces debería describir en primer orden  las principales formas productivas instaladas en la región y las instituciones y marcos administrativos y jurídicos que le dan operatividad y legalidad, las relaciones sociales emanadas de esta forma de producir riqueza, de la infraestructura vial, administrativa, educacional, sanitaria como soportes de esta, para ya con este macro paisaje  ponerlo a dialogar con indicadores y datos más específicos como la distribución de la riqueza, el porcentaje de población en indigencia / pobreza, el nivel de escolaridad, el trabajo informal, los  niveles de ingresos, la conectividad, la mortalidad, la epidemiología, el entorno natural  y la diversidad ecológica, y estos ahora correlacionarlos y vincularlos con otros indicadores como, las relaciones sociales observables en el territorio, proyectadas en la participación social, política, recreacional, espiritual de los grupos, en los niveles de VIF, de abandono y estado de los adultos mayores, de la equidad de género y de relaciones culturales existentes, de las expresiones de delincuencia, del embarazo adolescente, etc.

Si aplicamos este óptico analítico multidimensional e integral de lectura de nuestra realidad regional, veremos que los indicadores en su gran mayoría se encuentran endémicamente dentro del ranking de las que presentan mayores dificultes y vulnerabilidades, como rangos de pobreza, indigencia, mortalidad infantil, mortalidad general, suicidio, vif, concentración de adultos mayores en contexto de pobreza y vulnerabilidad, emigración de la fuerza productiva, bajo nivel de ingreso, alta tasa de  embarazo adolescente, de discapacidad, de alcoholismo, etc. Este conjunto incomodo de indicadores del vivir cotidiano regional, se instalan como el presente de una historia que lo ha conducido y determinado hasta lo que es hoy, historia conocida de ocupación, de campesinización forzosa de comunidades indígenas, de reducción, de instalación de un latifundio tardío vinculado a importación triguera y hoy forestal, y de un abandono desde el estado por desarrollar políticas públicas pertinentes y sostenibles en el tiempo.

La fotografía descrita, y el devenir histórico que lo determina, son el escenario actual donde la pandemia Covid 19 realizara su gris danza, por lo que el panorama que podremos ahora proyectar no solo es gris, sino es también vergonzoso, ya que todos conocemos esta historia y sus expresiones en el mal vivir regional, y por lo mismo intuimos el muy mal probable efecto y desenlace de la pandemia en los habitantes de la Araucanía.

Las políticas de salud en la Araucanía en general han sido y son reflejo de las definiciones hechas en la capital, para una población urbana promedio o una población rural tipo zona central, por lo tanto guardan poca o nula pertinencia de abordaje(el para quien y como), de definición de metas(de la forma de calcula sin recoger la diversidad del contexto), del presupuesto apropiado(mayores distancias, mala conectividad, climas extremos, pobreza dura, escolaridad, interculturalidad), lo cual ha sido desde siempre la crítica de los territorios, municipios, y asociaciones de trabajadores de la salud. En este contexto de pandemia, se ha reproducido la aplicación de un molde de abordaje centralizado, con una forma y contenido estándar, que evidentemente no da completamente cuenta de nuestra realidad, lo que en si ha llevado a que cada lugar, comuna, municipio, Dsm, asuma forzado por la evidencia territorial y las tensiones políticas locales, la creación de estrategias particulares así como su también su financiamiento, este último a cargo de los escasos presupuestos vía per cápita.

