Siguen priorizando por violencia y orden público. El senador incluso criticó a Blumel. Agenda social a segundo plano.

Patricia Ryan. Periodista. 02/03/2020. Cada día queda claro que para La Moneda, y especialmente para el Presidente Sebastián Piñera, el eje de solución a la crisis social y política que empapa al país, es “el combate a la violencia” y no el desarrollar una robusta agenda social.

La última frase del mandatario, que refuerza esa situación, la dijo en una entrevista televisiva, donde amenazó con un estado de excepción que significa sacar militares a la calle, declarar toque de queda, restringir derechos de reunión y circulación, y afectar derechos ciudadanos. “Si yo estimara que nuevamente es necesario establecer un estado de emergencia para proteger el orden público, para proteger a mis compatriotas, lo vamos a hacer”, recalcó Piñera.

Luego, la vocera de La Moneda, Karla Rubilar, reforzó la advertencia presidencial: “Él nunca va a dejar de utilizar las herramientas cuando las requiera para proteger y cuidar ciudadanos”.

También se sumó a respaldar la aplicación de medidas duras ante una situación de revuelta social la presidenta de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jacqueline van Rysselberghe, al declarar que Piñera “no puede descartar ninguna de las herramientas que la ley entregue para controlar el orden público”. Tácitamente haciendo alusión a lo ocurrido los últimos cuatro meses, añadió: “Si esto se sale de control y si fuese necesario generar un estado de excepción, me parece que el Presidente tiene que usar las herramientas que la Constitución le da, porque para eso está”.

En este marco, el senador de Renovación Nacional, Andrés Allamand, sostuvo que “estamos disconformes con el orden público” y que en eso el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, “es el principal responsable político”. El ex presidente de RN estableció así dos cosas: hay que reforzar medidas autoritarias para garantizar la seguridad, donde entra un estado de excepción; y que Interior está fallando y se deben tomar medidas más duras, no las actuales (que, entre otras cosas, descarta medidas de excepción)

Todo va en la línea de establecer o no cerrar la puerta a acciones de carácter autoritario, de “mano dura”, de medidas de excepción, todo destinado a priorizar una agenda de orden público y el tema de la violencia. Esto lo plantean desde el gobierno precisamente cuando hay una extendida y masiva agenda de movilizaciones sociales, ciudadanas, indígenas y feministas.

Desde la oposición el cuestionamiento fue claro. El presidente del Senado, Jaime Quintana, expresó que “lo que me pasa con la entrevista del Presidente es que han pasado cuatro meses y aún no hay indicios de lo más importante, la agenda social”. Pero insiste en la agenda de la violencia.

El timonel del Partido Comunista (PC), Guillermo Teillier, había dicho el pasado domingo que el mandatario podía insistir en el tema de la violencia y el vandalismo “para justificar salidas autoritarias o de estados de excepción, ante lo cual las fuerzas democráticas debemos estar alertas”.

El presidente del Partido por la Democracia, Heraldo Muñoz, sostuvo que es prioritaria, en esta coyuntura, la agenda social, y dijo, entrevistado por el Portal EMOL, que “el estallido social se debió a las demandas sociales insatisfechas y que hay que responder con propuestas sociales de un gran pacto que no sea simplemente proyectos aislados, en cuenta gotas”, lo que contrasta con el énfasis en la violencia y el orden público que pone el gobierno.

Todo esto en el contexto de una colocación en segundo punto de énfasis de una agenda social que, sobre todo, apunte a ir solucionando temas sociales, económicos y ciudadanos planteados sobre todo en el curso de las manifestaciones sociales, cabildos, foros y declaraciones de organizaciones del mundo sindical, ciudadano y social.

En una nota del Portal El Mostrador, se indicó que desde el oficialismo habría una postura de que el paquete legislativo en materia social “es lo que hay” y “no hay más”.

En la oposición se considera de baja intensidad la agenda social gubernamental y se suma que La Moneda insista en la agenda de orden público. Se sigue mencionando, por cierto, que el jefe del equipo presidencial que labora en el segundo piso, el ultraconservador Cristian Larroulet, es artífice de la tesis de la mano autoritaria y medidas de fuerza, entre otras cosas, porque ve inviable que se puedan profundizar en soluciones sociales o políticas públicas reformistas, sobre todo para no afectar al sector privado.

Así que, por las declaraciones conocidas y las medidas que se están priorizando, todo apunta a que el foco de Piñera, la derecha y el gobierno seguirá en la violencia y las medidas de orden, sin descartar estados de excepción.

 

 

 

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