Ha hecho uso de estas mismas expresiones majaderamente en siete apariciones públicas efectuadas desde el 7 de abril de 2018 hasta dos días atrás.

Miguel Lawner. Arquitecto. 16/04/2020. Piñera ha hecho uso de estas mismas expresiones majaderamente en siete apariciones públicas efectuadas desde el 7 de abril de 2018 hasta dos días atrás. No es broma. Es verdad. Las utiliza para un barrido y un fregado. Las empleó por primera vez, en esa fecha, con motivo de la entrega de nuevas radiopatrullas a Carabineros.

Más tarde, el 11 de junio de 2019, con motivo de firmar el proyecto de ley antiportonazos, señaló que “nuestra sociedad está en guerra contra la delincuencia y el narcotráfico, y todos sabemos que ésta es una guerra dura y difícil, porque al frente tenemos un enemigo cruel, implacable y poderoso, que no respeta a nada ni a nadie con tal de conseguir sus perversos objetivos”.

Luego, al inicio del estallido social el 17 de octubre del año pasado, incapaz de asumir la magnitud del descontento social, Piñera se expresó en estos términos: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable”.

Tres días más tarde, el 20 de octubre 2019, con el país en Estado de Emergencia, toque de queda y militares en la calle, el presidente, rodeado de altos oficiales del Ejército reiteró que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable y que no respeta a nada ni a nadie, dispuesto a usar la violencia sin ningún límite”.

El 28 de noviembre de 2019, en medio del incremento de las manifestaciones sociales, Piñera aprovechó una ceremonia de graduación de detectives que tuvo lugar en la Escuela de la PDI, para manifestar lo siguiente: “Estamos enfrentando a un enemigo muy poderoso e implacable que no respeta a nada ni a nadie”.

El 22 de febrero del presente año, a raíz de dudosas manifestaciones en Valparaíso, frente a la estatua de Arturo Prat, Piñero afirmó: “Estamos enfrentando un enemigo poderoso e implacable, que no respeta la vida de los seres humanos; que no respeta a nuestros héroes como vimos con la degradación y ofensa a la estatua de Arturo Prat”.

Por último, un par de días atrás, en el marco de le Pandemia que estamos sufriendo Piñera afirmó: “Sabemos que el coronavirus es un enemigo poderoso, cruel, implacable y que no respeta a nadie”.

Lamentablemente, estamos gobernados por un Presidente incapaz de enfrentar los problemas convocando a la institucionalidad existente, apoyándose en los Municipios, en la red de organizaciones sindicales, culturales y sociales, en las juntas de vecinos, en el ciudadano común.

El enfrentamiento a la pandemia es la mejor demostración de ello. Todo se realiza en la más estricta reserva. Se niega la información a los Municipios o al Colegio Médico que podrían ser de enorme contribución.

Ayer hemos presenciado un episodio inaceptable, vergonzoso: filas interminables y aglomeraciones de modestos vecinos de Cerro Navia, haciendo cola desde las cinco de la mañana frente al Hospital Félix Bulnes, para retirar remedios, muchos de los cuales no estaban disponibles.

¡Qué desprecio por compatriotas nuestros solo por ser humildes! Por tratarse de modestos pobladores. ¿Es imaginable una escena semejante en Vitacura o Las Condes?

¿Cúal fue la respuesta hoy día? Se reforzó la entrada del Hospital con personal del Ejército, metralleta en mano. Para Piñera es inconcebible otra vía sino la guerra.

Un gobierno con un mínimo de sensibilidad social habría convocado al conjunto de la sociedad a enfrentar este problema. Los barrios populares que inician su cuarentena como San Joaquín y San Bernardo, donde abundan ancianos incapaces de valerse por sí solos, sin   recursos económicos para acopiar alimentos digamos por una semana, deben apoyarse en los Municipios y la red de Juntas de Vecinos para ser abastecidos en sus propios domicilios.

Disponemos de miles de estudiantes sin clase, que podrían organizarse como una red de apoyo cotidiano en coordinación con las Juntas de Vecinos, tanto para el abastecimiento como para la entrega de remedios, a fin de abastecer a estos vecinos en sus propios domicilios. Incluso las fuerzas armadas deberían cooperar en esta tarea, en vez de estar dedicados solo a tareas de control.

Estoy seguro que sobrarían voluntarios para cumplir esta noble misión.

Chile conoció una experiencia semejante durante el gobierno del Presidente Allende. Cuando arreció el cerco tendido por los opositores al régimen para impedir el abastecimiento normal de la población, se resolvió constituir las JAP (Juntas de Abastecimientos y Precios), que funcionaron en cada barrio, para organizar la distribución de los alimentos básicos. Fue una experiencia exitosa, encabezada por el General Alberto Bachelet,([1]), padre de Michelle.

Tenemos que hacer lo imposible por doblarle la mano a un gobierno que se empecina en estar en guerra contra su propio pueblo. Confío que la presión popular lo hará desistir de ese camino. No es fácil, porque la soberbia de Piñera y sus asesores es intolerable, autoconvencidos de sus supuestos éxitos.

 

[1] El general Alberto Bachelet, fue detenido inmediatamente después del golpe, justamente por haber cumplido esta noble misión. Conducido en calidad de prisionero de guerra, arribó al subterráneo de la Academia de Guerra Aérea, lugar donde  fue bárbaramente torturado por sus propios camaradas de arma, tras lo cual, fue enviado a la Cárcel Pública d Santiago, donde falleció poco después de un ataque al corazón, originado  por el tratamiento de que fue víctima.

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