El tiempo perdido

El Covid 19 avanzó en el Asia, y Europa al son de los medios globales  sus controversias y sobre exhibición, el virus fue mostrando al mundo su letalidad y las incertezas de su evolución, por lo tanto ha existido un tiempo amplio de desarrollo de medidas preventivas, más aun pudiendo todos conocer de las formas exitosas de esta como el caso de China, Alemania, Corea del sur, etc. Experiencias que debieron permitir evitar y/o mermar su impacto, dentro de estos casos de políticas públicas de salud, fueron exitosas iniciativas la cuarentena total de regiones en su inicio, como también la aplicación masiva de test, identificación, seguimiento y el aislamiento de los contagiados, estas eran medidas no complejas a desarrollar en nuestro país, pero el peso ideológico y práctico del modelo neoliberal y su prioridad del capital sobre la vida del trabajador impidieron tomar esas medidas, así hoy vemos que este peso ideológico no solo es un discurso en torno al como producir, sino también porta el desprecio a la vida de la ciudadanía y en especial de los trabajadores, la balanza del neoliberalismo se carga a proteger el capital y no a los que permiten y producen esa riqueza, los trabajadores

El llamado diseño de prevención anunciado por Piñera y Mañalich, desde el inicio desnudo su incapacidad de prever, de planificar y por lo mismo de proveer un plan científico de abordaje, no solo los trabajadores de la salud han hablado de la falta de Insumos como equipos de protección, de infraestructura hospitalaria y salas de UTI,( y esto desde hace décadas) sino sus propios alcaldes lo han demandado. La falta de test y laboratorios para su análisis ha sido otra ausencia fundamental de esta contingencia para un rápido tamizaje de la población.

El modelo neoliberal  en salud de los gobiernos de la Concertación y neoliberal extremo de los tiempos de Piñera, han sido otro elemento de merma de la capacidad pública de contener esta pandemia, ya que los magros presupuestos, la pérdida de musculatura del sistema público de salud frente al privado, han evidenciado a través de la falta de camas UCI, UTI, laboratorios, Ventiladores, profesionales especializados, que el sistema bajo presión hace agua

La APS y su rol truncado

El Covid 19 tiene un origen biológico pero su desarrollo y efectos son determinados desde lo social, lo colectivo y cultural, así entendido, el principal dispositivo para su contención, era la aps, pero que ocurrió en camino desde 1975 y alma atha?, pues la dictadura la desmembró y atomizo, luego las constantes políticas de restricción presupuestaria del ministerio, que la mantienen al borde de sus capacidades, y la han centrado principalmente en el trabajo de box morbilidad (Metas, IAAPS, Programas) más que de prevención y promoción,  han hecho que sus estructuras como los  dsm se precaricen.

Bajo esta contingencia Covid 19, se pidió a los equipos rediseñar un trabajo que ya venía perdiendo su espíritu de APS, así los dsm nos habíamos convertido en pequeños centros de salud con poca o solo simbólica acción preventiva, promocional y restringido enfoque comunitario, así hoy nos damos cuenta del alto número de adultos mayores sin redes, o población inscrita y no controlada, que el trabajo social bien estructurado e integrado, podría haber sido un aliado estratégico en el abordaje de las etapas I, II, y III de la evolución de la Pandemia.

Necesitamos a partir de esta experiencia unir voluntades para crear un sistema de salud pública con musculatura, esto es con recursos, infraestructura, recurso humano, estudios, con un proyecto país y pertinencia local, al tiempo una APS como la primera línea vinculada a las comunidades, orientada a la prevención y promoción, de irrestricto espíritu social, y con recursos priorizados para su buen desarrollo, de manera de estar preparados y  en un mejor pie a las futuras contingencias epidemiológicas, las que sabemos se harán cada vez más periódicas y agudas. Muchas de las experiencias que hemos desarrollado hoy en esta contingencia, como la educación en salud, el despliegue territorial, el uso de medios sociales, los análisis estadísticos locales, la creación de protocolos de mayor pertinencia, pueden ser los primeros insumos en el giro que nuestro sistema precisa.

Hoy la Pandemia desnudó nuestras precariedades, y está mostrando la necesidad de este mirarnos para cambiar,  desde un deber ser salud pública, no como hasta ahora, entendida la salud como un objeto de consumo, de elección, sino como un dispositivo público y colectivo, que garantice  su universalidad y acceso, refrendado finalmente en una nueva constitución que garantice este derecho colectivo fundamental para un buen vivir.

Foto: Araucania Diario

 

 

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